David Céspedes, médico experto en longevidad: “Los estropajos de cocina pueden destrozar tu digestión”

David Céspedes alerta sobre los riesgos para la digestión y la salud que esconden los estropajos de cocina y propone una alternativa

David Céspedes - Salud
Una fotografía de archivo del doctor Céspedes.
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La limpieza del hogar suele asociarse a bienestar, orden y salud. Mantener la casa en condiciones higiénicas no solo tiene un impacto físico, sino también mental. Sin embargo, algunos de los gestos más cotidianos pueden esconder riesgos inesperados. Así lo advierte David Céspedes, médico experto en longevidad, que ha puesto el foco en un objeto omnipresente en casi todas las cocinas: el estropajo.

Fregar los platos a mano sigue siendo una práctica habitual en muchos hogares. Para ello, el estropajo y el detergente se convierten en aliados indispensables para eliminar restos de comida y grasa. No obstante, David Céspedes alerta de que este utensilio, aparentemente inofensivo, puede convertirse en una fuente constante de problemas para la salud si no se utiliza con criterio o si se mantiene durante demasiado tiempo.

Un caldo de cultivo para bacterias invisibles

Uno de los principales riesgos que señala David Céspedes tiene que ver con la higiene microbiológica. Según explica el médico, los estropajos tradicionales ofrecen el entorno perfecto para la proliferación de bacterias debido a la humedad constante y a los restos orgánicos que acumulan tras cada uso.

El experto cita estudios que han llegado a detectar hasta 362 tipos distintos de bacterias en un solo estropajo, con concentraciones que pueden superar los 45.000 millones de microorganismos por centímetro cuadrado. Parte de esa carga bacteriana, advierte David Céspedes, puede terminar depositándose en platos, cubiertos o vasos, llegando finalmente a nuestro organismo y afectando a la digestión y a la microbiota intestinal.

Materiales que no son tan inocuos como parecen

Más allá de las bacterias, David Céspedes llama la atención sobre los materiales con los que se fabrican la mayoría de estropajos convencionales. Muchos de ellos contienen tintes sintéticos, pegamentos de baja calidad y derivados del petróleo, componentes que no están pensados para un contacto continuado con agua caliente y productos químicos.

David Céspedes, médico experto en longevidad: "Los estropajos de cocina pueden destrozar tu digestión"
Una fotografía de archivo de una esponja.
Licencia Unsplash

Según explica el médico experto en longevidad, la combinación de calor, detergente y fricción favorece la degradación de estos materiales, liberando sustancias que pueden alterar el sistema hormonal. Estas partículas no solo se extienden por la vajilla, sino que también pueden ser absorbidas por la piel durante el lavado, un aspecto que David Céspedesconsidera especialmente preocupante por su efecto acumulativo.

El problema silencioso de los microplásticos

El tercer gran aviso de David Céspedes tiene que ver con los microplásticos. Cada vez que se frota un plato o una encimera con un estropajo sintético, pequeñas partículas de plástico se desprenden de forma invisible. Estos microplásticos pueden acabar tanto en los alimentos como en el agua residual.

El médico recuerda que estudios recientes han vinculado la exposición continuada a microplásticos con un mayor riesgo cardiovascular y con deterioro cognitivo. Aunque el impacto de un solo uso es mínimo, David Céspedes insiste en que la exposición diaria convierte este gesto cotidiano en un problema de salud a largo plazo.

La alternativa que propone David Céspedes

Ante este escenario, David Céspedes no se limita a alertar, sino que propone una solución concreta. El médico recomienda sustituir los estropajos convencionales por lufas de composición 100 % vegetal. Este material natural, explica, no libera bacterias peligrosas ni sustancias químicas y es completamente biodegradable.

Además, David Céspedes subraya que las luffas permiten una limpieza eficaz de la vajilla sin los riesgos asociados a los materiales sintéticos. Aunque todavía no son tan comunes en los supermercados tradicionales, pueden encontrarse fácilmente en tiendas especializadas o a través de plataformas online, convirtiéndose en una alternativa sencilla y accesible para reducir la exposición diaria a bacterias, químicos y microplásticos.

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