Ruth Madeley: “Judy Heumann podía ser difícil porque estaba dispuesta a cambiar el mundo”

La actriz enfrenta uno de los mayores desafíos de su carrera con 'Being Heumann', su primer papel protagonista en un largometraje de Hollywood. “Ha sido el mayor privilegio de mi vida”, afirma

Ruth Madeley.
Ruth Madeley.
@ruthmadeley

Ruth Madeley se ha enfrentado a uno de los mayores desafíos de su carrera con Being Heumann, su primer papel protagonista en un largometraje de Hollywood. La actriz británica encarna a Judy Heumann, una de las figuras fundamentales del movimiento por los derechos de las personas con discapacidad en Estados Unidos. La película reconstruye la histórica sentada de 1977 en un edificio federal de San Francisco, una protesta que reunió a activistas con distintas discapacidades para exigir que el Gobierno aplicará una legislación destinada a garantizar sus derechos. Heumann fue una de las voces más firmes de aquella movilización. Una mujer con carácter combativo que recibió calificativos como radical, difícil o conflictiva por parte de las instituciones a las que se enfrentó. Madeley no ha querido convertirla en solo como heroína implicada. Ha entendido de dónde procedía su determinación y qué experiencias alimentaron su indignación.

En su interpretación hay una mujer que se enfrentó toda su vida a un mundo que no estaba diseñado para ella. Una activista que aprendió desde niña que el acceso a la educación y a una vida independiente era una quimera. La actriz habla de la responsabilidad de interpretar a una persona real, de la rabia como motor de transformación y de la importancia de contar una historia que, pese a desarrollarse hace casi medio siglo, sigue hablando en presente. En Los Ángeles, y en exclusiva para Artículo 14, hablamos con una actriz que puede hacer historia si consigue una nominación al Oscar a mejor actriz.

Ruth Madeley en una escena de ‘Being Heumann’.

P. Judy Heumann fue descrita en numerosas ocasiones como una mujer difícil, radical e incluso conflictiva por las mismas instituciones que intentaba cambiar. ¿Cómo abordaste esos aspectos de su personalidad sin hacer de ella un icono intachable?

R. Para empezar, Judy era todas esas cosas. Era disruptiva y podría ser difícil. ¡Menos mal! La llevo admirando años desde lejos y soy muy consciente de su condición de icono. Uno de los mayores placeres de interpretar este papel fue descubrir dónde esa rabia que la consumía. No nació siendo un icono. Tampoco nació siendo una líder. Detrás había años y años de experiencias, desde muy pequeña, marcadas por la discriminación, por la dificultad de su situación y la necesidad de luchar. Vio a su madre defenderla desde que era una niña, y eso es algo con lo que puedo identificarme porque mi madre siempre ha sido mi gran apoyo. Fueron años, todos los días, enfrentándose a un mundo que no estaba diseñado para ella y teniendo que luchar por acceder a él. Y no hablo únicamente de accesibilidad física. Hablo del acceso a la escuela, a un empleo, a una adaptación social que no existía. Le decían que el problema era ella. Que no podía hacer algo porque era como era.

P. ¿Qué te permitió comprender el momento en que decidió conducir a los manifestantes hasta un edificio gubernamental y decirles que tenían que quedarse allí?

R. Para mí, una de las grandes satisfacciones fue entender por qué sucedió aquello. ¿Por qué decidió conducir a un grupo de personas hasta un edificio del Gobierno? Creo que la motivó su enfado. Aquel momento fue definitivo, fue la culminación de años y años de frustración, de rabia y de sentirse constantemente juzgada y sometida al escrutinio de los demás. Pero, en medio de todo eso, me sorprendió su profundo compromiso con su comunidad. Le importaba muchísimo. Tanto que, a veces, se olvidaba de decir por favor y gracias. (Risas). Le importaba tanto alcanzar el objetivo que podía resultar un poco brusca. Estaba desesperada por evitar que aquello fracasara. Comprender sus motivos me ayudó a entender por qué tantas personas apoyaron a aquella pequeña mujer de Brooklyn que cambió el mundo.

