La socióloga Azadeh Kian, amiga cercana de Satrapi, explicó que desde que murió Mattias, su marido, la escritora ya no era la misma; quería irse. En febrero de 2026, meses antes de su propia muerte, Satrapi había creado la Fundación Mattias y Marjane Ripa-Satrapi para apoyar a estudiantes extranjeras de cine en París. Un último gesto de amor en vida, o quizás ya desde el duelo.
La historia de Satrapi y Ripa era la de dos personas que se encontraron en París en los años noventa, se casaron en Estocolmo un año después de conocerse y construyeron juntas, durante más de tres décadas, una vida hecha de arte, exilio y complicidad. Trabajaron juntos y se eligieron, una y otra vez, durante treinta años. Y cuando él murió, ella, que había sobrevivido a la revolución iraní, al exilio, a la persecución política y a la censura, no encontró la manera de seguir.
Parece que el desamor siempre tiene más oportunidad de abrirse camino en la literatura que el amor que funciona, el que no tiene drama y no depende de la tensión ni del sufrimiento para justificarse. Sin embargo, este tipo de amor es, paradójicamente, el más difícil de contar y el más devastador de perder.
El lenguaje como forma de amor
Siri Hustvedt abre Historias de fantasmas (Seix Barral, 2026) con una frase que podría ser el principio de una novela o el final de una vida: “Estoy viva. Mi marido, Paul Auster, está muerto. Murió el 30 de abril de 2024, a las 18:58, en la casa de Brooklyn donde ahora escribo estas palabras”. Lo que sigue es una memoria construida a partir de diarios, cartas, correos electrónicos enviados a amigos durante el tratamiento del cáncer de Auster y notas que él le escribió a lo largo de cuatro décadas juntos. También incluye las últimas treinta y cinco páginas de Auster, el comienzo de lo que esperaba fuera un pequeño libro de cartas para su nieto. La escritora se abre en canal para narrar este amor y el duelo tras perderlo. Historias de fantasmas es el espejo más cercano que existe de la historia de Satrapi, otra mujer que construyó durante más de cuarenta años una vida paralela a la de su compañero, tan entrelazada con la de él que, cuando él muere, su ausencia no desaparece sino que cambia de forma, se vuelve presencia espectral en cada rincón de lo cotidiano. Hustvedt, Premio Princesa de Asturias de las Letras en 2019 y profesora de Psiquiatría Narrativa en la Facultad de Medicina Weill Cornell de Nueva York, no pretende romantizar el duelo sino mostrar su complejidad neurológica, emocional y literaria.

Pocos libros han retratado la vida en pareja con tanta precisión y ternura sin caer en el sentimentalismo como Léxico familiar de Natalia Ginzburg. Un libro que reconstruye la historia de su familia en el Turín antifascista a través del lenguaje compartido y la complicidad de los que viven dentro. Leone Ginzburg, su primer marido, aparece en las páginas finales entrando y saliendo de la cárcel, despreciado por quienes antes lo admiraban, hasta que muere asesinado por las fuerzas fascistas en Roma. Ginzburg deja que su ausencia ocupe el espacio que antes llenaba su presencia en cada una de las páginas en las que lo nombra. Un ejemplo de honestidad a la hora de contar un amor, mostrando lo que se queda cuando se va.
En la misma línea, aunque con más humor y menos tragedia, Ginzburg habla de su segundo marido en el ensayo “Él y yo”, incluido en Las pequeñas virtudes. Este ensayo es una de las declaraciones de amor más representativas de la literatura del siglo XX. Él llena la bañera hasta desbordarla, ama el teatro, odia el cine y habla demasiado en las cenas; ella hace exactamente lo contrario en cada punto. Y, sin embargo, se aman. En este ensayo, Ginzburg expresa ese amor entre dos personas que se conocen tan bien que no necesitan idealizarse.
Lo que el patriarcado le hace al amor
Que el amor de pareja sea un territorio atravesado por relaciones de poder no es ninguna revelación, pero que una escritora lo analice con frialdad y pasión al mismo tiempo, eso ya es más escaso. Mona Chollet lo consigue en Reinventar el amor, un ensayo que parte de preguntarse ¿cómo sería el amor heterosexual si el patriarcado no lo estuviera saboteando constantemente? Chollet hace un recorrido que va de la filosofía feminista a los datos sociológicos más recientes y demuestra que la desigualdad no se manifiesta solo en los grandes gestos de violencia, sino que también está en la estructura misma del deseo, en quien cuida y quien es cuidado, en quien ocupa espacio y quien aprende a encogerse. En este ensayo, la autora pretende transmitir que las relaciones de pareja igualitarias pueden ser algo distinto de lo que han sido hasta ahora, siempre que se entienda que eso requiere transformar algo más que la dinámica de dos personas concretas.
A veces, para entender qué es el amor que funciona, hay que mirar de frente al que se rompe. En Despojos, Rachel Cusk narra la separación de su marido y lo que entiende en ese momento sobre la institución del matrimonio, sobre los roles que dos personas habían asumido sin haberlos elegido del todo conscientemente, sobre la violencia de lo que se da por supuesto. Es un libro sobre el fin de una relación, pero también sobre el principio: ¿qué daba por sentado ese amor que creía conocerse? ¿Qué veía y qué prefería no ver? Escritoras que ponen en jaque toda la estructura y la idea del matrimonio tal y como está concebido.
Quererse bien en el siglo XXI
Un ejemplo de quererse bien y que salga mal es lo que hace Sally Rooney en Gente normal. Dos personas jóvenes que se quieren y se respetan y, sin embargo, no saben cómo estar juntas. Connell y Marianne se atraen, se reconocen, se hacen daño sin querer, se separan y se vuelven a encontrar a lo largo de varios años de universidad, con esa torpeza y toda la ternura que implica querer a alguien cuando todavía no sabes del todo quién eres. Lejos de ser una novela romántica convencional, Gente normal enfoca el amor como algo que requiere atención, trabajo y honestidad, incluso cuando cuesta e incomoda.
Lo que la muerte de Marjane Satrapi nos ha dejado es la oportunidad de explorar qué aspecto tiene el amor cuando es bueno. El amor que se elige, se construye y hace posible que alguien al perderlo, sienta que pierde algo de sí misma. No es perfecto, no está exento de conflicto, pero se trata desde el respeto, la admiración y la complicidad.

