Las acusaciones de agresión sexual contra Julio Iglesias han provocado una intensa cascada de reacciones políticas en España. Isabel Díaz Ayuso no dudó en salir en su defensa, seguida de José Luis Martínez Almeida. El Partido Popular a nivel nacional optó por guarda silencio, no avalando el respaldo de la líder madrileña. El Gobierno y los partidos de izquierda censuraron a cantante, aunque Moncloa rehusó aclarar si le retirará la medalla de oro de Bellas Artes.
La defensa más contundente del cantante llegó desde la Comunidad de Madrid. Su presidenta, Isabel Díaz Ayuso, salió públicamente en apoyo de Julio Iglesias tras conocerse la denuncia de dos exempleadas del servicio doméstico. A través de sus redes sociales, Ayuso afirmó que “las mujeres violadas y atacadas están en Irán, con el silencio cómplice de la ultraizquierda”, y aseguró que el Gobierno regional “jamás contribuirá al desprestigio de los artistas”, “menos al del cantante más universal de todos: Julio Iglesias”.
Las mujeres violadas y atacadas están en Irán, con el silencio cómplice de la ultraizquierda.
La Comunidad de Madrid jamás contribuirá al desprestigio de los artistas y menos, al del cantante más universal de todos: Julio Iglesias.
— Isabel Díaz Ayuso (@IdiazAyuso) January 13, 2026
Más Madrid y el PSOE en el Ayuntamiento de la capital reclamaron al alcalde, José Luis Martínez-Almeida, la retirada de las distinciones concedidas a Iglesias, entre ellas el título de Hijo Predilecto de Madrid y la Medalla de Oro de la Comunidad. “También nos pidieron que se le retiraran los honores a Plácido Domingo y tampoco lo hicimos, ¿por qué vamos a hacerlo?”, se preguntó, en línea con Ayuso, el alcalde de Madrid”. “Yo no tengo ninguna intención en estos momentos de retirarle la medalla a Julio Iglesias”, dijo Martínez.
La reacción de los principales líderes del PP de Madrid contrasta con el silencio del partido a nivel nacional. No hubo valoración de los portavoces habituales de Alberto Núñez Feijóo aunque, siempre en privado, se escucharon algunos comentarios privados por “las ganas” de Ayuso “de hacer política siempre”.
Redondo se apresura a reaccionar
Desde la izquierda, la reacción fue especialmente dura. La ministra de Igualdad, Ana Redondo, silente en casos como el de Paco Salazar, adoptó un tono institucional, subrayando el respeto a la presunción de inocencia, pero mostrando un respaldo claro a las denunciantes. Redondo agradeció a las dos trabajadoras domésticas que “rompan su silencio” y sostuvo que “se puede ser un gran artista y tener un lado oscuro y machista”. En su intervención, calificó de “reprobables” los hechos descritos y recordó que el machismo es estructural y transversal a prácticamente todos los ámbitos sociales.
Además, animó a las víctimas de violencia machista a alzar la voz y aseguró que la ley las protegerá. Posteriormente, respondió a Ayuso acusándola de estar “desubicada” y de mezclar de forma frívola situaciones “no comparables”, señalando que el protagonismo debe recaer en las víctimas y no en responsables políticos.
El Gobierno no aclara de momento si retirará la medalla de oro al mérito en las Bellas Artes a Julio Iglesias, al que dos exempleadas han denunciado ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional por presunta trata de seres humanos y agresión sexual en 2021. Preguntada por este extremo, al término del Consejo de Ministros, la ministra portavoz, Elma Saiz, afirmó no haber leído la información al completo, pero destacó que este trabajo periodístico le “merece mucho respeto.
Por su parte, ña secretaria general de Podemos, Ione Belarra, calificó a Ayuso de “cómplice de violencia sexual” por defender al cantante y afirmó que su actitud convierte Madrid y España “en un sitio inseguro para las mujeres”.
Belarra insistió en que el caso denunciado es “gravísimo” y defendió que la respuesta social debe ser “respaldar a las mujeres que denuncian” y acompañarlas en el proceso. Reiteró además la necesidad de “creer a todas las mujeres que denuncian” para frenar la impunidad y llegó a pedir que Ayuso deje la presidencia, no solo por corrupción, sino por su posición ante este caso.
Vox se pone de perfil
El líder de Vox, Santiago Abascal, optó por una posición distinta. Abascal afirmó que no puede juzgar la denuncia concreta contra Iglesias, pero sí criticó lo que considera el interés del Gobierno en convertirla en “el gran debate público”.
Alertó sobre la proliferación de denuncias contra personajes conocidos presentadas muchos años después de los hechos y denunció que el Ejecutivo utilice estos casos para desviar la atención de otros asuntos, como la corrupción que, según él, afecta al entorno del presidente del Gobierno. A su juicio, el Gobierno fomenta este tipo de debates para evitar que se hable de problemas políticos y económicos de mayor calado.
