Los primeros años tras la llegada de Hugo Chávez al poder en Venezuela fueron convulsos y su mandato más estable se inicia justo cuando empieza su Presidencia José Luis Rodríguez Zapatero. Los negocios con el régimen chavista empezaron entonces e involucran a algunos de sus entonces ministros y a integrantes de la actualidad judicial española, un rastro que recogen las agendas de Leire Díez.
Las fragatas con Chávez
La exmilitante socialista trató con Zapatero, según muestran sus dispositivos, y le dedicó atención en sus agendas, tanto al expresidente como a sus ministros y hombres de confianza, entre los que aparecen citados José Bono, José Blanco, Miguel Sebastián y el entonces embajador en Caracas Raúl Morodo. En una entrada del 14 de enero de 2025, Díez sitúa el origen de los negocios en la Venezuela chavista en el Gobierno de Zapatero, en línea con investigaciones sobre esta etapa. Una época además en la que se conocieron Koldo García y Víctor de Aldama.
El Gobierno español firmó entonces con el de Hugo Chávez uno de los mayores contratos de venta de equipamiento militar: doce aviones y ocho fragatas por 2.000 millones de euros. Esa operación se acordó en el primer viaje de Zapatero a Venezuela, en noviembre de 2004, unos meses después de llegar a La Moncloa, y se concretó con José Bono como ministro de Defensa en 2005. Morodo ha confesado ante la Justicia haber cobrado, junto a su hijo Alejo, facturas millonarias de PDVSA a cambio de asesorías ficticias.
Duro Felguera
En el contexto de otra misión económica del Gobierno de Zapatero, Duro Felguera logró el 4 de mayo de 2009 el mayor contrato de su historia, de más de 1.500 millones. El proyecto luego sufrió impagos y ahora mismo el abastecimiento que proporciona a Caracas es muy limitado. Duro Felguera detalló a la Fiscalía que pagó al exviceministro venezolano Nervis Villalobos, presunto cliente de las cloacas del PSOE y de Plus Ultra, desde 2008 a 2013 un total de 105,6 millones de dólares por supuestas asesorías.
La entrada de Díez se refiere a Ramón Blanco Balín, exvicepresidente de Repsol, sobre el que apunta: “Valor concesión petróleo en Venezuela. Fundación Holanda y otra aquí con Koplowitz, Cortina, etc., recién salido de la Gürtel”, y subraya, en mayúsculas, “depósito fiscal”. Alfonso Cortina, fallecido de Covid en 2020, fue presidente de Repsol durante los primeros meses del Gobierno de Zapatero, y Blanco, vicepresidente. Investigaciones de medios venezolanos y españoles han señalado que participaron de negocios de petróleo y minas en la época en la que Zapatero empezó a viajar más a Venezuela tras su salida de La Moncloa, y que compartieron proyectos.
Borbón, Betancourt, Morodo
A continuación, Díez cita a “Luis Alfonso de Borbón y su mujer, vínculos con el petróleo de Venezuela”, y recuadra una lista de nombres precedidos por el título de “Inversiones Iberoamericanas”; Alejandro Betancourt, Alberto Cortina, Cortina [probablemente en alusión a Alfonso Cortina]”. Debajo, añade: “Morodo”, en mayúsculas, y “dónde se conocieron Koldo y Aldama”. La exmilitante socialista también anota: “La mano de Aznar en todo esto” y cita a Alejandro Agag,
El expresidente de la PDVSA y exministro de Energía y Minas bajo Chávez, Rafael Ramírez, acusó el 15 de octubre de 2018 en El Noticiero Digital y en X a Zapatero de recibir contratos de la petrolera venezolana en la Faja petrolífera del Orinoco: “Zapatero: ha recibido proyectos en la Faja, de allí viene su apego a la democracia y el diálogo”. Pocos meses más tarde, Juan Carlos Márquez, ex director ejecutivo de la empresa estatal que se encontraba en España, trasladó a la Fiscalía y a la UDEF de la Policía, que estaba dispuesto a hablar.
