Nithya Raman será la próxima alcaldesa de Los Ángeles después de derrotar a Karen Bass, que el jueves llamó a su antigua asistente para reconocer su victoria. Con el 76% de los votos escrutados, la concejala obtenía el 52% frente al 48% de la alcaldesa. El resultado pone fin a más de dos décadas sin que un alcalde en ejercicio perdiera unas elecciones municipales. El último en sufrir una derrota semejante fue James K. Hahn, que en 2005 perdió frente a Antonio Villaraigosa.
La victoria cuenta la historia de una rivalidad entre dos mujeres del Partido Demócrata que hace menos de un año eran mejores amigas. Raman, de 45 años, ha derrotado a una política de 73 años respaldada por todo el aparato municipal y buena parte de las principales figuras demócratas del Estado. La concejala, vinculada a los Demócratas Socialistas de América (DSA), ha hecho de su candidatura una impugnación del modo en que Los Ángeles ha sido gobernada durante los últimos años. Su triunfo señala un cambio generacional ante la creciente impaciencia de los jóvenes con las estructuras tradicionales del partido.

La sorpresa comenzó en febrero. Raman, que había anunciado semanas antes su apoyo a la reelección de Bass, decidió presentar su candidatura en las últimas horas del plazo de inscripción. La decisión enfureció a numerosos cargos demócratas, que interpretaron el movimiento como una ruptura de la lealtad política. Ninguno de sus compañeros en el Concejo Municipal respaldó su candidatura. La concejala decidió convertir esa ausencia de apoyos institucionales en parte de su identidad electoral. Se revolvió con la premisa de que el cambio no necesitaba permiso de quienes llevaban años administrando la ciudad.
Su campaña encontró espacio entre los votantes jóvenes que reclaman una Administración capaz de resolver los problemas cotidianos. El lema elegido, “A City That Works” (Una ciudad que funciona), resumía una propuesta que no está centrada en las declaraciones ideológicas, y sí en las aceras rotas, los miles de sin techo y el peligroso transporte público de la ciudad. Raman se presentó como una tecnócrata progresista, una urbanista formada en Harvard y en MIT que promete devolver a la ciudad la capacidad de gestionar sus propios problemas.
“La gente empezó a creer que resolver los problemas era imposible”, dijo durante su discurso ante los seguidores reunidos en Griffith Park la noche electoral. “La desesperanza puede ser fatal para una ciudad, pero esta campaña se niega a aceptarlo”. Su discurso implica una relación distinta entre el Ayuntamiento y sus ciudadanos.
Las causas de la derrota
La derrota de Bass tiene causas acumuladas. La gestión de los incendios de Pacific Palisades, que destruyeron miles de viviendas y causaron 12 muertos, dañó profundamente su credibilidad. La alcaldesa estaba en Ghana cuando se declaró el fuego, pese a las advertencias meteorológicas sobre los fuertes vientos. Su ausencia sigue siendo una de las imágenes más difíciles de olvidar de su mandato. Después llegaron las críticas a la respuesta municipal a los problemas de los servicios públicos y las dudas sobre la eficacia de sus políticas contra la falta de vivienda.
Bass construyó su candidatura sobre la experiencia. Contaba con el respaldo de figuras como Gavin Newsom, Kamala Harris y Nancy Pelosi, además del apoyo de sindicatos y dirigentes municipales. Su argumento era que Los Ángeles necesitaba continuidad y que un cambio de dirección podría poner en peligro el trabajo realizado ante los próximos Juegos Olímpicos de 2028. Pero esa red de apoyos terminó proyectando la imagen de una representación del poder que Raman desafiaba.

La campaña fue especialmente áspera porque las dos candidatas habían sido aliadas. Bass había respaldado a Raman en su difícil reelección al Concejo Municipal en 2024 y le había confiado la presidencia del comité de Vivienda. La concejala, por su parte, había apoyado desde el principio a la alcaldesa. Pero desde que Raman saltó al ruedo a por el trono, la suya fue una relación de animosidad donde se sucedían los reproches públicos. Bass cuestionó los cambios de posición de Raman sobre la contratación de policías, las personas sin hogar y la gestión de los campamentos. Raman acusó a la alcaldesa de falta de dirección y de haber convertido la ciudad en un vertedero con una Administración incapaz de cumplir sus promesas.
El resultado electoral demuestra que la estrategia de la concejala conectó con un electorado dispuesto al cambio. La diferencia generacional fue significativa. Raman obtuvo un respaldo mayoritario entre los votantes jóvenes, mientras Bass conservó mejores resultados entre los mayores de 50 años. Las papeletas que llegaron después del cierre de los colegios, muchas de ellas depositadas por correo, terminaron inclinando la balanza a favor de la candidata progresista.
Giro en el Partido Demócrata
La victoria también se inscribe en un movimiento más amplio dentro del Partido Demócrata. La elección de Zohran Mamdani en Nueva York demostró que una candidatura socialista podía conquistar una gran ciudad estadounidense. Raman amplía ese espacio político en la costa oeste. Su triunfo no significa que Los Ángeles haya votado por un programa ideológico. La campaña encontró apoyos entre ciudadanos que querían una alternativa al Gobierno de Bass y que reclamaban, sobre todo, resultados. A pesar de su condición de socialista democrática, Raman apostó por una candidatura pragmática, capaz de atraer a votantes más allá de las organizaciones que la respaldan.
La nueva alcaldesa tendrá, sin embargo, una tarea complicada tras ganar las elecciones. Llega al Ayuntamiento con escasos aliados entre los concejales, algunos de los cuales respaldaron abiertamente a Bass. Los Ángeles tiene una estructura institucional en la que el alcalde necesita negociar constantemente con un Concejo Municipal dotado de un poder considerable. Raman tendrá que construir relaciones políticas con quienes hasta ahora han contemplado su ascenso con desconfianza.
Sus compromisos también son difíciles. Se enfrenta a una situación de vulnerabilidad con vivienda escasa y poco asequible, una transporte público desbordado por la inseguridad, la crisis de los millares de personas sin hogar y la recuperación de servicios municipales que no llegan a muchos. Raman ha defendido facilitar la construcción de apartamentos, incluso en zonas tradicionalmente reservadas a viviendas unifamiliares, una guerra que podría empañar su éxito. Ampliar las alternativas al automóvil y revisar la estrategia policial son dos situaciones que van de la mano en la ciudad con el transporte público más peligroso del país. También ha planteado sustituir al jefe de Policía, Jim McDonnell, una decisión que anticipa posibles enfrentamientos con los sectores más conservadores y con el poderoso sindicato policial.

A todo ello se suma la preparación de los Juegos Olímpicos de 2028, un acontecimiento que situará a Los Ángeles en el foco internacional. La ciudad deberá afrontar sus compromisos financieros, mejorar sus infraestructuras y evitar que la celebración de los Juegos agrave los problemas cotidianos de sus habitantes. Raman tiene ante sí un reto enorme además de demostrar su promesa con una ciudad que funciona bajo una estricta burocracia, y donde los intereses económicos están intrínsecamente unidos a las negociaciones políticas.
Bass, por su parte, aceptó el resultado de las elecciones con un mensaje de despedida en el que recordó que fue la primera mujer negra en ocupar la alcaldía de Los Ángeles. “El pueblo de Los Ángeles ha hablado”, señaló al anunciar que había felicitado a su sucesora y que garantizaría una transición ordenada. Su derrota cierra una etapa, pero también deja abierta una pregunta sobre el futuro del liderazgo demócrata en California.

