El Papa León XIV ha advertido este sábado, durante su discurso en su visita al Principado de Mónaco, de que “la ostentación de la fuerza y la lógica de la prevaricación perjudican al mundo y amenazan la paz”, antes de recordar que “los pequeños marcan la Historia”.
León XIV ha pronunciado estas palabras asomado al balcón del Palacio de los Príncipes, en el marco del segundo viaje de su pontificado y de la primera visita de un Pontífice a Mónaco.
“El don de la pequeñez y una herencia espiritual viva comprometen su riqueza al servicio del derecho y de la justicia, especialmente en un momento histórico en el que la ostentación de la fuerza y la lógica de la prevaricación perjudican al mundo y amenazan la paz”, ha declarado en su discurso. Unas palabras que ha pronunciado cuando se cumple un mes del inicio de la guerra en Oriente Próximo.
El Papa se ha mostrado “contento” de ser “el primero entre los Sucesores del Apóstol Pedro en visitar el Principado de Mónaco en tiempos modernos” y ha resaltado que esta pequeña ciudad-Estado (segundo Estado más pequeño del mundo después de la Ciudad del Vaticano) se encuentra “entre los países fundadores de la unidad europea”, así como su “vocación al encuentro y al cuidado de la amistad social, hoy amenazados por un ambiente generalizado de cerrazón y autosuficiencia”.
Asimismo, ha calificado el Principado como “un microcosmos, a cuyo bienestar contribuye una minoría vivaz de personas locales y una mayoría de ciudadanos procedentes de otros países del mundo”, entre los cuales “no pocos ocupan cargos de considerable influencia en el ámbito económico y financiero”, muchos otros desarrollan “tareas de servicio” y hay también “numerosos” visitantes y turistas.
En la Biblia, “los pequeños marcan la Historia”, ha afirmado, tras lo que ha comparado el Reino de Dios con “una semilla minúscula que se convierte en árbol” y ha avisado: la fe “solo cambia el mundo si no evadimos nuestras responsabilidades históricas”.
Finalmente, ha encomendado a la ciudad-Estado “el compromiso especial de profundizar en la doctrina social de la Iglesia y elaborar buenas prácticas locales e internacionales que manifiesten su fuerza transformadora”, según recoge el portal oficial del Vaticano.
