¿Qué hay detrás de los disturbios de Barcelona y Bilbao?

Las investigaciones analizan el papel de las redes sociales, la participación de menores y las conexiones entre las protestas violentas

La Ertzaintza durante los altercados en Bilbao.
La Ertzaintza durante los altercados en Bilbao.
EFE/Luis Tejido

Dos ciudades, dos jornadas de violencia y una pregunta que todavía no tiene una respuesta definitiva. Los disturbios de Barcelona y Bilbao han dejado más de 140 detenidos, decenas de comercios afectados, vehículos incendiados y numerosas imágenes de enfrentamientos con la policía. Los episodios se produjeron con apenas 48 horas de diferencia y presentan un elemento especialmente preocupante: la elevada participación de menores de edad. Sin embargo, detrás de ambos acontecimientos aparecen movilizaciones de naturaleza distinta, cuyos posibles vínculos siguen bajo investigación.

Barcelona vivió los primeros altercados el sábado 24 de octubre. Bilbao sufrió una situación similar el lunes 26. En ambos casos, las autoridades investigan quiénes impulsaron los actos violentos y hasta qué punto existió una preparación previa. Por ahora, no hay pruebas públicas de que los dos episodios respondan a una misma organización.

Barcelona: una convocatoria en TikTok que terminó en saqueos

Disturbios de Barcelona
Un grupo de jóvenes vandaliza un comercio en Barcelona.
EFE / Alberto Estevez

El origen de los disturbios de Barcelona se encuentra en una convocatoria difundida principalmente a través de TikTok. Bajo el nombre de Blocus, diferentes perfiles anónimos animaron a centenares de jóvenes a concentrarse en la plaza de Catalunya, aparentemente siguiendo el ejemplo de las protestas estudiantiles que se habían desarrollado en Francia.

La movilización utilizaba inicialmente reivindicaciones relacionadas con la educación pública y las condiciones de los estudiantes. Sin embargo, las investigaciones de VerificaRTVE, Newtral y Maldita.es han documentado que algunos grupos de WhatsApp y Telegram vinculados a estas convocatorias contenían instrucciones para acudir encapuchados, llevar determinados objetos y atacar establecimientos comerciales.

La concentración acabó convirtiéndose en una sucesión de saqueos, incendios y enfrentamientos. Según el balance actualizado de los Mossos d’Esquadra, fueron detenidas 130 personas, de las cuales 76 eran menores de edad. Una treintena de establecimientos sufrió daños o robos y los bomberos tuvieron que intervenir en 33 incendios. También resultaron heridos varios agentes policiales.

La consellera catalana de Interior, Núria Parlon, considera que los incidentes no respondieron a una verdadera reivindicación social. «Fue delincuencia», afirmó al referirse a unos hechos cuya organización digital continúa investigándose.

Bilbao: la protesta contra Vito Quiles que desembocó en violencia

Disturbios de Bilbao
Imagen de los disturbios.
Europa Press

El escenario fue diferente en el País Vasco. Los disturbios de Bilbao comenzaron después de una movilización antifascista contra un acto anunciado por Vito Quiles en las inmediaciones de la Universidad de Deusto.

La institución universitaria había suspendido su actividad académica y cerrado preventivamente el campus ante el riesgo de enfrentamientos. Quiles terminó cancelando su intervención y comunicó formalmente su desistimiento a la Ertzaintza a las 16.06 horas. No obstante, las concentraciones continuaron y, durante la tarde, varios grupos protagonizaron graves incidentes.

Los manifestantes violentos levantaron barricadas, incendiaron contenedores y vehículos, atacaron una motocicleta de la Policía Municipal y lanzaron objetos contra los agentes y las instalaciones de la Ertzaintza. También se registraron daños y asaltos a establecimientos comerciales.

El balance definitivo publicado este martes 27 de octubre por la policía vasca recoge 17 detenidos, diez de ellos menores, y una persona investigada. Ninguno de los implicados había sido detenido anteriormente por la Ertzaintza. La investigación permanece abierta para identificar a otros participantes.

El consejero vasco de Seguridad, Bingen Zupiria, ha apuntado a la posible participación de grupos organizados y ha denunciado que determinados movimientos extremistas pretenden cuestionar las instituciones democráticas mediante la violencia. Sin embargo, no ha atribuido los incidentes a una organización concreta.

La participación de menores y el papel de las redes sociales

Uno de los rasgos más llamativos de ambos sucesos es el protagonismo de adolescentes y jóvenes. En Barcelona, los menores representan casi seis de cada diez detenidos. En Bilbao, también constituyen más de la mitad de los arrestados.

Las redes sociales aparecen como un elemento fundamental, aunque desempeñan funciones diferentes. En la capital catalana, los perfiles anónimos permitieron difundir llamamientos y trasladar parte de la organización a conversaciones privadas. En Bilbao, la convocatoria contra Quiles tenía un carácter político y público, aunque también circuló por canales digitales.

La coincidencia generacional y la utilización de internet no demuestran una coordinación entre ambos episodios. El propio Zupiria ha reconocido que no dispone de información suficiente para establecer esa relación. La policía deberá determinar si los autores actuaron espontáneamente, aprovecharon concentraciones ya convocadas o respondían a una planificación previa.

¿Existe riesgo de nuevos disturbios el 31 de octubre?

La preocupación policial no termina con los acontecimientos del fin de semana. Diferentes cuentas vinculadas a Blocus han comenzado a difundir nuevas convocatorias para el sábado 31 de octubre, coincidiendo con Halloween.

Las investigaciones periodísticas han identificado llamamientos en Barcelona, Madrid y otras localidades españolas, además de numerosas ciudades europeas. Algunos mensajes incluyen propuestas de nuevos saqueos, mientras que otros mantienen reivindicaciones educativas y sociales sin promover acciones violentas.

La existencia de estas publicaciones, sin embargo, no garantiza que las concentraciones lleguen a celebrarse. Las convocatorias anteriores tuvieron resultados muy desiguales según la ciudad.

Por ahora, las autoridades buscan identificar a los responsables de los daños y esclarecer el origen de las movilizaciones. La principal incógnita sigue siendo la misma: si estamos ante episodios aislados de violencia juvenil o ante formas de movilización que podrían reproducirse en otras ciudades. Una respuesta que dependerá de los resultados de las investigaciones, no únicamente de las imágenes difundidas en redes sociales.

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