Mientras continúa el recuento de los votos de las elecciones de mitad de mandato en algunos estados, los titulares en Estados Unidos ya se centran en la próxima gran batalla política: las presidenciales de 2028. Dado que el presidente Donald Trump no puede presentarse a otro mandato, la contienda para sucederle en el Partido Republicano está tomando forma antes de lo esperado, y la contundente victoria electoral de los demócratas ha alterado drásticamente el panorama político.
“La campaña para suceder al presidente Trump se cernirá sobre la política estadounidense durante los próximos dos años”, escribe James M. Lindsay, investigador distinguido Mary y David Boies en política exterior estadounidense del Consejo de Relaciones Exteriores (CFR). En su análisis, sostiene que la carrera presidencial comienza, en la práctica, inmediatamente después de las elecciones de mitad de legislatura.
¿Será Vance el sucesor de Trump?
El vicepresidente JD Vance llegó a las elecciones de mitad de legislatura como claro favorito para hacerse con la candidatura presidencial republicana. Sin embargo, la aplastante derrota del partido ha puesto su futuro político en una situación más complicada. Vance hizo campaña activamente junto a Trump en estados clave, asociándose estrechamente con la agenda del presidente. Tras el revés republicano, intentó distanciarse de la Administración, culpando a la impopular guerra de Trump contra Irán en una extensa declaración publicada en X.
One of the things the data analysts on our side obsessed over was "composition"—whether the electorate looked close enough to 2024 for Republicans to win. And despite polls that showed a Democrat blowout, the data kept on telling us the same story: in some states turnout was…
— JD Vance (@JDVance) November 4, 2026
Sin embargo, escapar de la sombra política de Trump puede resultar complicado. “A los vicepresidentes en el cargo les cuesta salir de la sombra del presidente en el cargo sin perder su apoyo”, explica Lindsay. “La mala noticia para Vance es que los vicepresidentes en el cargo rara vez ganan la presidencia”, añade el experto del CFR, recordando el caso más reciente de Kamala Harris en 2024. Y es que sólo cuatro vicepresidentes en el cargo han sido elegidos presidentes, y solo uno en los últimos 190 años: George H. W. Bush en 1988.
Así, otros republicanos aprovechan para mover ficha. El gobernador de Florida, Ron DeSantis, que describió la victoria demócrata como el equivalente político de un “impacto de meteorito”, se ha mostrado cada vez más activo. El senador de Texas Ted Cruz es otro posible aspirante, salió a la palestra para decir que su partido había perdido el contacto con los votantes, sobre todo en Texas. Mientras que el secretario de Estado Marco Rubio sigue siendo un nombre que se menciona con frecuencia en los debates sobre la candidatura.

Sin embargo, Rubio, al igual que Vance, podría tener dificultades para distanciarse de una administración cuya suerte política ha sufrido un duro golpe. De ahí que ya se mencione que Rubio podría dejar el cargo para centrarse en su propia campaña alejado de la alargada sombra de Trump.
La carrera demócrata
En el bando demócrata, las midterms han reforzado a varios posibles candidatos presidenciales y han reabierto el melón sobre quién debería liderar el partido en 2028. Antes de las elecciones, la exvicepresidenta Kamala Harris era considerada la favorita para la candidatura. Según Lindsay, sigue contando con importantes ventajas en cuanto a reconocimiento de nombre y recaudación de fondos. No obstante, persisten las dudas sobre si debería intentar otra campaña presidencial tras perder frente a Trump en 2024.
Otros demócratas podrían ver un camino más realista hacia la candidatura si Harris decide no presentarse.

El senador de Georgia Jon Ossoff es una de las figuras emergentes que están llamando la atención. Su victoria este martes ha avivado los rumores sobre una posible candidatura presidencial, aunque él mismo ha afirmado que no tiene “ningún interés en presentarse a la presidencia”. Su manera de hacer política, y su imagen más juvenil ya ha dado lugar a comparaciones con el expresidente Barack Obama.
El gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro, también tuvo una noche muy positiva, al asegurarse la reelección en un importante estado clave. Por su parte, el gobernador de California, Gavin Newsom, sigue siendo un destacado candidato potencial. Otros nombres son el gobernador de Illinois, JB Pritzker, el gobernador de Kentucky, Andy Beshear, el senador de Arizona, Mark Kelly, y la congresista Alexandria Ocasio-Cortez.

Lindsay enumera una larga lista de posibles candidatos demócratas, entre los que se encuentran el exsecretario de Transporte Pete Buttigieg, el gobernador de Maryland, Wes Moore, y la gobernadora de Míchigan, Gretchen Whitmer. Como él mismo resume, “los demócratas no pueden quejarse de que les falten candidatos viables”.
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