Oscar 2026

Un cuerpo a cuerpo entre ‘Sinners’ y ‘Una batalla tras otra’

La 98ª edición de los Premios de la Academia se pareció durante gran parte de la noche a un combate de pesos pesados

Jessie Buckley (i) y Michael B. Jordan posan con la estatuilla a mejor actriz por 'Hamnet' y mejor actor por 'Sinners' en la ceremonia 98º de los premios Óscar
Jessie Buckley (i) y Michael B. Jordan posan con la estatuilla a mejor actriz por 'Hamnet' y mejor actor por 'Sinners' en la ceremonia 98º de los premios Óscar
EFE

La 98ª edición de los Premios de la Academia se pareció durante gran parte de la noche a un combate de pesos pesados. En una esquina, Sinners, el ambicioso híbrido de terror y drama de Ryan Coogler; en la otra, One Battle After Another, la película de Paul Thomas Anderson que llevaba años gestándose en la imaginación del director. Hollywood llegó al Dolby Theatre de Los Ángeles con la sensación de asistir a un duelo anunciado, y el resultado final confirmó la intuición. La velada se convirtió en intercambio constante de golpes que terminó con Anderson levantando el premio mayor, el de mejor película.

La noche concluyó con One Battle After Another imponiéndose en la categoría reina y confirmando a Anderson como uno de los grandes autores de su generación. El cineasta, que acumulaba once nominaciones sin haber ganado nunca el Oscar a mejor realizador ni mejor película, se llevó también la estatuilla a mejor dirección y la de guion adaptado. Su triunfo supuso una especie de reparación histórica para un director cuya filmografía, de Boogie Nights a There Will Be Blood, llevaba décadas orbitando la ceremonia sin lograr conquistarla.

Al recoger el Oscar a mejor director, Anderson adoptó un tono personal y ligeramente irónico. “Siempre hay una duda en el corazón sobre si lo mereces”, dijo entre risas, antes de agradecer el trabajo de su equipo. Más tarde, al regresar al escenario para recibir el premio a mejor película, el realizador recordó los legendarios nominados de 1975: Dog Day Afternoon, One Flew Over the Cuckoo’s Nest, Jaws, Nashville y Barry Lyndon para sugerir que, en realidad, no existe un único “mejor” filme. “Solo el estado de ánimo del día”, apuntó.

El reparto de Los Pecadores, en los SAG Actor Awards 2026
AP Photo/Jordan Strauss/Invision

El cineasta reservó uno de los momentos más emotivos de su discurso para recordar a dos colaboradores clave de la película: su productora Sara Murphy y su primer ayudante de dirección, Adam Somner, fallecido recientemente y figura esencial en su trayectoria. Somner, casado con la directora de arte Carmen Ruiz de Huidobro, fue asistente de dirección no solo de Anderson sino también de Spielberg, Scorsese e Iñarritu, Anderson le dedicó la victoria subrayando la importancia del trabajo colectivo detrás de la cámara.

Sinners

La otra gran protagonista de la noche fue Sinners, que llegó a la gala con un récord de 16 nominaciones y se marchó con cuatro premios. El filme de Coogler, una mezcla singular de cine de vampiros y drama sureño, obtuvo el Oscar al mejor guion original para el cineasta y el de mejor fotografía para Autumn Durald Arkapaw. Este último reconocimiento tuvo un gran valor histórico, ya que Arkapaw se convirtió en la primera mujer en ganar el premio de fotografía en los casi cien años de historia de la Academia.

Al subir al escenario, la directora de fotografía pidió a las mujeres presentes en la sala que se levantaran. “No estaría aquí sin vosotras”, dijo ante una ovación solidaria. La imagen resumía una de las corrientes subterráneas de la noche, la lenta, pero constante, transformación de una industria que durante décadas había permanecido cerrada a las mujeres.

El tercer gran triunfo de Sinners llegó en la categoría de mejor actor protagonista. Michael B. Jordan, colaborador habitual de Coogler desde Fruitvale Station, obtuvo la estatuilla por su doble papel como Smoke y Stack, dos antiguos ejecutores del crimen organizado que intentan reinventarse como propietarios de un club nocturno. El anuncio de su victoria provocó una de las ovaciones más largas de la gala.

