Durante más de cuatro décadas, Carmen Maura ha sido uno de los rostros —y voces— más reconocibles del cine español. Desde las rebeldes calles del Madrid postfranquista hasta las alfombras rojas del Festival de Venecia, la actriz ha construido una carrera guiada por el instinto y la audacia. Ahora, a sus ochenta años, demuestra que todavía puede sorprender. Su último proyecto, Calle Málaga, dirigido por la cineasta marroquí Maryam Touzani, la sitúa en uno de los papeles más exigentes y vulnerables de su trayectoria.
Una casa en Tánger y un nuevo reto
En Calle Málaga, Maura interpreta a María Ángeles, una mujer española afincada en Tánger que se resiste a abandonar la casa de su infancia, a pesar de las dificultades económicas y de la presión de su hija, interpretada por Marta Etura. La película propone una exploración íntima de la memoria, la pertenencia y las segundas oportunidades.
Para la actriz, el rodaje ha supuesto más que un nuevo trabajo: ha sido una prueba física y emocional de resistencia. Aparece en todas las escenas, algo inédito en su carrera. “Fue durísimo”, reconoce en una entrevista publicada por Euopa Press. Trabajó sin descanso, aunque se sintió atraída por el proyecto desde el primer momento, seducida por la sensibilidad narrativa de Touzani.
El filme marca también un hito personal: su primera escena de desnudo. Maura admite que hace unos años la habría rechazado, pero ahora la afronta desde una distancia liberadora. “Estoy en un punto en el que ya no le doy importancia a esas cosas”, afirma, con su ironía habitual: “No tengo que demostrar nada ni ser la más guapa del barrio”.
La rebelde de una familia conservadora
Esa libertad es fruto de una vida marcada por la confrontación de las expectativas. Nacida en una familia profundamente conservadora —su tío-abuelo fue el político Antonio Maura—, su vocación artística encontró una fuerte oposición. Su padre, impresionado tras verla actuar por primera vez, reaccionó prohibiéndole continuar en el teatro.
“Estaba dispuesta a tener una pelea a muerte”, ha recordado la actriz. Sin formación académica, aprendió el oficio sobre el terreno: cafés-teatro, pequeños papeles, anuncios. Encontró su lugar en la Movida madrileña tras la muerte de Franco. Fue entonces cuando conoció a un joven Pedro Almodóvar.
Los años con Almodóvar: del entusiasmo a la ruptura
La colaboración entre ambos se convirtió en una de las más legendarias del cine español. Comenzó en los escenarios y se trasladó a la pantalla con títulos como Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón o Entre tinieblas.
El reconocimiento internacional llegó con Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988), pero el rodaje marcó un punto de ruptura. Maura lo recuerda como una experiencia especialmente dura, en la que la relación profesional se deterioró profundamente. El conflicto fue tal que llegó a plantearse abandonar la actuación.
Años después, se reconciliarían para Volver, pero aquella fractura sigue siendo un episodio clave en su biografía. Pese a todo, Carmen Maura habla de su carrera con satisfacción. Destaca La ley del deseo como uno de sus trabajos más relevantes, junto a La comunidad o ¡Ay, Carmela!

“Preparada para cualquier cosa”: inquietud ante el presente
Si su pasado le genera serenidad, el presente le provoca inquietud. En una entrevista reciente, ha expresado su preocupación por la situación política global, señalando especialmente la influencia de Donald Trump, a quien responsabiliza de un clima internacional cada vez más incierto.
“Es impresionante el lío en el que nos está metiendo”, afirma a Europa Press, advirtiendo de la fragilidad del contexto actual. Menciona incluso la posibilidad de que un incidente aparentemente menor, como un dron fuera de control, pueda desencadenar consecuencias graves.
Su preocupación se centra especialmente en el futuro de las nuevas generaciones, incluida su nieta. También muestra cierto cansancio ante la retórica política. Expresiones como “No a la guerra”, señala, han perdido fuerza tras su repetición constante, convirtiéndose más en consignas que en verdaderos posicionamientos.
Un legado de independencia
Con Calle Málaga, Maura reafirma una trayectoria marcada por la independencia. Como su personaje, sigue haciendo lo que quiere. Nunca se dejó seducir por Hollywood, una decisión que hoy contempla sin arrepentimientos. Para ella, actuar siempre ha sido un “juego”, una exploración más intuitiva que estratégica. A estas alturas, se siente libre de cualquier necesidad de validación.
Ya sea habitando los callejones de Tánger o reflexionando sobre el estado del mundo, Carmen Maura continúa fiel a sí misma: imprevisible, lúcida y absolutamente imprescindible para entender el cine español.