P. ¿Te costó encontrar el equilibrio entre su determinación y su vulnerabilidad?

R. Creo que entender el porqué de sus acciones fue fundamental. No quería limitarme a interpretar a una figura histórica. Quería descubrir a la persona que había detrás, con sus contradicciones, sus frustraciones y sus emociones.

Ruth Madeley en una escena de ‘Being Heumann’.

P. Es tu primer papel protagonista en una película de Hollywood. ¿Qué ha significado asumir un personaje de esta dimensión y, además, basado en una persona real?

R. Ha sido el mayor privilegio de mi vida. Desde el punto de vista interpretativo, además, me ha permitido recorrer un abanico de emociones enorme. Me encanta tener esa amplitud, poder explorar diferentes registros y jugar con todas esas posibilidades. Judy me ofrecía muchísimo material con el que trabajar. También era consciente de la responsabilidad que implicaba interpretar a alguien como ella. Era una persona real, con una historia y una trayectoria que significan mucho para muchísima gente. No quería simplificar ni convertirla en una representación idealizada. Quería hacer justicia a la persona, entender sus motivaciones y mostrar todo lo que había detrás de su lucha.

P. La película reconstruye una movilización colectiva, pero Judy Heumann suele ocupar el centro del relato. ¿Qué descubriste sobre la importancia de quienes la acompañaron?

R. Una de las cosas más interesantes de esta historia es precisamente que no se trata únicamente de Judy. Ella era una figura extraordinaria, pero lo que ocurrió fue posible gracias a muchas personas que se unieron y se apoyaron entre sí. La película permite conocer a quienes estuvieron allí, sus personalidades, sus experiencias y sus propias razones para luchar. En el rodaje pude comprobar hasta qué punto era importante esa conexión entre los personajes. Había que construir una relación de confianza. Esa dimensión colectiva es esencial para entender lo que sucedió. No se puede contar la historia de Judy sin contar también la de las personas que hicieron posible aquella movilización.

Ruth Madeley en una escena de ‘Being Heumann’.

P. En la película hay una escena testimonial en la que los actores incorporan experiencias personales relacionadas con la discapacidad. ¿Qué importancia tuvo para ti ese momento?

R. Creo que esa es una de las razones por las que nuestro trabajo tiene tanto valor. El arte es un privilegio porque nos permite compartir experiencias y provocar en otras personas una reacción emotiva. Poder contribuir a que alguien descubra una realidad que desconoce es algo extraordinario. Las sillas de ruedas de los años 70 ayudaron a lograr autenticidad, porque, con ellas, cualquier tarea resulta difícil para cualquiera. Había mucha gente disponible para ayudar, lo cual fue fundamental, porque, incluso en un lugar totalmente accesible, estar en esas sillas complica muchísimo las cosas. Eran pesadísimas.

P: ¿Entendiste las limitaciones de Judy?

R. Como las sillas de ruedas eran tan difíciles de manejar, todos los actores necesitábamos salir de ellas para relajar el cuerpo. Eso también supuso una oportunidad para tomar conciencia de mis propias limitaciones como persona con discapacidad. Me recordó que no hay dos personas con discapacidad que vivan la misma experiencia. Reconozco mi privilegio. Soy una usuaria de silla de ruedas que puede desplazarse también a pie. Puedo levantarme y estirarme si lo necesito. Había otras personas que no podían hacerlo… Así que, a lo largo del rodaje, también fue un proceso de aprendizaje porque necesitaba salir de esas sillas cada pocas horas. En este filme, no hablamos solo del pasado. Las experiencias que se comparten son nuestras, mías y de mis compañeros, en ellas hay una conexión directa con el presente. Por eso creo que era tan importante escuchar a cada persona, darle espacio para contar su historia y permitir que esa experiencia llegue al espectador.

P. ¿Qué te gustaría que el público entendiera al ver Being Heumann?

R. Me gustaría que comprendiera que estas historias no pertenecen únicamente al pasado. Las dificultades a las que se enfrentaron aquellas personas siguen teniendo resonancia hoy. Sus experiencias no son algo que podamos dejar atrás porque hayan pasado los años. También espero que el público conozca a Judy, que sepan quién era y por qué hizo lo que hizo. Era una mujer extraordinaria. Creo que eso nos permite comprender mejor su legado.

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