Música

La ruptura de Presuntos Implicados y el coste de “afinar” a una artista

Las acusaciones de Lydia Rodríguez, vocalista del grupo durante 17 años, han provocado la respuesta de Nacho Mañó y Juan Luis Giménez y han reabierto una fractura que también alcanza a Sole Giménez, primera voz de la banda

Presuntos Implicados, de izquierda a derecha: Nacho Mañó, Lydia Rodríguez y Juan Luis Giménez.
Presuntos Implicados, de izquierda a derecha: Nacho Mañó, Lydia Rodríguez y Juan Luis Giménez.
Europa Press

El sonido elegante de Presuntos Implicados marcó durante décadas el pop-soul español. Pero la armonía del grupo ha quedado atravesada en los últimos días por una confrontación dentro de una banda con una historia ya marcada por salidas difíciles.

El pasado 15 de junio, Lydia Rodríguez, vocalista de Presuntos Implicados durante 17 años, publicó un comunicado en el que describía su etapa en el grupo como una experiencia marcada por el “maltrato”, el “control extremo” y el “desgaste psicológico”. Su salida no solo puso fin a la última formación activa de la banda, sino que también reabrió heridas anteriores, incluidas las de Sole Giménez, voz original del grupo hasta 2006.

Las respuestas posteriores de Nacho Mañó y Juan Luis Giménez, miembros históricos de Presuntos Implicados, han tratado de matizar o negar las acusaciones. Pero algunas de sus propias explicaciones han terminado confirmando, al menos parcialmente, una presión sobre la imagen de Rodríguez que ella presenta como una de las claves de su malestar.

La acusación de Lydia Rodríguez

En su comunicado, Rodríguez describe un ambiente profesional “muy distinto a lo que se veía bajo los focos”.  La cantante, que se incorporó al grupo en 2007 para sustituir a Sole Giménez, asegura que desde el principio se sintió apartada de la toma de decisiones y sin capacidad real de intervenir en los asuntos internos de la banda. Según sus palabras, no tenía “ni voz ni voto”.

Uno de los puntos más graves de su relato tiene que ver con la presión estética. Rodríguez afirma que durante años se le hizo sentir inadecuada sobre su peso, su vestuario, su maquillaje o su pelo, como si su valor como artista dependiera de encajar en determinados cánones. También sostiene que ese control se extendió a sus redes sociales y a su forma de mostrarse públicamente.

Entre las anécdotas más duras que recoge su denuncia está la frase que, según ella, le habría dirigido un mánager: “Cuando subas al escenario, todos te tienen que querer follar”. Rodríguez considera ese comentario “intolerable y denunciable” y asegura que nunca recibió una disculpa. Para la cantante, ese episodio resume una cultura profesional en la que no se sintió respetada ni como artista ni como persona.

Sole Giménez
Jorge Herrera

El apoyo de Sole Giménez

Las acusaciones de Rodríguez cobraron más peso cuando Sole Giménez, vocalista original de Presuntos Implicados, le mostró públicamente su apoyo. Giménez, cuya salida del grupo también fue tensa, afirmó que el relato de Rodríguez le removía recuerdos traumáticos de un pasado del que lleva años intentando tomar distancia.

“Yo siempre voy a apoyar a las mujeres que pasen por un trance así”, declaró la cantante, que confirmó además que ambas están en contacto para hablar de sus experiencias dentro del grupo. Su posicionamiento público sugiere que la fractura no solo afecta a la etapa de Rodríguez, sino también a una forma de funcionamiento que, según las vocalistas, venía de lejos.

La intervención de Sole Giménez resulta especialmente significativa porque desplaza el conflicto del terreno individual al histórico. No se trata únicamente de la ruptura entre una cantante y sus compañeros, sino de una tensión que parece atravesar varias etapas de Presuntos Implicados.

La defensa de Nacho Mañó

Nacho Mañó ha respondido con un comunicado en el que negó de forma categórica haber participado en cualquier forma de maltrato o acoso. El músico expresó su “profundo dolor” por unas declaraciones que, según él, han provocado un “daño irreparable” a su imagen, y defendió haber mantenido siempre una “actitud respetuosa y empática” hacia Rodríguez.

