Opinión

Sorda

María Jesús Güemes
Actualizado: h
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Yo sufrí en el parto lo que no está escrito. Creo que conté 16 horas de agonía en total. Hasta que nació la criatura. El proceso me pareció tan largo y costoso que, al salir del hospital, le dije a todos los allegados que aquello había sido como dar a luz en la Edad Media. Aunque sé perfectamente que en aquella época no habríamos salido adelante.

En fin, no fue fácil. Y dicen que se te olvida todo en cuanto te ponen al bebé encima, pero no es cierto. Todavía recuerdo el remolino de enfermeras, el escozor de la vía, las instrucciones, el calor, la tensión y un bip bip bip muy molesto que marcaba el ritmo de un corazón desatado. Por suerte nuestro cerebro se queda con lo bueno y entierra pronto los dolores. Si no fuera de ese modo, pocas mujeres repetirían.
Todo esto lo cuento porque mi caso es una simple anécdota en comparación con la situación que vive la protagonista de ‘Sorda’. Ella llega al centro sanitario con su pareja, que le va explicando todos los pasos a seguir en lengua de signos. Pero, de pronto, surgen complicaciones y los sanitarios le piden a él que se retire a un lado. Entonces, se queda sola e indefensa, completamente expuesta.

Una secuencia de la película ‘Sorda’, una película de Eva Libertad

Sufre ese miedo que pasamos todas en ese momento y encima no oye. Es agobiante seguir su compás de respiraciones y ver cómo responde empujando por instinto. Además, hay un instante de lo más impactante: cuando en medio del caos absoluto le arranca la mascarilla a la ginecóloga para poder leerle los labios y saber qué es lo que le está chillando.

El largometraje acaba de conseguir tres galardones en la 40º edición de los Premios Goya, celebrada en Barcelona este pasado sábado. Eva Libertad ganó un ´cabezón’ a la dirección novel; Miriam Garlo, otro como actriz revelación, y Álvaro Cervantes se llevó el de mejor actor de reparto. Sus discursos fueron impresionantes.

El primero en subirse al escenario fue Cervantes quien afirmó haber aprendido muchas cosas. Entre ellas, lo que significa “el término capacitismo, que define muy bien el mundo en el que vivimos, un mundo que excluye a las personas con discapacidad”. “Las personas sordas que he conocido en esta película me han hecho entender que la empatía no se puede basar sólo en buenas intenciones sino en revisar nuestros propios privilegios“, proclamó.

Una secuencia de la película ‘Sorda’, una película de Eva Libertad

Después le tocó el turno a Libertad quien comentó que “quizá la línea divisoria que hemos trazado entre personas con y sin discapacidad es caprichosa y no sirve”. “Nadie encaja en el molde de la normalidad porque no existe tal normalidad. Lo que existe es la diversidad humana. Diversas maneras de ser, sentir y percibir. Y esa diversidad lejos de ser un problema, es riqueza”, destacó. Por último, Garlo, hermana de la directora, dijo que “sin comunicación somos muebles, sin comunicación no hay respeto, sin respeto somos un fracaso cultural como sociedad”. Por eso pidió a la gente que ponga de su parte: “Sin límites, sin fronteras, sin miedo, sin vergüenza porque ningún ser humano es invisible”, defendió durante su intervención. “Somos personas sordas, tenemos identidad propia y tenemos una voz propia, pero no siempre es oral”, concluyó.

Estas últimas palabras fueron recibidas por los presentes con los brazos en alto moviendo las manos, en señal de aplauso. Y creo que transcribirlas aquí puede servir para que viajen todavía más lejos haciendo comprender a la sociedad que la inclusión y la igualdad nos son palabras huecas.

El éxito de ‘Sorda’ ha hecho que la población sea consciente de lo importante que es la accesibilidad en general. ¿Por qué no hay salas de teatro con subtítulos como en la ópera? ¿Por qué no se simplifican algunas informaciones con lectura fácil? ¿Por qué no se hacen las obras necesarias en algunos edificios para que algunos vecinos no estén aislados? Hay menos barreras, pero todavía existen.

Una secuencia de la película 'Sorda', una película de Eva Libertad
Una secuencia de la película ‘Sorda’, una película de Eva Libertad

Está claro que en este film se abordan muchas cuestiones interesantes, pero creo que hay una en la que se repara poco. A Garlo, a simple vista, no se le nota su pérdida de audición. Lo saben los que la rodean, se aprecia cuando está hablando con amigas… Pero hay quien minimiza lo que le ocurre o, incluso, se burla de ella. Algunos no se dan cuenta de lo que le pasa hasta que le hablan y les parece que algo no cuadra. A ver si espabilamos. Hay que tener en cuenta que no todas las discapacidades son físicas. Muchas no se ven. Así que menos caras de incredulidad y más respeto.

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