Música

Cuando Patti Smith llegó a España: cincuenta años de un concierto que anticipó la revolución punk

Medio siglo después de su histórico debut español en Badalona, la artista estadounidense regresa para recibir el Premio Princesa de Asturias de las Artes, cerrando un círculo que conecta la contracultura neoyorquina con la España de la Transición

Cuando Patti Smith llegó a España: cincuenta años de un concierto que anticipó la revolución punk.
Cuando Patti Smith llegó a España: cincuenta años de un concierto que anticipó la revolución punk.
Montake: kiloycuarto

El 20 de octubre de 1976, un polideportivo de Badalona se convirtió en escenario de un acontecimiento poco habitual para la España de entonces. Cerca de 5.000 espectadores se reunieron en el Pabellón del Club Joventut para asistir al primer concierto de Patti Smith en nuestro país. La actuación, organizada por el promotor Gay Mercader, introdujo al público español en el universo de una artista que estaba redefiniendo los límites entre el rock, la poesía y la performance.

A punto de publicar su segundo álbum, Radio Ethiopia, que saldría a la venta apenas dos días después, Smith llegó a Badalona con un repertorio que combinaba canciones de su celebrado debut, Horses (1975), con nuevas composiciones y versiones de temas de la Velvet Underground y los Rolling Stones. La respuesta de la crítica fue entusiasta. Una crónica de la época llegó a describir aquella actuación como “el primer concierto de rock’n’roll que se ha visto y oído en este país”. Más allá de la evidente exageración, la frase da cuenta de la impresión que causó su visita entre quienes buscaban en el rock algo más que entretenimiento.

Para comprender la resonancia de aquella noche hay que situarse en la España de octubre de 1976. Franco había muerto apenas once meses antes y el país atravesaba los primeros y todavía inciertos pasos de la Transición. Las estructuras heredadas de la dictadura no habían desaparecido y la apertura política convivía con una sociedad que empezaba a reclamar nuevas formas de expresión y libertad. La llegada de artistas internacionales, todavía poco habituales en los grandes escenarios españoles, adquiría así una dimensión que trascendía lo estrictamente musical.

Acceder a las novedades del rock internacional tampoco resultaba tan sencillo como hoy. Los discos importados y las tiendas especializadas desempeñaban un papel importante para los aficionados, mientras revistas musicales como Vibraciones contribuían a dar a conocer artistas y movimientos que apenas tenían presencia en los medios generalistas. La aparición de Patti Smith sobre un escenario español permitió escuchar en directo una música que muchos habían descubierto hasta entonces a través de discos, fotografías y crónicas.

Portada de ‘Horses’ (1975), fotografiada por Robert Mapplethorpe.
Arista

Sin embargo, la importancia de aquella actuación no se explica únicamente por el contexto político. Smith representaba también una manera distinta de ser mujer dentro del rock, un territorio cuyas convenciones estéticas y escénicas seguían dominadas por modelos masculinos. Frente a las exigencias de feminidad que condicionaban la imagen de numerosas intérpretes, la estadounidense había construido una identidad artística deliberadamente ajena a esas expectativas.

Su estética andrógina, hecha de camisas masculinas, chaquetas holgadas y una elegancia desaliñada, encontró su expresión más reconocible en la portada de Horses, fotografiada por Robert Mapplethorpe. La imagen, deudora del imaginario poético de Arthur Rimbaud, presentaba a una artista que no parecía interesada en resultar complaciente. Tampoco su música respondía a una fórmula convencional. En sus actuaciones convivían la declamación poética, los desarrollos instrumentales improvisados y una intensidad interpretativa capaz de convertir cada canción en una experiencia imprevisible.

Con la literatura como parte inseparable de su identidad musical, Smith contribuyó a ampliar las posibilidades expresivas del rock y a cuestionar el lugar reservado a las mujeres dentro de él. No era una musa ni una presencia ornamental, sino la autora de un universo propio que reunía poesía simbolista, rock de garaje, experimentación y una profunda curiosidad intelectual. Su influencia acabaría extendiéndose a generaciones de músicas que encontrarían en ella un modelo de independencia creativa, sin necesidad de reproducir su estética ni su sonido.

Cincuenta años después, aquella primera visita adquiere un significado especial. Ayer, martes 20 de octubre, Patti Smith volvió a subirse a un escenario español, esta vez en el Teatro Jovellanos de Gijón, exactamente medio siglo después de su debut en Badalona. Lo hizo acompañada por el Patti Smith Quartet, integrado por Tony Shanahan, Jesse Smith, Jackson Smith y Seb Rochford, en un concierto conmemorativo organizado por la Fundación Princesa de Asturias que recuperaba algunos de los temas más representativos de su trayectoria, combinados con poesía y homenajes a sus referentes artísticos.

GIJÓN, 20/10/2026.- La cantante y escritora estadounidense Patti Smith ofrece este martes un concierto en Gijón justo 50 años después de su primera actuación en España, con motivo de la concesión del Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026. EFE/Fundación Princesa de Asturias/Imanol Rimada SOLO USO EDITORIAL/SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO)
Patti Smith actuando en Gijón.
EFE/Fundación Princesa de Asturias/Imanol Rimada

La celebración continuará hoy, miércoles 21 de octubre, con una segunda actuación, también en Gijón, en el Palacio de los Deportes de la Guía “Presidente Adolfo Suárez”, a las 20:30. Inicialmente previsto al aire libre en la Fábrica de Armas de La Vega, en Oviedo, el concierto ha tenido que trasladarse debido a las previsiones meteorológicas desfavorables. El nuevo recinto, de mayor aforo, ha permitido habilitar otras 2.000 localidades para el público.

Ambas actuaciones forman parte de la programación cultural que rodea la entrega del Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026, que Smith recibirá este viernes en Oviedo. El galardón reconoce una trayectoria que ha desbordado ampliamente las fronteras musicales. Además de cantante y compositora, Smith es poeta, escritora, fotógrafa y activista, y ha mantenido durante décadas un diálogo constante entre la creación artística y el compromiso social. Su relación con España, cultivada a lo largo de numerosas visitas, tiene también profundas raíces culturales. Al conocer la concesión del premio, recordó la inspiración que ha encontrado en figuras como Federico García Lorca y Pablo Picasso, así como el afecto recibido de varias generaciones de admiradores españoles.

La artista, que cumplirá ochenta años el próximo diciembre, aseguró entonces que el reconocimiento, lejos de hacerle sentir que se acerca al final de su trayectoria, la había dejado “rejuvenecida”. Una declaración que parece resumir la singularidad de su permanencia: medio siglo después de presentarse ante un público español que apenas comenzaba a familiarizarse con el punk, Patti Smith sigue defendiendo la libertad creativa que convirtió aquel concierto de Badalona en un episodio memorable de nuestra historia musical.

La España a la que regresa ya no es aquella que empezaba a desprenderse de cuatro décadas de dictadura. Tampoco el rock ocupa hoy el mismo lugar de ruptura cultural que en 1976. Pero la figura de Patti Smith conserva algo de la promesa que representó entonces: la posibilidad de hacer del arte una forma de independencia personal y de resistencia frente a las convenciones.

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