El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha reconocido por primera vez un matiz clave en la explicación oficial del accidente de Adamuz. La rotura del raíl que provocó el descarrilamiento del tren Iryo se produjo en un tramo renovado recientemente. Pero justo en el punto donde ese carril nuevo estaba soldado a otro más antiguo. Un detalle técnico que hasta ahora no había sido expuesto con claridad y que reabre el debate sobre las causas del siniestro.
En una entrevista concedida a RTVE, Óscar Puente explicó que la investigación se centra ahora en determinar si la rotura del raíl en el accidente de Adamuz se produjo por un fallo en la soldadura o por un fenómeno de torsión. “No quiere decir que haya sido la soldadura”, precisó el ministro. Aunque admitió que, según los expertos, una fractura en ese punto “sería normal” desde el punto de vista técnico.
La aclaración de Óscar Puente sobre la “renovación integral”
Hasta ahora, Óscar Puente había defendido que la línea Madrid-Sevilla había sido renovada “integralmente”. Sin embargo, tras el accidente de Adamuz, el ministro ha matizado el alcance real de esa expresión. La renovación, explicó, no implica sustituir todos y cada uno de los elementos de la vía, sino revisar el trazado completo y reemplazar únicamente aquellos componentes que, según los criterios técnicos, requieren intervención.
En ese proceso, señaló Óscar Puente, es habitual que se mantengan tramos de carril original cuando no presentan problemas estructurales. En Adamuz, concretó, se sustituyó la parte central del tramo mediante un “cupón” de 36 metros, que fue conectado al carril preexistente mediante una soldadura. Una práctica común, subrayó, en redes ferroviarias de otros países europeos.

El accidente de Adamuz se produjo, según las primeras conclusiones, en ese punto de unión entre un carril nuevo y otro antiguo. Durante el fin de semana, varios medios revelaron que el raíl fracturado databa de 2023 y estaba soldado a otro tramo instalado en 1992, año de inauguración de la línea Madrid-Sevilla. Un dato confirmado posteriormente por ADIF.
Para Óscar Puente, este hecho no implica por sí mismo una negligencia. “Si hay que sustituir un trozo de carril, no se cambia toda la vía”, defendió el ministro, insistiendo en que este tipo de conexiones entre material nuevo y antiguo forman parte del mantenimiento ferroviario habitual.
Una rotura difícil de detectar
Otro de los puntos destacados por Óscar Puente tras el accidente de Adamuz es la dificultad para anticipar el fallo. Según el ministro, aunque la vía hubiera sido auscultada el día anterior, no se habría detectado ninguna anomalía relevante. “La auscultación no nos hubiera ofrecido información útil”, aseguró.
Por eso, cuando habló inicialmente de un “accidente extraño”, aclaró, no se refería a un sabotaje. Una hipótesis que dijo no estar descartada formalmente, pero que no es la principal línea de investigación. Lo “extraño”, explicó, es que se trata de un fallo “muy difícil de detectar” con los sistemas actuales.

El accidente de Adamuz ha desatado una fuerte tormenta política. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparecerá en el Congreso el próximo 11 de febrero para dar explicaciones, una vez pasadas las elecciones autonómicas en Aragón. El Ejecutivo considera suficiente esta comparecencia y rechaza que Sánchez acuda también al Senado.
Desde el Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo ha exigido la dimisión inmediata de Óscar Puente, al que acusa de desviar responsabilidades y de ignorar advertencias previas de los maquinistas sobre la peligrosidad del tramo. En la misma línea, Isabel Díaz Ayuso ha pedido la salida tanto del ministro como del propio presidente del Gobierno, al que considera último responsable del accidente de Adamuz.



