Opinión

Y Puente dimitió

MADRID, 03/11/2026.- El ministro de Transportes, Óscar Puente, participa en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros celebrada este martes en el complejo del Palacio de la Moncloa. EFE/ Javier Lizón
El ministro de Transportes, Óscar Puente, participa en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros. EFE/ Javier Lizón
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Contra todo pronóstico, Óscar Puente dimitió como ministro de Transportes y Movilidad Sostenible y deja las listas del PSOE por Valladolid. Acierta porque esta es la única forma de asumir responsabilidades políticas en una democracia. El propio Puente sabía de sobra que la mayoría del PSOE esperaba su dimisión. Ninguno lo expresaba públicamente pero esperaban esta renuncia. De hecho los mismos que hasta el martes por la tarde defendían la continuidad del ministro el mismo día por la noche alababan la decisión. Desde la convocatoria de elecciones ha habido tres dimisiones dentro del PSOE y aún no ha empezado la campaña. Dimitió Montse Mínguez portavoz del partido en Ferraz después de romper la campaña de los suyos. De defender eso de que con la vivienda no se hace negocio tuvo que reconocer que su pareja tenía una empresa de construcción y pisos de alquiler. Nada ilegal pero poco coherente con la bandera que los socialistas habían elegido para defender durante esta campaña. El delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín dimitió también días antes de que se haya levantado la acampada de Sol. Oficialmente por temas personales aunque todo apunta a que lo hacer por el futuro judicial que tiene pendiente por las presuntas donaciones que recibió el partido en las primarias de Sánchez en 2017. El tercero ha sido Puente tras el accidente de Urda. Se marcha un ministro que ha señalado a periodistas y a jueces y que no asumió responsabilidades políticas tras el accidente de Adamuz en Córdoba. Convertir ahora su dimisión en un acto de grandeza da una idea de donde estamos.

La renuncia de Puente era necesaria es un país en el que las dimisiones brillan por su ausencia. No es habitual que un dirigente y mucho menos un ministro , asuma responsabilidades políticas en primera persona por errores graves en sus departamentos. No es una cuestión de culpa, es una cuestión de responsabilidad al máximo nivel cuando se han perdido 116 vidas. Es un problema de responsabilidad que debe asumir al máximo nivel, cuando se han producido incidentes en un servicio como el de la alta velocidad ferroviaria. Un servicio que conviene recordarlo fue nuestra joya de la corona del sistema de transportes. Puente abandona Transportes sin haber pedido perdón a las víctimas, que ha sido uno de los reproches que le ha hecho el PP y después de presentar un paquete de medidas, en el Consejo de Ministros, para robustecer el sistema de alta velocidad e intentar recuperar la confianza quebrada. Quizá la duda que nos queda sea la de comprobar que hubiese hecho Oscar Puente si no hubiese elecciones a la puerta de la esquina. No se puede obviar que la decisión llega en el contexto de una campaña electoral muy importante. Puente era una distracción para la investigación y para el duelo de las víctimas que no se han considerado lo suficientemente arropadas durante los cuatro días que muchas familias han tardado en identificar a sus seres queridos.

La dimisión de Puente descarga también de responsabilidades a un partido en el que empezaba a ser un clamor que su renuncia era necesaria. El partido pierde uno de sus principales activos pero puede encarar el inicio de campaña con otro ánimo. Sánchez pierde a uno de sus hombres de confianza en el Consejo de Ministros, a un miembro de su núcleo duro desde el inicio de esta legislatura y desde luego uno de sus puntales en la precampaña electoral que se vio interrumpida por el accidente ferroviario de la semana pasada. Sin embargo la dimisión le da un respiro a Moncloa porque Puente se había convertido en un lastre para el PSOE en una campaña ya de por sí cuesta arriba para mantenerse en el Gobierno. Los socialistas tienen ya el relato de “nosotros somos capaces de hacerlo y vosotros no” refiriéndose a los populares. Las encuestas que encargó Moncloa tras la tragedia de Urda eran muy malas para los socialistas y también nos va a quedar la duda de si la decisión de Puente es unipersonal y solo consultada con su familia o si el presidente del Gobierno le ha abierto finalmente la puerta al ver en las encuestas que muchos votos del PSOE iban a acabar en el partido popular.

Óscar Puente se ha equivocado demasiadas veces sobre todo en las redes sociales pero en las últimas horas ha dicho una gran verdad: “Un ministro no puede continuar en su cargo con dos accidentes de esta gravedad”. Debería haber llegado a esa conclusión el día del accidente de Adamuz con 46 muertos y por supuesto en el mismo momento en el que impactaron el AVE y el Iryo el pasado 29 de octubre pero no lo hizo. El día de la tragedia a las cuatro horas del terrible choque cuando practicamente todas las familias seguían en shock sin saber si los suyos estaban vivos o muertos lo único que hizo fue cargar contra un operario que en ese momento estaba en el control de Atocha. Le señaló explicando que había dado una orden errónea y mortal porque autorizó al AVE a circular a la velocidad habitual y sin tiempo suficiente para reaccionar. Ha tenido que pasar una semana para dar el paso que toda la sociedad le exigía. Todo apuntaba a que iba a pasar a la historia como el ministro tuitero y polarizador que siempre buscaba bronca pero para desgracia de todos y principalmente de las víctimas va a pasar a la historia por liderar el peor momento de la historia del ferrocarril en España, el más mortífero con 116 muertos. Su salida es lo mínimo que podía ofrecer el Gobierno a las familias de las víctimas.

La política es muy ingrata. En el PSOE muchos daban por hecho que Puente era el sucesor de Pedro Sánchez. No moviéndole la silla, pero si intentando ocuparla cuando Sánchez decidiese irse. Se barajaba incluso que fuese designado por Sánchez o que el mismo pudiese ganar unas primarias internas con el apoyo de la militancia pero esa carrera terminó el martes en la Diputación Permanente del Congreso de los Diputados. Algún día sabremos si el que podría haber sido el relevo de Sánchez fue invitado a salir del Gobierno y de la política por el propio Sánchez.