Muere Afrika Bambaataa, uno de los creadores del hip hop, envuelto en graves acusaciones de abuso sexual

Fallece una de las figuras más influyentes del Bronx musical y clave en la expansión del hip hop en Estados Unidos

Afrika Bambaataa - Cultura
Afrika Bambaataa en Bogotá en 2015.
Wikipedia

La muerte de Afrika Bambaataa cierra uno de los capítulos más decisivos, complejos y también más incómodos de la historia de la música popular contemporánea. El DJ, productor y figura clave en el nacimiento del hip hop ha fallecido en Pensilvania a los 68 años a causa de un cáncer de próstata, según informó su abogado. La noticia, conocida este jueves 9 de abril, ha provocado una oleada inmediata de reacciones en el mundo de la cultura urbana, donde su nombre sigue ocupando un lugar central en cualquier relato sobre los orígenes del género.

Hablar de Afrika Bambaataa es hablar de uno de los hombres que ayudaron a transformar el Bronx en un laboratorio cultural capaz de cambiar el mundo. Durante décadas, su figura fue citada junto a la de Kool Herc y Grandmaster Flash como parte de ese núcleo fundador que dio forma a la cultura hip hop en Nueva York. No solo por su trabajo como selector musical y agitador de fiestas de barrio, sino también por su capacidad para convertir aquella energía callejera en un movimiento con ambición estética, comunitaria y política. En 2023, Fat Joe lo resumió de forma contundente al recordar que, cuando se habla de Bambaataa, Kool Herc y Grandmaster Flash, se está hablando de “los tres padres fundadores de toda la cultura”.

Del Bronx incendiado al nacimiento de un lenguaje nuevo

La historia de Afrika Bambaataa, nacido como Lance Taylor en 1957, está íntimamente ligada al sur del Bronx de los años setenta, un territorio golpeado por la pobreza, la segregación y el abandono institucional. En ese paisaje de edificios quemados, precariedad y fractura social fue donde empezaron a surgir nuevas formas de comunidad y expresión. La música, el baile, el grafiti y la palabra fueron construyendo un idioma nuevo para una generación que apenas tenía otros espacios desde los que hacerse visible.

Criado por su madre y marcado desde niño por la música que sonaba en casa, Afrika Bambaataa empezó a organizar fiestas en centros comunitarios del barrio a comienzos de los setenta. Allí fue perfilando una forma de pinchar distinta, más dinámica, más imprevisible y más pegada al cuerpo. Su manera de mezclar discos, encadenar breaks y cambiar de ritmo con rapidez se convirtió en una de sus grandes señas de identidad. Esa intuición musical acabaría siendo esencial para el desarrollo del hip hop y, poco después, también del electro-funk.

‘Planet Rock’ y la expansión de una revolución sonora

Si hay un título inseparable de Afrika Bambaataa, ese es Planet Rock. Publicado en 1982, el tema rompió fronteras al combinar la lógica del hip hop con una electrónica futurista que amplió el horizonte del género y marcó a varias generaciones de artistas. Aquella grabación ayudó a definir una nueva sensibilidad musical y consolidó a Bambaataa como una figura decisiva en la expansión internacional del movimiento. Su trabajo con la Roland TR-808 y su temprana apuesta por los beat breaks lo situaron entre los innovadores que cambiaron para siempre la forma de entender la música urbana.

Su influencia no se quedó en las cabinas. Bambaataa también fundó la Universal Zulu Nation, un colectivo que aspiraba a canalizar la fuerza del hip hop hacia una idea de comunidad sostenida en un lema ya histórico: “paz, amor, unidad y diversión”. La intención era convertir una cultura nacida en un entorno hostil en una herramienta de identidad, cohesión y salida para miles de jóvenes. En palabras de Ellis Williams, conocido como Mr. Biggs, la música de aquel entorno ofrecía “esperanza, algo positivo en lo que creer; daba a la gente identidad, unidad y una salida”.

Un legado inmenso, pero marcado por graves acusaciones

Sin embargo, la historia de Afrika Bambaataa no puede contarse hoy sin mencionar la sombra que cubrió sus últimos años. Desde 2016, numerosos hombres lo acusaron de abusos sexuales cometidos cuando eran menores. Entre ellos estuvo Ronald Savage, activista del Bronx y antiguo ejecutivo musical, que afirmó públicamente haber sido agredido por Bambaataa en 1980, cuando era adolescente. El artista negó de forma rotunda esas acusaciones, pero las denuncias se multiplicaron y terminaron dañando de manera irreversible su imagen pública.

La propia Universal Zulu Nation publicó en junio de 2016 una carta abierta en la que pedía perdón a “los supervivientes de los aparentes abusos sexuales por parte de Bambaataa”, reconociendo que algunos miembros conocían aquellos hechos y no los revelaron. A ello se sumó en 2025 una sentencia por incomparecencia en una demanda civil presentada por un hombre que lo acusó de abusos y tráfico sexual cuando era menor, un episodio que volvió a situar su nombre en el centro de la controversia.

La muerte de Afrika Bambaataa deja así una herencia difícil de resumir en una sola frase. Por un lado, su papel en la creación del hip hop resulta innegable y aparece grabado en la memoria de un género que cambió la cultura global. Por otro, las acusaciones de abuso sexual alteraron para siempre la forma en que debía leerse su legado. En esa tensión entre revolución artística y descrédito moral queda fijada la figura de un pionero sin el que el hip hop no se entendería igual, pero cuya memoria ya no puede separarse de sus zonas más oscuras.

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