Pero apareció muerto en su oficina de San Sebastián de los Reyes (Madrid) el domingo 21 de julio de 2019, tan solo dos días después de haber declarado ante el juez. Al día siguiente tenía una nueva citación en la Audiencia Nacional.
El informe preliminar de la autopsia apuntó a un suicidio. Sin embargo, fuentes militares venezolanas y al menos un agente europeo de inteligencia, según El Confidencial, sostienen que fue asesinado: “No se suicidó. Lo mataron. Márquez era quien estructuraba legalmente las operaciones turbias dentro de PDVSA bajo el mando de Rafael Ramírez”.
Ramírez se desdijo el pasado 9 de octubre en Libertad Digital y pasó de acusar al expresidente español de cobrar de los petrodólares venezolanos a defender su actuación en el país.
Artículo14 ha informado de que Leire Díez tenía en el foco el juicio de Duro Felguera y al magnate que se desdijo sobre la mina de oro de Zapatero. Una nota en su agenda apunta un encuentro entre Zapatero y Villalobos, el viceministro de Chávez imputado, y a que el expresidente de la petrolera estatal que señaló la mina de oro y se desdijo declare a su favor. “Zapatero-Nervis. Ramírez dispuesto a declarar que la operación fue limpia. Quieren que saquen a su hermano”, dice el apunte.
La conexión de los Cortina llega a Aldama y Koldo
En la entrevista a El Noticiero Digital, Ramírez también dijo que Zapatero representa a “unos españoles de apellido Cortina, que han recibido el contrato de un proyecto en la Faja”. Ramírez se refería a Alfonso Cortina, principal accionista de Inversiones Petroleras Iberoamericanas S.A. (IPISA), empresa a la que se le concedió la explotación del Bloque JUNIN-10 de la Faja petrolera del Orinoco, según desvelaron investigaciones del Parlamento venezolano.
IPISA, asociada con una filial de PDVSA, dio lugar a Petrosur. Entre sus accionistas, Ramón Blanco Balín. Y entre sus socios estaría Alejandro Betancourt, que cimentó su fortuna enajenando recursos en principio destinados a construir estaciones generadoras de electricidad en 2009 y 2010, según ha recogido Armando.Info.
Blanco Balín alegó que IPISA formaba parte del grupo de empresas de Alberto Cortina, accionista de ACS y hermano de Alfonso.
Según un documento publicado por la periodista Maibort Petit, Blanco Balín envió un correo al entonces ministro venezolano Eulogio del Pino en el que le comunicaba su “interés en formar una empresa mixta con PDVSA para la explotación del Campo Junín. La empresa Inversiones Petroleras Iberoamericanas S.A. es una empresa que forma parte del grupo de empresas del señor Alberto Cortina, quien es uno de los máximos accionistas del Grupo ACS, uno de los principales grupos industriales de Europa […] tenemos los fondos para reaccionar muy rápidamente a una oportunidad de inversión para una empresa mixta con el grupo Campo Junín Sur”.
En concreto, Ramírez afirmó que unos “españoles de apellido Cortina, que sí, han recibido un proyecto en la Faja, pues… De ahí viene su apego a la democracia y el diálogo”. Zapatero desmintió esta información.
Alberto Cortina es socio de Betancourt, presidente de Derwick Associates, y de Francisco D’Agostino en el BDK Financial Group, ahora Afrika Financial Group, con el cual han adquirido varios bancos en África. D’Agostino tiene vínculos con Plus Ultra. El pasado marzo, el juez Santiago Pedraz archivó la causa abierta a Betancourt y sus socios por supuesto blanqueo.
Los Cortina llevan a Aldama, que según desveló Vozpópuli conoció a Koldo García precisamente cuando ambos trabajaron para el empresario Alberto Cortina, en una época en la que Zapatero ya descollaba en las filas socialistas hasta hacerse con el control del partido al principio de los años 2000.

