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Semana ‘horribilis’ de Errejón: de esperar el archivo a sumar otra víctima

494 días después de su dimisión, el expolítico se enfrenta a una acusación más por agresión sexual

Caso de Íñigo Errejón - Política
El caso de Íñigo Errejón sacude los cimientos de Sumar y la izquierda española
Kilo y Cuarto

Es el caso de los mil giros. En el que el juez cuestionado por sus (“duros”) interrogatorios decide avanzar con el procesamiento pese al inesperado desmarque de una Fiscalía que ha pedido la absolución. El caso en el que, in extremis y para sorpresa de su propio abogado, la víctima se retira para días después rectificar, alegando indefensión como motivo del vaivén. Y en el que, en plena explicación pública del porqué de su espantada, reclama que otras víctimas se atrevan a dar el paso. Lo que termina por ocurrir a los pocos días. Justo 16 meses después de que lo hiciera ella. Elisa Mouliaá denunció el 24 de octubre de 2024, tras anunciarlo previamente en redes sociales. La mujer que la secundó el pasado 24 de febrero ha sido mucho más discreta, sin dar la cara ni atender a medios: “Está viviéndolo con pavor. Hasta el punto de la paranoia”, desliza su abogado.

Antes incluso de que ningún juez la tuviera sobre la mesa, Alfredo Arrién reveló la querella en prime time. Y de esta manera, cuando nadie esperaba un giro más de actualidad a esas horas de la noche, el caso Errejón volvió a copar titulares con entrecomillados tan explícitos como los revelados un año y cuatro meses antes por Mouliaá: “Si gritas será peor”, “si te resistes será peor”, asegura la actual denunciante que le susurró el expolítico para intimidarla. Su testimonio ha reverberado como un eco de la anterior y ha servido de aval al incidir en un modus operandi de Íñigo Errejón, justo cuando este reclama el archivo judicial de la primera causa. Ni un guionista de true crime habría previsto un giro similar para prolongar la intriga en un proceso plagado de vicisitudes.

Efecto dominó

“Esta semana esperamos la citación para ratificarse en su denuncia”, adelante Arrién, quien no quiere desvelar ni el número de juzgado de Violencia contra la Mujer de Madrid en el que ha caído la querella en reparto: “Quiero que esté expuesta lo menos posible, que nadie sepa por ahora ni el magistrado o qué día podría ir ella a declarar. He dado incluso más de los datos que ella hubiera querido. Porque me dio permiso para que lo hiciera público, pero siente miedo. Quiere total anonimato. No es como Elisa”, aclara, sin ánimo de desmerecer a una u otra. Solo expone dos realidades. Al igual que reconoce que aún no se ha producido el efecto dominó previsto. No ha habido más víctimas que se subiesen a esta segunda ola: “La bola de nieve no se ha dado o no se ha materializado, aunque esas posibilidades también se escapan a mi control”, apunta, asumiendo que la competencia en este sentido la tiene Mouliaá. Con ella contactó en primer lugar la segunda denunciante.

Una mera denuncia anónima, hechos inciertos, fines más televisivos que de justicia material… Son los términos en los que se maneja mientras tanto el entorno de Errejón. El señalado está a la expectativa. Se reservan los posibles pasos a dar hasta tener la información por cauce judicial, en los próximos días. “Errejón se está asustando un poco”, zanja en cambio el abogado de la víctima, quien asegura que ciertos círculos estos días han vuelto a hablar del tratamiento al que se está sometiendo Errejón para controlar sus adicciones, al sexo y a la cocaína. “Están preparando una estrategia buscando el atenuante por si no les funciona la absolución”, apunta Arrién. Pese a que esa baza no ha salido a la palestra durante el proceso, y únicamente fue mencionada por el expolítico en el comunicado de su dimisión.

Hace 494 días, estalló todo. Y esta podría ser otra semana ‘horribilis’ de llegar también el pronunciamiento de la Audiencia provincial de Madrid sobre la petición de archivo de la defensa, y los recursos a la misma presentados por las partes. Una vez aclarado el vaivén de Mouliaá, que no se retira del tablero de juego, es cuestión de saber de qué lado cae la balanza: si habrá juicio o no. De seguir adelante, al caso Mouliaá-Errejón le calculan fecha para 2027. Al margen de que la causa con la segunda denunciante siga su curso.

Los coletazos del caso DAO

“Creo que he abierto la caja de los truenos”, señala el abogado de la víctima del DAO a la vista de las novedades del caso Errejón. Para Jorge Piedrafita no es casualidad que justo se haya ahora pronunciado la segunda denunciante del expolítico, dos semanas después de caer el jefe de la Policía Nacional, y no antes. En paralelo, sigue estudiando los casos que le llegaron después señalando a la cúpula del Cuerpo. Le preocupa la recopilación de todas las pruebas posibles para afianzar la denuncia, como lo trabajó durante meses con la inspectora que provocó la caída fulminante del DAO. De hecho, espera que el juez del 8 de Violencia contra la Mujer se pronuncie esta semana sobre la reserva de la prueba presentada -el audio de 41 minutos donde se escucha la presunta violación-. “Tiene que decidir si la protege para su exclusiva consulta o van por el circuito normal”, explica y concluye: “Si ocurre lo último, generará filtración“.

Si algo de lo que has leído te ha removido o sospechas que alguien de tu entorno puede estar en una relación de violencia puedes llamar al 016, el teléfono que atiende a las víctimas de todas las violencias machistas. Es gratuito, accesible para personas con discapacidad auditiva o de habla y atiende en 53 idiomas. No deja rastro en la factura, pero debes borrar la llamada del terminal telefónico. También puedes ponerte en contacto a través del correo 016-online@igualdad.gob.es o por WhatsApp en el número 600 000 016. No estás sola.