Cartografía de gobierno

Sánchez blinda a su jefe de Gabinete y descarta reforzar su equipo pese a las críticas internas

La Moncloa atribuye los ataques a "fuego amigo" los ataques a Diego Rubio y los vincula a la “limpia” de cargos del PSOE en Presidencia desde su llegada al Gabinete

MADRID, 26/06/2026.- El director del gabinete de la Presidencia del Gobierno, Diego Rubio Rodríguez, presenta a la Comisión Mixta de Seguridad Nacional el informe anual de seguridad nacional correspondiente a 2025. EFE/Kiko Huesca
El director del gabinete de la Presidencia del Gobierno, Diego Rubio Rodríguez. EFE/Kiko Huesca

La crisis de Ceuta ha abierto un nuevo frente en el entorno más próximo a Pedro Sánchez. Con el choque entre Defensa e Interior enquistado por la gestión de los avisos previos a la entrada masiva, el foco se ha desplazado ahora hacia Diego Rubio, jefe de Gabinete del presidente. Sánchez mantiene su respaldo “absoluto” a uno de sus colaboradores más estrechos, según fuentes directas, mientras varios ministros han salido este martes en su defensa ante las informaciones que cuestionan su gestión y permanencia.

Antes del Consejo de Ministros de este martes, algunos miembros del Gobierno incluso ironizaron con Rubio sobre las informaciones que apuntan a su desgaste y posible salida que atribuyen a fuego amigo.  Internamente, la sensación es que tarde o temprano “le tocaría”. “Mucho han tardado en atacarte, llevas dos años y no te ha caído ninguna”, le comentó un ministro antes de la comparecencia. Desde Japón — donde, según ABC, estuvo un mes de vacaciones— Rubio estuvo presente en las reuniones clave del operativo en Ceuta —subraya su entorno—, y permaneció al tanto de los viajes de ministros y de las decisiones previas al 25 de agosto, cuando finalmente se constituyó el mando único, casi un mes después de la petición de Juan Jesús Vivas.

MADRID, 26/06/2026.- El director del gabinete de la Presidencia del Gobierno, Diego Rubio Rodríguez, presenta a la Comisión Mixta de Seguridad Nacional el informe anual de seguridad nacional correspondiente a 2025. EFE/Kiko Huesca
El director del gabinete de la Presidencia del Gobierno, Diego Rubio Rodríguez. EFE/Kiko Huesca

Rubio cuenta con el apoyo más importante y decisivo para su cargo. Sánchez, lejos de plantearse una remodelación del Gabinete o reforzar el equipo, ha trasladado su apoyo y blindaje a quien le acompaña desde 2018 y que en 2024 ascendió al máximo puesto de confianza del presidente. Fuentes del entorno de Sánchez apuntan a que la preocupación es, en realidad, la contraria: que Rubio, un profesional de alto perfil académico y profesional, no aguante la presión de los últimos días.

Pugna por La Moncloa

A nadie se le escapa que Rubio es un agente extraño al partido en el máximo puesto de confianza del presidente, tras relevar a Óscar López. Y el segundo jefe de Gabinete sin carnet del PSOE, después de Iván Redondo, aunque con un perfil mucho más discreto que su predecesor. Ni concede entrevistas ni convoca briefings para defenderse del fuego amigo. En su entorno señalan directamente a Ferraz. No al núcleo de la dirección, colocado por Sánchez al frente del partido, sino a segundos cuadros y a quienes no perdonan a Rubio sus nombramientos. Se ha rodeado de profesionales independientes, muchos sin militancia socialista. Según fuentes del entorno del Gabinete, Rubio ha vaciado La Moncloa de cargos del PSOE y “no les hace gracia” que siga al frente. Demasiada gente “a la que echó de Presidencia” se la tiene guardada, apuntan altos cargos del núcleo duro de Sánchez.

El jefe de gabinete de Sánchez, Diego Rubio, y Francisco Salazar
EFE/Macarena Soto

Una vendetta que también sufrió Iván Redondo —nadie le dedicó una efeméride a su salida— y que ahora se proyecta sobre Rubio tras la polémica por la gestión de la crisis ceutí. Eso y que como chivo expiatorio de las decisiones que debía tomar el consejo de ministros tampoco va mal.

Sin relevo previsto

Confirmado Rubio por su entorno directo, el Gabinete no asume responsabilidad alguna en la gestión de la crisis de Ceuta y da por hecho que será la jueza María Tardón quien determine las responsabilidades, convencido de que no alcanzarán a La Moncloa. Ni los avisos, sostienen estas fuentes, llegaron a Presidencia, ni se produjo la comunicación con Juan Jesús Vivas en los términos relatados por el presidente ceutí.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y el presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y el presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas

Los avisos no llegaron

Tres comunicaciones alertaron de la dimensión “masiva” que podía alcanzar el cruce desde Marruecos y, según sostienen desde Presidencia, ninguna llegó a La Moncloa ni al Departamento de Seguridad Nacional (DSN). “Si el debate es si hubo que reaccionar o no, los tres avisos no llegaron”, resumen en el entorno del presidente. La responsabilidad, por tanto, se sitúa en los niveles intermedios de la cadena de mando. En Presidencia se preguntan qué ocurrió con las alertas del CNI que no llegaron a la actual directora y qué se hizo con la nota del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF), un documento de circulación interna: “Ya nos gustaría saber qué se hizo con ella”.

En La Moncloa aseguran que toda esa información se recabó durante la preparación de la comparecencia de Sánchez y que fue entonces cuando Presidencia tuvo conocimiento de los distintos cortafuegos que impidieron que llegaran los avisos hasta la cúpula. El Gabinete confía en la reconstrucción que haga la jueza Tardón, a diferencia del cuestionamiento de Óscar Puente y otros altos cargos poniendo en duda la imparcialidad de la magistrada.

Más leña a Vivas

Con Juan Jesús Vivas, la versión de La Moncloa vuelve a chocar con la del presidente ceutí. Vivas relató públicamente que había llamado a Presidencia para alertar de la situación y ahora ha detallado el supuesto “no seas pesado” que, según fuentes del Gabinete, nunca se le dirigió. En Presidencia sostienen además que el propio Vivas ha matizado su relato y que esa expresión se habría dirigido, en todo caso, a su jefe de Gabinete y no a él.

En La Moncloa ponen sobre la mesa varias preguntas sobre aquella llamada. Vivas llamó el 27 de julio: ¿cómo podía saber entonces que se iba a producir el mayor cruce si las primeras notas sobre la dimensión de la entrada son del 28 y 29? Y, si lo supo antes que nadie, ¿a quién más se lo comunicó? ¿Informó a Feijóo? ¿Qué hicieron sus consejeros? ¿Convocó a su Gobierno? ¿Qué medidas adoptó la ciudad? La Moncloa devuelve así la presión a Vivas y cuestiona que su relato sobre aquellos días explique qué hizo el Gobierno ceutí con la información que, según Vivas, tenía antes que nadie.

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijoó, junto al presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijoó, junto al presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas
EFE/ Tarek/PP

Más allá del choque de versiones, ya no se trata solo de reconstruir qué ocurrió y qué falló en Ceuta antes y durante la gestión de la crisis. También de determinar quién asumirá sus consecuencias políticas. Rubio tiene, por ahora, el respaldo de Sánchez y ninguna intención de abandonar su puesto. Pero la crisis ha vuelto a poner bajo presión el equilibrio interno de La Moncloa y ha reabierto la disputa por el poder y los nombramientos en el entorno del presidente.

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