El teléfono rojo de Feijóo

Sin interlocución con Moncloa, en el equipo de Feijóo ponen en valor otra llamada que se produjo hace apenas unos días y que pasó desapercibida, cuando despachó con Marco Rubio

Alberto Núñez Feijóo quiso medir muy bien los tiempos antes de pronunciarse sobre el golpe a los ayatolás de Estados Unidos e Israel. Avanzaba la mañana del sábado, el presidente y sus socios ya se habían pronunciado, pero el jefe de la oposición pedía prudencia. Silencio en los canales oficiales del partido. Nada dijo sobre lo que ocurría en Irán subido a un mitin, en campaña con Alfonso Fernández-Mañueco, pese a que las televisiones ya habían levantado su programación habitual y a Génova se le requería una primera valoración.

No fue hasta cerca de las cuatro de la tarde, más de ocho horas después de tener las primeras noticias del ataque, cuando Feijóo se pronunció: “El régimen iraní masacra a sus propios ciudadanos, persigue la bomba nuclear, financia el terror y desestabiliza la región. Ningún demócrata puede ser condescendiente con ello porque la libertad se defiende en todo el mundo. Occidente debe estar unido: contención, evitar una escalada y volver a la negociación”, dijo a través de redes sociales.

Entre medias, solo Cayetana Álvarez de Toledo se descolgó pronunciándose antes que su jefe de filas. “Es la hora de la libertad en Irán, mi admiración por los americanos e israelíes que participan en esta operación decisiva”, escribió. Ella formaba parte de una delegación de diputados y senadores que se desplazaba el domingo A Tel Aviv para reuniones diplomáticas y parlamentarias, y que fue inmediatamente cancelada. El resto de la dirección y los barones territoriales esperaron instrucciones. “Prudencia”, fue la máxima en esas horas.

La palabra clave es contención. La situación es muy delicada, cada declaración que hemos hecho y vamos a hacer está muy estudiada”, explican desde el equipo de Feijóo, que tiene línea directa con sus colegas del PP europeo. Desde Bruselas, sus cargos de confianza añaden: “Europa se mueve por el consenso y la defensa de la libertad frente a regímenes amenazantes mientras que Pedro Sánchez actúa por libre, pensando más en el titular rápido que en las consecuencias diplomáticas”.

Una respuesta de Feijóo muy medida, que tuvo su segunda parte con un breve comunicado el domingo exigiendo a Sánchez estar “junto a las democracias liberales”, y que contrasta con la que se dio, a principios de enero, con la detención por parte de la administración Trump del dictador venezolano Nicolás Maduro. Entonces, tras hablar de  “buena noticia sin ambages”, tuvo que corregir el paso.

Sin interlocución con Moncloa

Lo que no cambió en uno y otro hito internacional fue la nula comunicación, en las horas decisivas, entre el presidente del Gobierno y el jefe de la oposición. No hay teléfono rojo entre ambos y, en consecuencia, no hay unidad política en la respuesta de país. Tampoco José Manuel Albares trasladó ninguna información al PP o al resto de fuerzas políticas el sábado. La prioridad, arguyeron en el equipo del ministro, fue evaluar la situación sobre el terreno y la protección de los españoles.

Que el líder de la oposición se entere de la posición del Gobierno en materia internacional por los medios de comunicación es algo que “no” debería ocurrir, según coinciden veteranos de la política de distinto signo. Aunque esa es la realidad política actual.

Sánchez y Feijóo se iban a reunir el 19 de enero, precisamente, para abordar el contexto mundial, y en concreto el posible envío de tropas de paz a Ucrania. Pero ese encuentro se aplazó por la tragedia de Adamuz y no se ha vuelto a retomar. De hecho, pese a la escalda bélica, no parece que nada se mueva en este sentido.

No hay visos en el radar”, corroboran desde la Moncloa. El equipo de Sánchez amagó con volver a incluir la cita en agenda pocos días después, pero la tensión por la política doméstica era tal que Génova dejó claro públicamente que no tenía ningún interés. “Feijóo está en otra partida, no tiene autonomía para reunirse o no. No es dueño de su agenda”, dicen fuentes gubernamentales, dando a entender que no habrá reunión y que tampoco la unidad política es una prioridad para Sánchez en estos momentos.

Los 30 minutos con Marco Rubio

Sin interlocución con Moncloa, en el equipo de Feijóo ponen en valor otra llamada que se produjo hace apenas unos días y que pasó desapercibida. El día 24, despachó telefónicamente con Marco Rubio, el secretario de Estado de los Estados Unidos. Se concertó como una toma de contacto, una conversación de cortesía de unos pocos minutos, pero acabó prolongándose durante cerca de media hora. Y en la séptima planta de Génova dan una enorme trascendencia a esa línea de comunicación.

“La llamada en sí, además de por el tiempo dedicado, es relevante. Muestra la relevancia que Estados Unidos da al Partido Popular español”, traducen en el equipo de Feijóo. Aún más, la interpretación que se hizo tras esa charla es que, de facto, la administración Trump ya “ha investido” al gallego como futuro presidente de España. “Hay interés porque haya un cambio y España vuelva a la solvencia y a la fiabilidad como socio estratégico”, aseguran las fuentes consultadas tras la charla.

Un análisis que en Génova sirve para enmendar la posición de Sánchez sobre la crisis iraní: “Cuando un dictador muere el mundo es mejor, pero en España la izquierda sufre. Hay que saber de qué lado estar. No podemos ser condescendientes con los dictadores”. Y, tras la charla con Feijóo, Marco Rubio tiene muy clara cuál es la posición geopolítica del PP.

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