La victoria de Jordan tuvo además un efecto colateral inesperado porque dejó sin premio a Timothée Chalamet, que partía como favorito de la temporada. El actor agradeció a su familia y a Coogler “la oportunidad de ser visto”, y recordó a los actores de color que le precedieron, de Sidney Poitier a Denzel Washington pasando por Will Smith a Halle Berry, como parte de la genealogía que hacía posible su presencia en ese escenario.

La batalla entre Sinners y One Battle After Another se había hecho visible desde las primeras categorías técnicas. Cuando la película de Anderson ganó el Oscar al mejor montaje, la de Coogler respondió con el de fotografía, consolidando la sensación de que la gala se estaba convirtiendo en un intercambio constante de premios entre los dos grandes aspirantes.

La otra sorpresa de la noche llegó en la categoría de mejor actor de reparto. Sean Penn, que no asistió a la ceremonia, obtuvo su tercer Oscar por su trabajo en One Battle After Another. La ausencia del actor obligó a que la estatuilla quedará simbólicamente flotando sobre la gala, como una presencia invisible en una noche marcada por discursos de agradecimiento particularmente extensos.

En la categoría femenina, Jessie Buckley completó el recorrido perfecto de la temporada al ganar el Oscar a mejor actriz por Hamnet. Su interpretación de Agnes, en la recreación imaginaria del duelo familiar de William Shakespeare, ya había sido reconocida en los Globos de Oro, los BAFTA, los Critics Choice y los premios del sindicato de actores. “Esto es realmente algo”, dijo la intérprete irlandesa, que calificó el galardón como “una cosa bastante importante”.

El premio a mejor actriz de reparto fue para Amy Madigan por Weapons, consolidando el carácter imprevisible de una edición en la que muchas categorías cambiaron de favorito a lo largo de la temporada.

Sirat

Hubo también espacio para derrotas significativas. La española Sirat, que competía en la categoría de mejor película internacional, no logró imponerse frente a Sentimental Value, que se llevó la estatuilla. Tampoco tuvo suerte en la categoría de mejor sonido, finalmente conquistada por F1, el espectáculo automovilístico que dominó ese apartado técnico.

La ceremonia incluyó varios momentos de fuerte carga emocional. El segmento In Memoriam recordó a figuras desaparecidas durante el último año, entre ellas el cineasta Rob Reiner, mientras que Barbra Streisand apareció en el escenario para rendir homenaje a Robert Redford, en uno de los instantes más aplaudidos de la velada.

El tono general de la gala, presentada por Conan O’Brien, osciló entre el humor habitual y algunas intervenciones de carácter político. El momento más explícito llegó de la mano de Javier Bardem. El actor español, encargado de presentar el premio a mejor película internacional junto a Priyanka Chopra Jonas, esperó a que la música de acompañamiento se detuviera para pronunciar una breve declaración: “No a la guerra y libertad para Palestina”.

El público respondió con aplausos y vítores, convirtiendo ese instante en la intervención política más directa de la noche. Bardem llevaba además en la solapa una insignia con el mismo mensaje, recordando que, incluso en la maquinaria perfectamente coreografiada de los Oscar, el cine sigue siendo un espacio donde se cuelan las tensiones del mundo real.

La gala dejó también una rareza estadística. En la categoría de mejor cortometraje de acción real terminó con un empate, un desenlace poco frecuente en la historia de la Academia. Fue otro de los detalles que contribuyeron a la sensación de una ceremonia atípica, marcada por la alternancia constante de triunfos.

Al final, el relato que quedará asociado a la 98ª edición es el de esa pelea cinematográfica entre dos películas muy distintas. Sinners aportó la seriedad de Michael B Jordan, mientras One Battle After Another representó la madurez de un autor que lleva décadas esperando el reconocimiento.

La Academia terminó inclinándose por esta última, coronando a Anderson y a su equipo en la categoría principal. Pero el reparto de premios dejó claro que la noche perteneció a ambos títulos. Como en los grandes combates, ninguno salió realmente derrotado, aunque uno levantara el Oscar mientras el otro se marchaba habiendo hecho historia en su propio terreno.

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