Junio vuelve a estar marcado por la Prueba de Acceso a la Universidad. Miles de estudiantes se enfrentan estos días a unos exámenes que no solo condicionan su futuro académico, sino que también dejan ver qué conocimientos considera imprescindibles el sistema educativo. En Historia del Arte, esa selección vuelve a revelar una ausencia llamativa: la de las mujeres artistas.
Según un análisis publicado por La Roldana, asociación dedicada a la igualdad de género en la educación artística, los exámenes de la PAU 2026 ofrecen un diagnóstico “aterrador”. La organización denuncia que las pruebas siguen atrapadas en “un discurso histórico artístico patriarcal completamente desfasado” y que las artistas continúan apareciendo de forma mínima en el temario y en los exámenes.
Los datos son claros. De las 111 menciones a artistas concretos recogidas en las pruebas de Historia del Arte de las distintas comunidades autónomas, solo 14 correspondían a mujeres. Es decir, el 87,4% de los nombres considerados dignos de examen eran masculinos.
Casi media España sin una sola artista
El dato más llamativo es la desigualdad territorial. Según La Roldana, 9 de 19 comunidades autónomas no mencionaron a ninguna artista en sus exámenes de Historia del Arte. En Asturias, por ejemplo, aparecían nombres como Bernini, Van Gogh, Géricault o Frank Lloyd Wright, pero ninguna mujer. En Canarias, el examen incluía a Velázquez, Goya, Cézanne y Picasso, de nuevo sin presencia femenina.
La misma situación se repitió en Castilla y León, donde se preguntó por Picasso, Palladio, Caravaggio, Praxíteles, El Greco o Bernini; en la Comunidad Valenciana, con Rogier van der Weyden, Rubens y Picasso; y en Extremadura, una de las pruebas más masculinizadas, con once nombres de hombre —entre ellos Matisse, Rubens, Géricault, Monet, Praxíteles, Picasso, Leonardo, Rafael, Miguel Ángel, Tiziano y El Greco— y ninguna artista.
Galicia, Islas Baleares y Cantabria también registraron cero menciones femeninas. En la Región de Murcia, aunque el examen incluía a siete hombres, entre ellos Duchamp, Courbet y Friedrich, La Roldana puso el foco en una controversia concreta: la autoría de La fuente, obra tradicionalmente atribuida a Marcel Duchamp, pero relacionada por parte de la crítica con Elsa von Freytag-Loringhoven, la conocida como “baronesa dadá”.
Cuando aparecen, aparecen solas
Incluso en las comunidades donde sí hubo presencia femenina, esta fue en muchos casos casi simbólica. Seis comunidades autónomas mencionaron solo a una mujer. En Andalucía, Ceuta y Melilla apareció Luisa Roldán, la escultora barroca conocida como La Roldana, frente a cuatro hombres: Miguel Ángel, Goya, Van Eyck y Picasso.
En Aragón, Artemisia Gentileschi fue la única artista mencionada junto a Delacroix, Van Gogh, Gropius y Gargallo. El País Vasco siguió un patrón similar: Gentileschi aparecía como única mujer en un examen dominado por nombres como Rubens, Van Gogh o Munch. Castilla-La Mancha incluyó a Luisa Roldán, pero frente a una lista masculina en la que figuraban Brunelleschi, Monet y Miguel Ángel.
Solo cuatro territorios incluyeron a dos mujeres en sus exámenes. La Comunidad de Madrid contó con Luisa Roldán y Berthe Morisot, aunque seguían siendo minoría frente a nueve hombres, entre ellos Warhol, Rembrandt y Gaudí. La Rioja mencionó a Frida Kahlo y Berthe Morisot junto a diez artistas varones. Navarra destacó por incluir a la arquitecta Zaha Hadid y por plantear una pregunta teórica sobre el porcentaje de mujeres en los museos, una decisión que La Roldana celebró de forma expresa.
