El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha reconocido que se equivocó al plantear en su momento que su etapa al frente del Gobierno andaluz podría limitarse a ocho años, al considerar ahora que ese plazo es insuficiente para acometer las grandes reformas que requiere la comunidad.
En una entrevista en Radio Nacional de España, el también candidato a la reelección ha admitido que aquella previsión inicial la formuló “desde la ignorancia“, ya que entonces pensaba que en ese periodo podría impulsar los cambios estructurales necesarios. Sin embargo, la experiencia de gobierno le ha llevado a concluir que “no da tiempo” a desarrollar proyectos de transformación de gran alcance en ese margen temporal.
Moreno ha explicado que la complejidad administrativa y territorial de Andalucía condiciona los ritmos de ejecución de las políticas públicas. En este sentido, ha señalado que solo algunos procedimientos administrativos impulsados por su Ejecutivo han requerido hasta cuatro años para completarse, lo que, a su juicio, evidencia la dificultad de materializar reformas profundas en apenas dos legislaturas.
El dirigente popular ha subrayado además el peso específico de Andalucía, destacando que su dimensión es comparable a la de países como Portugal y que su economía presenta magnitudes similares a las de Grecia, lo que añade un grado adicional de complejidad a la gestión autonómica.
FECHA DE CADUCIDAD
Pese a esta reflexión, Moreno ha insistido en que no tiene intención de prolongar indefinidamente su permanencia en el cargo. “Soy consciente de que tengo fecha de caducidad“, ha afirmado, dejando claro que no busca “eternizarse” al frente de la Junta y que aspira también a recuperar una vida personal que reconoce haber dejado en segundo plano.
En cualquier caso, ha defendido el balance de su gestión, asegurando que Andalucía ha experimentado una evolución notable en los últimos años. Según ha señalado, la comunidad proyecta ahora una imagen “más seria y rigurosa“, con mayores niveles de estabilidad y reconocimiento tanto dentro como fuera de España.
Moreno ha puesto en valor también el aumento del “autoorgullo” entre los andaluces y la mejora de la percepción exterior de la región, factores que, a su juicio, reflejan el cambio experimentado durante su etapa de gobierno.
De cara al futuro, el presidente andaluz ha asegurado que su objetivo es dejar una comunidad “distinta” a la que encontró, asentando las bases para su desarrollo a largo plazo. En este sentido, ha reivindicado la ambición de consolidar a Andalucía como un motor económico dentro de España.
“Queremos que Andalucía sea locomotora de España“, ha afirmado, defendiendo que la comunidad cuenta con capacidades suficientes para competir al máximo nivel y seguir avanzando en su proceso de transformación.
