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Ada Colau: la segunda vida de la activista antidesahucios

La exalcaldesa de Barcelona se consolida como candidata del Frente Amplio a la Presidencia del Gobierno. En 2015, Podemos ya recurrió a ella como tabla de salvación

Ada Colau.
Ada Colau.
Kiloycuarto

Una izquierda rota se aferra a la figura de Ada Colau para intentar darle la vuelta a las encuestas en las elecciones generales del próximo 29 de noviembre. Tras una semana de conversaciones a varias bandas y llamadas frenéticas, en las que la exalcaldesa de Barcelona ha conversado directamente con Irene Montero o Gabriel Rufián, las cartas ya están sobre la mesa.

Su liderazgo no se pone en duda, pese a sus roces con algunos dirigentes incluso dentro de su espacio político, los Comunes, que inicialmente aspiraban a que Colau fuese cabeza de lista por Madrid. Será la número 1 por Barcelona.

Pero su forma de proceder, actuando en ocasiones sin consultar siquiera a sus compañeros de filas, sí les ha supuesto algunos sobresaltos. Por ejemplo, cuando el pasado viernes propuso públicamente al cabeza de lista de ERC que se uniese a la coalición como candidato, algo que no se había abordado en el Consell Nacional de los Comunes de la noche anterior. En su propio partido la han criticado por “ir a la suya” en más de una ocasión. Ahora les toca cerrar filas

Colau (Barcelona, 1974), estudió Filosofía, si bien no llegó a terminar la carrera. Se desempeñó como activista desde muy joven, ya en iniciativas como ‘Aturem la Guerra’, contra el conflicto en Irak (2001). También se implicó en el 15-M (2011), pero fue en su etapa como fundadora y portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) cuando realmente forjó su figura pública.

Abandonó la PAH en mayo de 2014, en paralelo a la irrupción de Podemos en las elecciones europeas, y fundó entonces su plataforma Guanyem Barcelona, después rebautizada como Barcelona en Comú.

En 2015 se convirtió en la primera alcaldesa de la capital catalana, mientras Manuela Carmena (Ahora Madrid) hacía lo propio en la capital española. Ambas buscaron evidenciar su sintonía con iniciativas conjuntas. Las alcaldías del cambio llevaron en volandas a Podemos y sus aliados al Congreso de los Diputados, donde se estrenaron logrando 69 escaños, y quedándose a poco más de 340.000 votos del PSOE de Pedro Sánchez.

ZARAGOZA 16/10/2026.- El presidente de CHA, Jorge Pueyo (c), junto a Ada Colau (C) y Emilio Delgado (2d), de Frente Amplio, tras llegar a un acuerdo entre CHA, IU, Movimiento Sumar, Partido Verde y Recortes Cero para presentar candidaturas conjuntas en las tres provincias aragonesas en las próximas elecciones generales, este viernes en Zaragoza. EFE/JAVIER BELVER
El presidente de CHA, Jorge Pueyo (c), junto a Ada Colau (C) y Emilio Delgado (2d), de Frente Amplio.
EFE/JAVIER BELVER

Como alcaldesa (2015-2023), tuvo entre sus principales banderas las políticas de vivienda y de regulación del turismo; tras el referéndum independentista del 1 de Octubre de 2017, Colau aseguró que el resultado no podía “ser un aval para la independencia”. Defendió la celebración de esta consulta, pero no aclaró el sentido de su voto. Renunció a su acta de concejal en 2024, meses después de su derrota en las elecciones municipales que auparon a la Alcaldía a Jaume Colboni.

Anunció entonces su salida de la política institucional, pero se involucró en iniciativas como las flotillas de la libertad que navegaron rumbo a Gaza. Durante meses, los partidos de Sumar dejaron abierta la puerta a su retorno por la puerta grande. Ella rechazó dar este paso.

A finales de septiembre, tras el desahucio de Maricarmen Abascal y el estallido de la crisis por el acceso a la vivienda, empezó a amagar con su vuelta a la palestra. Solo unos pocos meses antes, Compromís había rescatado a otra política que también había brillado unos años antes. Mónica Oltra, para que se postule a la Alcaldía de Valencia. Y el lunes, después de varios días de indecisión y debate interno, los partidos del Frente Amplio (Izquierda Unida, Más Madrid, los Comunes y Movimiento Sumar) la designaron su candidata de consenso.

36 horas después, Colau se ofreció a apartarse para atraer a Podemos. De nuevo, el gesto sorprendió a sus propias filas, aunque también le reconocieron que la maniobra incrementaba la presión sobre los morados. El proceso de refundación de la izquierda empezó en febrero, y estos meses se han esmerado por encontrar una candidata que ilusionase a sus potenciales votantes.

BARCELONA (ESPAÑA), 25/10/2025.- La exalcaldesa de Barcelona , Ada Colau interviene en la apertura de la Escuela de Formación de Política de la fundación Sentit Comu celebrada este sábado. EFE/Enric Fontcuberta
Ada Colau. EFE/Enric Fontcuberta

Colau era la mejor, explica uno de estos dirigentes. La más adecuada entre quienes estaban dispuestos a prestarse a jugar este rol, en un contexto de encuestas a la baja y vientos de cola para las derechas. También era un perfil con el que Montero tendría difícil justificar su integración en las listas, o eso pensaron. Ya habían pactado con ella mucho antes de que Díaz despuntara

En estas jornadas al borde del ataque de nervios, Colau ha cuestionado la unión de Rufián y Montero. Y el portavoz de ERC ha justificado que la cúpula de su partido (ERC) no le dejó unirse con los Comunes, la formación de Colau. La misma fuerza que les ganó por la mínima en las últimas elecciones catalanas. En su lugar, llegó a un pacto con Montero, cuya fuerza es extraparlamentaria en Cataluña, a cambio de no competir.

En esa espiral de declaraciones, Colau también ha reclamado a Rufián que usase su “ascendencia” sobre los morados para reconducir la situación. “Gabriel ha fallado un poco”, dijo en una de sus últimas entrevistas. También afirmó que ella misma le propuso liderar la candidatura, sin lograr convencerlo. En el entorno del político catalán afirman que nunca llegó una oferta oficial, y que él nunca quiso ser el relevo de Yolanda Díaz. El viernes, después de días en silencio, Rufián pronunció estas mismas palabras por primera vez. Nunca había sido tan claro.

Mónica García y Ada Colau
Mónica García y Ada Colau
Europa Press

Podemos ya se aferró a Colau como tabla de salvación hace 11 años

“Tenemos cero experiencia en corrupción, en puertas giratorias, en pisotear a la población con políticas miserables”. Una joven Colau, con escasos meses de experiencia al frente de la Alcaldía de Barcelona, se convertía en diciembre de 2015 en la estrella invitada por Podemos en una de sus grandes demostraciones de fuerza. “Ada, t’estimo molt”, le dedicó Pablo Iglesias ante 11.000 personas durante un mitin en La Caja Mágica (Madrid).

Faltaban 7 días para sus primeras elecciones generales; lideraba Iglesias, Montero era la número cuatro por Madrid y Pablo Bustinduy el seis. Colau era entonces el símbolo más potente de que la remontada en las encuestas, hasta ganar las elecciones, era posible. Quedaron terceros, pero pasaron de no tener representación a lograr 69 escaños. El PSOE sintió su aliento en la nuca. En su espacio nadie puede soñar hoy con un resultado semejante.

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