La canción con la que Bruce Springsteen planta cara a Trump y la violencia en Mineápolis

Bruce Springsteen lanza una canción urgente denunciando la violencia federal y el clima de tensión política en Estados Unidos

Bruce Springsteen - Cultura
Una fotografía de archivo del artista en un concierto.
EFE

Bruce Springsteen ha vuelto a situarse en el centro del debate político y social estadounidense con el lanzamiento de Streets of Minneapolis, una canción publicada de forma urgente y directa como respuesta a la escalada de violencia que vive la ciudad y a las protestas en Mineápolis surgidas tras varias operaciones de los agentes federales de inmigración.

El tema llega en un contexto de máxima tensión, marcado por la muerte de dos ciudadanos estadounidenses, Alex Pretti y Renee Good, durante actuaciones de agentes del ICE. Lejos de adoptar un tono simbólico o abstracto, Springsteen opta por una narración cruda que conecta directamente con las protestas en Mineápolis y con el clima de indignación que se ha extendido por la ciudad en los últimos días.

Una canción escrita al ritmo de la urgencia

Según explicó el propio Bruce Springsteen en redes sociales, Streets of Minneapolis fue escrita el sábado, grabada el martes y publicada apenas unas horas después. Una rapidez poco habitual incluso en su trayectoria, que subraya el carácter inmediato de su respuesta ante lo que define como “terror estatal”.

La canción nace, precisamente, en pleno auge de las protestas en Mineápolis, con miles de personas en la calle exigiendo explicaciones por la actuación de los agentes federales y reclamando justicia para las víctimas. Springsteen dedica explícitamente el tema a los inmigrantes de la ciudad y a la memoria de Pretti y Good, a quienes convierte en símbolo de un conflicto mucho más amplio.

Críticas directas al poder federal

En Streets of Minneapolis, la voz rasgada de Bruce Springsteen no deja espacio a la ambigüedad. El músico apunta directamente al presidente Donald Trump, al que se refiere como “Rey Trump”, y acusa a sus “matones federales” de imponer el miedo en las calles.

La letra cuestiona la versión oficial sobre los hechos que desencadenaron las protestas en Mineápolis, relatando cómo se produjeron las muertes de Pretti y Good y poniendo en duda el relato ofrecido por las autoridades federales. El tono recuerda al Springsteen más combativo, heredero de su tradición de crónica social y denuncia política.

Las versiones oficiales y la polémica

Tras la muerte de Alex Pretti, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, calificó el suceso como un caso de “terrorismo doméstico” y aseguró que la víctima había atacado a los agentes. Un informe preliminar del Gobierno sostiene que Pretti se resistió al arresto antes de ser abatido por miembros de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza.

Las protestas en Mineápolis
Una mujer sostiene un cartel durante una manifestación en rechazo al ICE.
EFE/ Angel Colmenares

Sin embargo, estas explicaciones no han logrado calmar las protestas en Mineápolis, que siguen alimentadas por la desconfianza hacia los operativos del ICE y por la percepción de un uso desproporcionado de la fuerza. Springsteen recoge esa fractura social en su canción, alineándose claramente con quienes cuestionan la actuación federal.

Un compromiso que viene de lejos

La publicación de Streets of Minneapolis no es un gesto aislado en la carrera de Bruce Springsteen. El artista lleva años posicionándose contra las políticas de Donald Trump y denunciando lo que considera una deriva autoritaria del país desde 2016.

Ya había mostrado su apoyo a las protestas en Mineápolis en actuaciones recientes, como cuando en el festival Light of Day, en Nueva Jersey, dedicó The Promised Land a Renee Good y respaldó públicamente al alcalde Jacob Frey en su petición de que el ICE abandonara la ciudad.

El año pasado, además, publicó el EP en directo Land of Hope & Dreams, donde volvió a cargar contra una administración que calificó de “corrupta e incompetente”.

Con esta nueva canción, Springsteen no solo suma una pieza más a su cancionero político, sino que convierte las protestas en Mineápolis en un grito musical que aspira a trascender la actualidad inmediata y dejar constancia de un momento clave en la historia reciente de Estados Unidos.