A veces, los objetivos de la vida cambian. Y hay cambios que llegan por pura voluntad y empeño personal. Algo que Ángela Valcárcel entendió muy bien. Primero, para perseguir la vida castrense. Y después, para conseguir su ansiada promoción en las Fuerzas Armadas.
Valcárcel es una mujer albaceteña, convertida en oficial del Ejército del Aire y del Espacio con casi 30 años. Se ha encontrado con algunos obstáculos hacia su camino, pero con mucho esfuerzo, consiguió la escala que tanto deseaba. Conoce su inspiradora historia a continuación.
Un cambio en la vida de una joven albaceteña

Ángela Valcárcel Ferrer nació en Albacete.
Su pasión castrense nació gracias a su abuelo y a su padre. El primero fue suboficial mecánico, y su padre es funcionario de Defensa en la Base Aérea de Los Llanos, precisamente en Albacete. A veces, la pequeña Ángela acompañaba su padre a la base. Así que algo le influirían aquellas visitas.
Ella quiso seguir la tradición familiar, si bien no siempre lo tuvo claro, como confiesa a La Tribuna de Albacete.
La joven estudió en el IES Los Olmos, tanto la ESO como Bachiller. Su buen rendimiento le permitió estudiar lo que ella quería en aquel entonces, el grado en Magisterio de Educación Física. Pero fue al acabar la carrera cuando decidió seguir la vida militar.
De este modo, con 21 años y un graduado universitario bajo el brazo, se lanzó a la carrera militar. Y su primer destino, curiosamente, fue Los Llanos. Allí sirvió como soldado de Hostelería durante tres años.
La trayectoria militar de Ángela, mujer oficial del Ejército del Aire y del Espacio

Transcurrido el periodo de tiempo, quería promocionar. No obstante, no poseer el nivel suficiente de inglés, que pedía el Ejército en ese momento, le puso una barrera para poder ser oficial.
Así pues, dirigió sus esfuerzos hacia el rango de Sargento. Para ello, se fue a la Academia Básica del Aire de León. Y tras tres años de formación, promocionó como sargento y se le destinó a Madrid.
Llevaba dos años en ese rango, cuando Defensa cambió la normativa respecto al inglés. Así que, finalmente, la joven mujer de Albacete ingresó en la Academia General del Aire (AGA) para convertirse en Oficial del Ejército del Aire y del Espacio. Y lo consiguió.
Al acceder con 29 años a la Academia, ya se encontraba fuera del rango de edad para convertirse en piloto. Algo que la albaceteña lamentó, y si lo hubiese sabido con 18 años, habría tratado de convertirse en piloto del Ejército sin dudarlo, según dice.
En ese momento, era la segunda cadete más mayor de la AGA. Esto le dificultó un poco el estudio y el esfuerzo físico. Y Ángela, que tenía estudios de Ciencias Sociales, tuvo que estudiar la Ingeniería de Organización Industrial por la Universidad de Cartagena.
Durante cinco años, siguió la rutina de estudiar con refuerzos particulares, maniobras, marchas y otras cuestiones. Pero con dedicación y esfuerzo por conseguir su objetivo, pudo lograr su ascenso a oficial.
Ángela es un ejemplo de que nunca es demasiado tarde para llevar la vida castrense (o la vida en general) hacia donde una persona lo desea. Eso sí, se puede lograr a base de mucho estudio y compromiso. Algo que ella, por suerte, ha sabido mantener.

