El Congreso aprueba compensar las guardias militares pero la subida salarial sigue bloqueada

PP, PSOE, Vox, Sumar y hasta nueve grupos parlamentarios votan a favor de mejoras laborales para las Fuerzas Armadas

La ministra de Defensa, Margarita Robles, en la Comisión de Defensa del Congreso.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, en la Comisión de Defensa del Congreso.
La Moncloa

La Comisión de Defensa del Congreso ha aprobado este miércoles un paquete de propuestas para mejorar las condiciones laborales y de vida de los miembros de las Fuerzas Armadas. PP, PSOE, Vox, Sumar, ERC, Bildu, Junts, PNV y UPN han dado luz verde a medidas que van desde compensar económicamente los servicios extraordinarios, como las guardias, hasta fomentar el teletrabajo en aquellos puestos donde sea posible.

Sin embargo, la pregunta que sobrevuela el resultado sigue siendo incómoda: si hay mayoría suficiente en el Congreso para aprobar una subida salarial real, ¿por qué no se ha hecho todavía?

Asociación de Tropa y Marinería Española

Desde la Asociación de Militares Españoles (ADME), la respuesta es clara y directa. “Todos esos partidos estaban de acuerdo en que las retribuciones de los militares eran una vergüenza“, señalan, recordando que la suma de esos cinco grupos parlamentarios supera la mitad de la Cámara.

Para ADME, el bloqueo no es técnico ni presupuestario, sino político: cada formación quiere ser la que se lleve el mérito. “Al final, lo que quiere cada partido es colgarse la medalla de haber logrado subir las retribuciones de los militares“, lamentan.

600 euros que no llegan

La asociación lleva años reclamando una subida de 800 euros lineales brutos para todos los militares, desde el general hasta el soldado marinero. Solo han sumado 200. Quedan pendientes 600. Un soldado marinero cobra hoy 1.326,90 euros al mes, un salario que ADME considera insuficiente para retener talento y frenar las salidas hacia otros cuerpos como la Policía. “Si un soldado marinero se pone a cobrar 1.800 o 1.900 euros, estamos seguros de que habrá muchísima más retención en las Fuerzas Armadas“, aseguran.

primera mujer soldado España
Imagen de archivo de unas militares españolas.
Ministerio de Defensa

Pero el problema no es solo el sueldo. La temporalidad es otro freno estructural. Los soldados y marineros no tienen plaza fija hasta superar un concurso de oposición interno, un proceso cada vez más difícil porque las plazas de permanencia siguen reduciéndose. “Hoy en día es más fácil ser sargento que ser militar de tropa permanente“, advierte ADME, que reclama ampliar esas plazas para construir un ejército verdaderamente profesional y estable.

La movilidad, otro frente abierto

Más allá de los sueldos, los partidos coinciden en que la movilidad geográfica es uno de los factores que más desgastan a los militares y a sus familias. El PP propone crear un sistema de compensación por desarraigo y formalizar convenios con los servicios autonómicos de empleo para facilitar la inserción laboral de los cónyuges de militares trasladados, una medida que también apoya Sumar.

Militares españolas
Kiloycuarto

Desde ADME, sin embargo, recelan de que esta última propuesta sea viable a corto plazo. Consideran que otorgar acceso preferente a puestos públicos a los cónyuges de militares podría generar conflictos con sindicatos y con otros trabajadores en situaciones similares. “Entraría en conflicto con alguien que dice: “Mi marido trabaja en la eléctrica y lo mandan a Valladolid, ¿por qué no me dan trabajo a mí también?”, ilustran. Lo que sí consideran necesario es mejorar las ayudas a la movilidad, que actualmente solo se perciben durante tres años y resultan insuficientes para hacer frente a los alquileres en las grandes ciudades.

Un déficit entre 13.000 y 23.000 militares

El trasfondo de todo este debate es un déficit estructural que el propio Observatorio de la Vida Militar cifra en 13.000 y 23.000 efectivos en activo. El organismo, adscrito a las Cortes, denuncia, además, el escaso interés por ascender una vez dentro de las Fuerzas Armadas, que atribuye precisamente a los bajos sueldos y a los problemas asociados a la movilidad.

Militares españoles que operan la batería Patriot en la Base Aérea de Incirlik.
Ministerio de Defensa

Para atajar el problema, la Comisión ha instado al Gobierno a presentar un Plan Estratégico de Reclutamiento con objetivos anuales medibles y dirigido especialmente a jóvenes menores de 30 años.

Los grupos también han aprobado crear un índice de bienestar militar con indicadores objetivos sobre salud mental, conciliación, retribuciones y estabilidad, cuyos resultados se publicarían anualmente. Una herramienta que, de materializarse, permitiría medir con datos reales lo que hoy muchos militares describen con una sola frase: “El salario es atractivo para venir, pero no para quedarse.