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Maribel García (PSOE): “La conciliación funcionaría si todos bajáramos un poco el pistón”

Sus grandes referentes son su abuela Flora y su tía Josefina. Ante tanto ruido, ella se revuelve y trata de sacar lo mejor del Congreso: “Hay consenso”, afirma

Maribel García (52 años) es diputada por Badajoz en el Congreso de los Diputados
Maribel García, diputada por Badajoz en el Congreso de los Diputados

Maribel García (52 años) es diputada por Badajoz en el Congreso de los Diputados. Es su tercera legislatura consecutiva y defiende con convicción una idea que no es muy común hoy en día en la política: que los partidos pueden llegar a acuerdos aunque piensen de manera diferente.

García comenzó su vinculación con la política desde adolescente, ligada al Partido Socialista y a movimientos sociales. Pero su entrada en la política institucional llegó en 2015, cuando se convirtió en concejala del Ayuntamiento de Badajoz, cargo que ocupó hasta 2019. Ese año dio el salto al Congreso, y desde entonces ejerce como diputada.

Su formación es bastante amplia. Es maestra especialista en Educación Física, Educación Especial y Educación Primaria; licenciada en Psicopedagogía por la Universidad de Extremadura; máster en Inspección y Supervisión Educativa por la UNED; y tiene también estudios superiores de Danza Clásica por la Royal Academy of Dance del Reino Unido. Además, es funcionaria de carrera del Cuerpo de Maestros de la Junta de Extremadura desde 1995.

Toda esa trayectoria, dice, moldea directamente su manera de ejercer el cargo. “Tiene mucho que ver con cómo miro las cosas. Me ayuda a ser cercana, a entender que nunca debo perder la mirada como ciudadana cuando estoy trabajando como diputada. Me ayuda a entender que tengo que legislar para la gran mayoría de este país”, argumenta.

El trabajo en el Congreso

La jornada de García en el Congreso comienza a las ocho y media de la mañana y raramente termina antes de las ocho de la tarde. Los días de pleno, a veces hasta las nueve de la noche. Entre medias, reuniones de grupo, trabajo en comisiones y ponencias, y encuentros con colectivos, asociaciones y empresas que acuden a trasladar sus necesidades legislativas.

Al terminar la jornada, tiene su propio ritual de descompresión: camina entre diez y doce kilómetros antes de volver a casa. El deporte, dice, es una constante en su vida que le ayuda a mantener la perspectiva.

Maribel García, diputada por Badajoz en el Congreso de los Diputados

Como ponente, impulsó la ley ELA, que salió por consenso; la ley de enseñanzas artísticas, aprobada por mayoría absoluta; y la modificación del Código Penal para los atropellos a ciclistas, también con amplio respaldo. “En aquellas leyes en las que he trabajado, he conseguido que salgan con una amplísima mayoría. Me siento muy orgullosa porque creo que dejamos a un lado esa confrontación estéril, que lo único que consigue es que la ciudadanía deje de creer en la política”, dice.

Ella es de las que cree que no hay tanto ruido como el que parece. “Los medios de comunicación se centran exclusivamente en lo negativo de esas sesiones plenarias, cuando todas las semanas se aprueban iniciativas que hacen que mejore la vida de las personas”. Para García, eso supone un problema de fondo: “El ser humano está más atraído por las malas noticias que por las buenas, y el algoritmo reinante en la web también las prefiere, simplemente porque genera más interacción”.

Referentes

Preguntada por las mujeres que más han influido en su vida, García no nombra a ninguna figura pública. Nombra a su abuela Flora, cuyo marido fue condenado a muerte por ser republicano, y que decidió sacar adelante sola su negocio en el Badajoz de aquella época, con tres hijos a su cargo. Y a su tía Josefina, fallecida el año pasado, a quien describe como una persona muy comprometida con los movimientos sociales y la lucha por los derechos. “Me he fijado siempre mucho en ella para poder intentar ser una buena política, una persona que se preocupa por los demás, que tiene interés en el servicio público”, recuerda.

Esa idea de la política como servicio es el eje de su discurso. “La política tiene que ser útil para las personas. Si no estaremos hablando de confrontación, estaremos hablando de populismo. La política tiene que servir para que las personas puedan vivir mejor”, con todas sus necesidades básicas cubiertas. A partir de ahí, que cada persona “pueda crecer todo lo que quiera crecer” en sus vidas.

Conciliación y desconexión

Fuera del Congreso, García vuelve cada fin de semana a Badajoz. Tiene dos hijos, el mayor ya universitario. Su tiempo libre lo divide entre la familia y el atletismo. Es de hecho presidenta de la Comisión de Igualdad y Diversidad de la Real Federación Española de Atletismo y responsable de formación del Comité Nacional de Jueces, además de actuar como jueza en competiciones nacionales e internacionales. También lee varios libros a la vez —ahora mismo tiene en la mesilla Mateo Evangelio, de Rosa Homar, primera mujer en traducir el evangelio al castellano; La Revolución de las Invisibles, de Sandra Ferrer; y Palestina, el cómic de Joe Sacco- y viaja siempre que puede, sin destino favorito, aunque admite que le encanta la playa.

Sobre la conciliación, tiene una posición clara que aplica tanto a la política como al resto de ámbitos laborales: “Yo creo que la conciliación funcionaría si todos bajáramos un poco el pistón. Si entendiéramos que no pasa absolutamente nada porque pases tiempo con tu familia regulado tal y como está marcado”, zanja. Le llama especialmente la atención que se celebre públicamente a quien vuelve al trabajo antes de agotar su baja por maternidad o paternidad. “¿Qué pasa, que un hombre o una mujer que coge sus 16 semanas es irresponsable?” , concluye.

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