El Ejército del Aire y del Espacio español afrontará en 2026 uno de sus años más exigentes en cuanto a entrenamiento internacional. A lo largo del año, participará en tres grandes ejercicios aéreos que se desarrollarán en Estados Unidos, Finlandia y Australia, junto a fuerzas aéreas de países aliados.

El primero de estos ejercicios será el Red Flag, que tendrá lugar en Estados Unidos. Se trata de uno de los entrenamientos aéreos más importantes y realistas del mundo. En él, pilotos de distintos países practican misiones similares a las que podrían darse en situaciones reales, como la defensa del espacio aéreo o la coordinación entre diferentes tipos de aeronaves. Para el Ejército del Aire español, participar en este ejercicio supone una oportunidad clave para entrenar junto a uno de sus principales aliados.
El segundo gran ejercicio será el Ramstein Flag, que se desarrollará en Finlandia y otros países del norte de Europa. Este entrenamiento se realiza en una región especialmente sensible desde el punto de vista de la seguridad, debido a la cercanía con Rusia. En este caso, el objetivo principal es mejorar la defensa aérea y la coordinación entre los países de la OTAN que operan en la zona del Báltico.
El tercer despliegue llevará a los aviones españoles hasta Australia, donde participarán en el ejercicio Pitch Black. Este será el desplazamiento más complejo del año debido a la gran distancia. El entrenamiento en Australia permite a España operar en un entorno diferente al europeo y trabajar junto a países con los que no coincide habitualmente.
Una de las principales novedades de 2026 será el uso de los aviones A330 MRTT, que permiten repostar a los cazas en vuelo y transportar personal y material. Gracias a estos aviones, el Ejército del Aire puede desplegarse más lejos y con mayor autonomía.

Más allá del entrenamiento técnico, estos ejercicios permiten a los pilotos españoles aprender a trabajar junto a fuerzas aéreas de otros países. Cada ejército tiene sus propios métodos y formas de operar, y a su vez, compartir vuelos y misiones ayuda a mejorar la coordinación y la confianza entre aliados. Esto es especialmente importante en un contexto internacional cada vez más complejo.
Los ejercicios también sirven para comprobar que los sistemas de comunicación funcionan correctamente cuando participan muchos países a la vez. En una situación real, es fundamental que los aviones y los equipos en tierra puedan intercambiar información de forma rápida y segura, algo que solo se puede practicar en entrenamientos de este nivel.
Otro aspecto clave es la planificación de los despliegues. Trasladar aviones, personal técnico y material a otros continentes requiere una organización muy detallada. Cada ejercicio permite detectar posibles problemas y mejorar la forma de preparar futuras misiones, tanto dentro como fuera de Europa.
Todos estos ejercicios sirven para mejorar la preparación del personal, no sólo de los pilotos, sino también de mecánicos, ingenieros y equipos de apoyo. Todos ellos forman parte del funcionamiento diario del Ejército del Aire y su trabajo es esencial para que los aviones puedan operar con seguridad.
En conjunto, todo ello ayuda a que la cooperación con otros países sea efectiva y ayuda también a asegurar que el Ejército del Aire esté preparado para responder a distintos escenarios internacionales.