Un currículo que sigue llegando tarde
Para La Roldana, el problema no está solo en los exámenes, sino en el currículo que los alimenta. La asociación sostiene que las artistas están “infrarepresentadas en el currículo educativo”, lo que deriva en una aparición mínima en las pruebas de acceso a la universidad.
La cuestión no se limita a una demanda de cuotas o de equilibrio estadístico. Tiene que ver con el rigor histórico. Al excluir o reducir la presencia de las mujeres, el sistema educativo transmite una imagen incompleta de la Historia del Arte. El alumnado aprende, de forma explícita o implícita, que la genialidad artística fue casi siempre masculina y que las mujeres ocuparon un lugar secundario en la construcción del canon.
Esa idea no resiste una revisión seria. Durante siglos, las mujeres produjeron, enseñaron, encargaron, coleccionaron, restauraron y sostuvieron prácticas artísticas, muchas veces en condiciones mucho más difíciles que sus compañeros. Sin embargo, su presencia en los manuales y en las pruebas oficiales continúa siendo marginal.
“El alumnado necesita referentes femeninos”, recuerda La Roldana. Sin ellos, muchas jóvenes que se acercan a las artes y las humanidades no encuentran modelos en los que reconocerse. Y el ciclo se perpetúa: si los exámenes solo preguntan por “maestros”, los libros de texto siguen priorizando a esos maestros; y si los manuales apenas incluyen mujeres, las pruebas vuelven a ignorarlas.

El caso de La fuente
Uno de los puntos más llamativos del análisis aparece en el examen de la Región de Murcia. La prueba pedía analizar La fuente, obra clave del dadaísmo atribuida tradicionalmente a Marcel Duchamp. La Roldana aprovechó esa presencia para recordar el debate en torno a Elsa von Freytag-Loringhoven, figura fundamental de la vanguardia dadá.
“Sabemos que al poner La fuente están pidiendo que se hable de Duchamp”, señaló la asociación, antes de reivindicar la figura de la baronesa dadá. El caso permite abrir una discusión más amplia: incluso cuando las mujeres están cerca del canon, muchas veces aparecen desplazadas, discutidas o absorbidas bajo nombres masculinos.
Más allá de la atribución concreta de la obra, el ejemplo sirve para mostrar una carencia del temario. La historia del arte no solo se construye con nombres, fechas y estilos, sino también con debates sobre autoría, poder, circulación de las obras y legitimidad. Y en todos esos terrenos las mujeres han sido con frecuencia borradas o relegadas.
Una llamada a revisar el temario
El análisis de la PAU 2026 funciona como una llamada de atención para administraciones, docentes, editoriales y responsables educativos. La Roldana reclama una revisión profunda del currículo y anima al profesorado a incorporar mujeres artistas aunque no siempre aparezcan con fuerza en los libros de texto oficiales.
El mensaje de la asociación es contundente: la situación actual es “aterradora” y “desfasada”. Mientras no se corrija, la Historia del Arte enseñada en las aulas españolas seguirá siendo una historia a medias. No porque falten artistas mujeres, sino porque el sistema sigue sin darles el lugar que les corresponde.
La cuestión afecta también al modo en que se entiende la cultura. Si el alumnado termina Bachillerato sin conocer a creadoras como Artemisia Gentileschi, Luisa Roldán, Berthe Morisot, Frida Kahlo, Zaha Hadid, Sofonisba Anguissola, Clara Peeters, Hilma af Klint o Remedios Varo, no solo pierde una lista de nombres. Pierde una parte esencial de la historia visual que ha dado forma al mundo.
La lucha por una Historia del Arte más completa continúa. La esperanza está en que, en próximas convocatorias, los exámenes de la PAU no sigan reproduciendo un canon estrecho, sino que reflejen mejor la diversidad real de la creación artística. Porque enseñar arte sin mujeres no es enseñar la Historia del Arte: es enseñar una versión mutilada de ella.