Mañó sitúa parte del conflicto en el contexto de la industria musical. Admitió que el sector genera una enorme presión, especialmente sobre las mujeres, pero insistió en que él no fue el origen de esa presión. Según su versión, después de que Será, el primer disco del grupo con Rodríguez, no cumpliera las expectativas comerciales, la discográfica llegó a sugerir su salida. Mañó sostiene que la banda la apoyó “incondicionalmente” y produjo dos discos más con ella, pese al criterio del sello.

En su defensa, el músico también compartió una experiencia personal: una de sus hijas, explicó, sufrió depresión y acoso por sobrepeso desde joven. Según Mañó, haber vivido de cerca esa situación hace impensable que él hubiera tolerado o participado en el tipo de trato que describe Rodríguez.

Juan Luis Giménez y la palabra “afinar”

La respuesta de Juan Luis Giménez fue más ambigua. En una entrevista en Valencia, el músico admitió que hubo un trabajo sobre la imagen de Rodríguez. Recordó que se contrató a una “chica de imagen” y que se habló de “conseguir afinarla”, una expresión que conecta directamente con una de las principales quejas de la cantante.

Juan Luis trató de restar gravedad a la frase atribuida al mánager sobre el deseo sexual del público. Aseguró que no recordaba el comentario, pero lo situó en un contexto “jocoso”, durante un momento en el que, según él, el grupo estaría “de risas, contando chistes”.

Rodríguez, sin embargo, ha revelado que Juan Luis se disculpó con ella y su familia un año atrás por lo que había vivido y por su “complicidad” al no haber intervenido ante las “vejaciones” de las que, según ella, fue testigo. Juan Luis, por su parte, ha reconocido que Rodríguez sufrió, aunque también ha señalado que los miembros del grupo atravesaron su propio desgaste al comprobar que Presuntos Implicados ya no tenía el mismo nivel de éxito que en otras etapas.

El músico también admitió la distancia personal con su hermana, Sole Giménez, con quien no habría mantenido una relación estrecha durante años, pese a sus intentos de reconciliación. Ese dato añade otra capa a una historia en la que las rupturas artísticas y familiares parecen haber ido de la mano.

Portada de ‘Será’, primer álbum de Presuntos Implicados con Lydia Rodríguez.
Warner Music

El final del grupo

Otro punto de desacuerdo es cuándo y por qué terminó realmente Presuntos Implicados. Mañó sostiene que la banda cesó su actividad de manera oficial el 21 de enero de 2021, mediante un acuerdo firmado por los tres miembros. Según él, no se ajusta a la verdad que Rodríguez presente ahora su marcha como consecuencia del maltrato, cuando el grupo llevaba años inactivo.

Mañó vincula aquella disolución a unas publicaciones en redes sociales de Rodríguez que considera inapropiadas. Según su versión, varios seguidores alertaron al grupo de unos vídeos grabados con su amigo Jeyko Vigil. Vigil ha explicado después que aquellas imágenes mostraban simplemente a ambos “un poco pasaditos” tras unas copas y que Rodríguez hablaba “de un aparato sexual“. Para él, los miembros del grupo lo han utilizado como excusa para justificar las decisiones anteriores.

El conflicto, por tanto, no se limita a una salida profesional. También enfrenta dos relatos sobre el final del grupo: el de una disolución pactada y el de una ruptura marcada por años de malestar acumulado.

Un legado en disputa

Lydia Rodríguez ha anunciado ahora una nueva etapa en solitario, donde promete que se escuchará su voz “en todos los sentidos” y que actuará con “libertad, dignidad y respeto”. Su comunicado ha cambiado la forma en que muchos seguidores miran la última etapa de Presuntos Implicados.

Lo que durante años fue una de las marcas más reconocibles del pop español aparece ahora atravesado por acusaciones de control, falta de compañerismo y presión estética. Mañó y Juan Luis defienden su actuación como parte de las dificultades de mantener un proyecto musical en una industria exigente. Rodríguez y Sole Giménez, en cambio, apuntan a una dinámica más profunda y prolongada.

La música permanece, pero el relato público del grupo ya no puede escucharse de la misma manera. Para Rodríguez, hablar ha sido una forma de recuperar una identidad que sintió anulada durante años. Para Presuntos Implicados, supone una fractura difícil de reparar: una historia de armonías vocales que termina sonando, inevitablemente, a desencuentro.

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