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Cristian Bernard, director de ‘Bajo tus pies’: “Para mí el cine actual es lo menos cinematográfico que hay”

El cineasta argentino-español habla sobre los trece años que tardó en levantar 'Bajo tus pies', su defensa del cine clásico y el trabajo con Maribel Verdú, Ibai Atanes y Sofía Otero

Cristian Bernard (Buenos Aires, 1968) se dio a conocer como una de las voces más singulares del nuevo cine argentino con 76-89-03, codirigida junto a Flavio Nardini y presentada en el Festival de San Sebastián. Rodada en blanco y negro y marcada por el espíritu de la Nouvelle Vague, la película seguía la relación entre tres amigos en distintos momentos de sus vidas. Más recientemente dirigió Ecos de un crimen, uno de los grandes éxitos comerciales del cine argentino en 2022.

Ahora presenta Bajo tus pies, un thriller sobrenatural ambientado en un edificio de apartamentos de Bilbao. Isabel (Maribel Verdú) se muda allí junto a sus hijos —interpretados por Sofía Otero e Ibai Atanes— atraída por un piso amplio, asequible y bien situado. Sin embargo, la tranquilidad desaparece cuando las tres ancianas del piso inferior comienzan a perturbarles cada noche con inquietantes ruidos.

Cristian Bernard (Buenos Aires, 1968) se dio a conocer como una de las voces más singulares del nuevo cine argentino con 76-89-03
Cristian Bernard (Buenos Aires, 1968) se dio a conocer como una de las voces más singulares del nuevo cine argentino con 76-89-03

Charlamos con Cristian Bernard sobre el desarrollo del proyecto, el cine contemporáneo, sus influencias y su manera de trabajar con actores infantiles.

He leído que el proyecto tardó trece años en salir adelante. ¿A qué se debió?

Yo creo que se debió al contexto del cine en la actualidad. Entraron muchos productores y también se fueron muchos productores por distintas crisis, pero productores a los que quiero mucho. No estoy diciendo que me abandonaran. Quisieron hacer la película y no pudieron.

Al principio yo tenía el delirio de hacer toda la película en estudio. Era una película que transcurría prácticamente en un único lugar, pero resultaba carísima porque yo quería hacer unos juegos con la cámara, que bajara y atravesara los pisos. Hay una película de Jerry Lewis que me encanta, El terror de las chicas, que es casi una casa de muñecas. Yo me imaginaba algo así. Imagínate el coste.

Finalmente, entendí que esa idea impedía que pudiera sacar adelante la película. Hicimos pruebas en un estudio con una tecnología nueva que permitía rodar sobre fondo verde viendo en tiempo real una aproximación de los decorados en los monitores, una técnica que ya había utilizado James Cameron en Avatar. Pero no funcionó.

Y recuerdo que un día se lo comenté a Maribel. Le dije: “Vamos a usar esta técnica”, y ella me respondió: “Yo no filmo en verde ni loca”. Y tenía razón. Era totalmente anticlimático para una película tan atmosférica como esta. Para los actores, el terror sensorial puro. Hay momentos donde no hablan y simplemente observan. El entorno es esencial.

Al final, Guido Rud y Carlos Juárez, dos productorazos, consiguieron hacer la ingeniería financiera necesaria para rodarla en Bilbao. Yo soy argentino-español, mi madre es española y tengo nacionalidad española, así que finalmente pudimos llevarla a cabo aquí.

¿Siempre te planteaste hacerla en España?

No. Primero iba a hacerse en Buenos Aires porque la película está basada en algo que me ocurrió en mi apartamento. Nada sobrenatural —no te asustes—, simplemente tenía tres ancianas que gritaban toda la noche y me volvieron loco.

Siempre la imaginé allí. Cuando empecé a dibujarla —trabajo mucho con storyboard— pensé que había hecho unos cientos de dibujos, pero mi ilustrador me dijo: “Cristian, hicimos 4400”. Yo pensaba que eran muchos menos. Pero cuando Carlos Juárez encontró la localización en Bilbao, dijimos: “Se puede hacer la película”. Y ahí desapareció definitivamente la idea del estudio.

Maribel Verdú y Sofía Otero en 'Bajo tus pies'
Maribel Verdú y Sofía Otero en ‘Bajo tus pies’
Basque Films / Nudista AIE

Viendo la película, es evidente que detrás hay alguien muy amante del cine. Hay ecos de La semilla del diablo, El resplandor… ¿Cómo incorporas esas influencias sin perder tu propia voz?

Generalmente, a los directores que amamos el cine se nos critica por eso. Peter Bogdanovich siempre decía: “Esta es mi película John Ford”, y los críticos respondían: “¿Cuándo va a hacer una película de Peter Bogdanovich?”.

Yo nunca fui rupturista. No me interesa romper el cine ni cambiarlo porque amo el cine clásico. Me formé con el cine de los sesenta y de los setenta. ¿Para qué voy a querer cambiarlo? Yo quiero volver a ese cine.

Para mí, el cine actual es muchas veces lo menos cinematográfico que hay. Me parece televisión: todo rodado a tres cámaras, sin espacio para que la cámara narre o descubra. Echo de menos esa tridimensionalidad que produce un personaje acercándose a una lente, todos esos pequeños detalles.

Creo que la personalidad surge de la alquimia, de cómo combinas toda esa tradición cinematográfica. El cine es una gran tradición que seguimos reinventando año tras año.

No me interesa la referencia cinéfila por sí misma. Cuando una referencia existe únicamente para que el espectador reconozca el homenaje, no funciona. Pero cuando nace orgánicamente de la historia y la potencia, bienvenida sea.

¿Cómo gestionas rodar una película de terror con niños? ¿En qué medida estaban involucrados en lo que se iba a ver en pantalla?

Fueron completamente conscientes. Yo no los traté como niños: los traté como actores. Y como grandes actores, además.

Sofía Otero e Ibai Atanes entendieron perfectamente el conflicto dramático y hacia dónde iba la historia. Enseguida vi en el casting que tenían química entre ellos, algo fundamental para la película.

Además, los personajes están muy inspirados en mis propios hijos. El personaje de Sofía se parece mucho a mi hija: metódica, concentrada, líder. El personaje de Ibai tiene mucho de mi hijo Facu: más distraído, muy imaginativo, obsesionado con la tecnología.

Ellos capturaron perfectamente todo eso. Me hicieron el trabajo muy fácil. Y además trabajamos con una coach extraordinaria, Alazne, que los preparó para que llegaran al set totalmente libres.

Como Bogdanovich hablaba de su película “John Ford”, ¿de quién dirías que es Bajo tus pies?

Mía [risas]. Mía, pero con todo el manantial de aprendizaje de los maestros y de todo el cine que amo.

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