Hay unos segundos, los que tarda la mente en ordenar letras y palabras hasta darles sentido. Pero el pasado martes esos instantes no bastaron. A un grupo de mujeres les hizo falta un poco más para asimilar lo que acababan de leer.
El enlace había llegado al grupo de WhatsApp que comparten desde hace meses. Una de ellas lo mandó. El Consejo General del Poder Judicial había decidido abrir un expediente disciplinario al juez David Mamán por sus declaraciones públicas sobre las mujeres que denuncian violencia machista.
Primero hubo incredulidad. Después, llanto. “Yo empecé a llorar como una loca”, cuenta una de las integrantes de la Plataforma de Afectadas por Mamán. “Y había más llorando”. Otra escribió en el chat: “¿Veis? ¿Sois conscientes de lo lejos que hemos llegado?”.
En un grupo acostumbrado a compartir autos, informes, recursos, custodias, fechas de vistas y miedo, empezaron a llegar mensajes de alegría. Hubo brindis, música, mujeres que bailaron en casa y otras que reenviaron la noticia a sus familias y a las amigas que las han sostenido durante años. “Nunca pensamos que fuéramos a llegar aquí”, dicen.

Tres días antes, varias de ellas se habían concentrado frente al Consejo General del Poder Judicial. Habían acudido junto a otras madres protectoras para exigir que la Justicia dejara de convertirlas en sospechosas cuando denunciaban para proteger a sus hijos e hijas. El enlace que ahora circulaba por el grupo no era una sanción, pero sí la primera respuesta de ese mismo órgano ante un juez al que muchas sentían intocable.
Un paso inesperado
El expediente acaba de abrirse y puede terminar archivado. El CGPJ investigará si las palabras del magistrado —que algunas denunciantes van “a la caza de la orden” de protección, que tienen “ventajas” para denunciar o que “lavan el coco” a sus hijos— constituyen una falta disciplinaria de desconsideración.
Pero ese matiz jurídico no borra el alcance que le dan ellas. En verano se había conocido que el promotor de la Acción Disciplinaria proponía archivar las diligencias informativas. Muchas asumieron entonces que todo se apagaría. “Se va a ir de rositas”, se decían. Temían que una noticia publicada en julio, en pleno verano, se perdiera sin que ocurriera nada.
“Nunca pensamos que fuéramos a llegar aquí”, resume Blanca. “Lo dábamos por perdido”. Por eso la apertura del expediente no la viven como el final de nada, sino como una grieta. “Es un paso para que no siga destrozando vidas”, dicen. Otra de las mujeres lo formula así: “La apertura del expediente nos ha dado esperanza. A pesar de que para algunas llega demasiado tarde, queremos que este juez salga de allí”.
De casos aislados a compañeras
La plataforma nació después de que las palabras de Mamán saltaran a los medios. Con el apoyo de on el apoyo de Madres Protectoras Madrid y Stop Violencia Vicaria, mujeres que habían pasado por el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 8 de Madrid empezaron a encontrarse, a intercambiar documentación y a preguntarse si aquello que cada una había vivido como una derrota individual tenía elementos en común con lo de las demás.
Al comparar expedientes, aseguran haber encontrado frases idénticas en varias sentencias. También señalan custodias compartidas acordadas mientras había causas penales abiertas o informes que las desaconsejaban.

“Tenemos un patrón común: sentencia en base a la defensa de los maltratadores sin valorar pruebas”, señala una de las integrantes. Blanca sostiene que el juez no valora sus pruebas y que acaba dando por buena “como prueba absoluta” la versión de la defensa de los hombres denunciados. “Una de las cosas que creo que hay que subrayar es que se negara a ver pruebas”, añade otra.
No son solo papeles. Hay madres cuyos hijos e hijas ya han crecido y otras que siguen vinculadas a puntos de encuentro familiar, recursos y vistas. “¿Quién me devuelve los años, los trastornos y las exposiciones innecesarias de los niños?”, se pregunta una de ellas. Saben que un expediente disciplinario no repara eso. “No es sed de venganza, es sed de justicia”, insisten.
“Calladas y separadas es como nos quieren”
Pero el grupo ha hecho algo que no esperaban: les ha devuelto la certeza de que no estaban solas. “Calladas y separadas es como nos quieren”, repiten. También por eso la noticia se extendió enseguida más allá de ese chat: llegaron felicitaciones de asociaciones y de madres protectoras de otras ciudades, algunas interesadas en organizarse de la misma manera frente a otros juzgados.
“Cuando nos juntamos pasan cosas”, dice una de las afectadas. Para ellas, el expediente convierte en algo visible lo que hasta ahora quedaba encerrado en un procedimiento, una casa o una conversación entre amigas. “Hay muchos Mamanes”, añade otra.
Si algo de lo que has leído te ha removido o sospechas que alguien de tu entorno puede estar en una relación de violencia puedes llamar al 016, el teléfono que atiende a las víctimas de todas las violencias machistas. Es gratuito, accesible para personas con discapacidad auditiva o de habla y atiende en 53 idiomas. No deja rastro en la factura, pero debes borrar la llamada del terminal telefónico. También puedes ponerte en contacto a través del correo 016-online@igualdad.gob.es o por WhatsApp en el número 600 000 016. No estás sola.

