El Subsector de Tráfico de la Guardia Civil en Ciudad Real ha incorporado en el último año una presencia poco habitual en una especialidad todavía muy masculinizada. Se trata de Helena Iglesias, teniente sevillana de 24 años, con cuatro años de trayectoria en la Guardia Civil y uno dentro de la especialidad de Tráfico. Su llegada tiene un doble valor simbólico: es la segunda mujer en la historia del Subsector y, además, la primera en ejercer como jefa de destacamento en la comarca de Ciudad Real.
La propia Helena Iglesias evita convertir su caso en una excepción heroica. Su manera de explicarlo en Lanza Digital es sencilla, directa y muy gráfica: “Tráfico es un destino aparentemente poco atractivo, pero yo no veo diferencia chica-chico, la moto es igual para todos”. Una frase que resume bien su forma de entender el oficio. Para ella, la carretera no distingue entre hombres y mujeres. Exige preparación, temple, responsabilidad y una idea muy clara del servicio público.
Una vocación temprana y una carrera rápida
La historia de Helena Iglesias dentro de la Guardia Civil empezó pronto. Su padre pertenece al Ejército, pero esa era su única relación familiar directa con el ámbito militar. La decisión de ingresar en el Instituto Armado la tomó al terminar el bachillerato, después de aprobar la selectividad. “Lo tenía claro desde que acabé el bachillerato, y lo he conseguido”, explica con satisfacción en Lanza Digital.
En apenas cuatro años dentro del cuerpo, Helena Iglesias ha logrado ascender y abrirse camino en una especialidad exigente. Dos de esos años los ha dedicado a alcanzar el empleo que hoy ocupa. Su recorrido habla de determinación, pero también de una idea muy precisa de lo que quería hacer. Desde que entró en la Guardia Civil, la especialidad de Tráfico le llamaba la atención.
Curiosamente, no tenía experiencia previa con motos. “No he tenido moto hasta que hice el curso, ahora mismo me gusta mucho, además del trabajo que podemos hacer con la ciudadanía”, cuenta. Ese detalle desmonta uno de los tópicos habituales sobre la Agrupación de Tráfico: no hace falta haber sido motorista desde siempre para desarrollar una carrera en la carretera. Hace falta formación, disciplina y voluntad de aprender.
La primera jefa de destacamento en la comarca
El destino de Helena Iglesias en Ciudad Real también tiene algo de comienzo. Lleva alrededor de un año en Tráfico y unos cinco meses en la provincia. Viene de Sevilla, una realidad muy distinta a la de Ciudad Real, tanto por tamaño como por ritmo. Ella misma define la capital manchega como una ciudad “pequeña, muy diferente a Sevilla”, pero también como un lugar adecuado para aprender y empezar su carrera en la especialidad.
Su responsabilidad como jefa de destacamento añade una capa más a su perfil. No solo forma parte de una presencia femenina todavía escasa en Tráfico, sino que ocupa una posición de mando. Comparte destino con la guardia de Atestados Maribel Villa, ahora en la sala de comunicaciones COTA, y representa una normalización progresiva dentro de una estructura en la que las mujeres han ido ganando espacio con lentitud.
Aun así, Helena Iglesias no plantea su trabajo desde la reivindicación constante, sino desde la naturalidad. Su mensaje es que la exigencia es la misma para todos. La moto, la carretera, el uniforme y la responsabilidad no cambian en función del género. Cambia, en todo caso, la mirada de una sociedad que todavía se sorprende cuando ve a una mujer al frente de determinados puestos.
Más prevención que sanción en las carreteras
Uno de los aspectos que más subraya Helena Iglesias es la distancia entre la imagen que muchos ciudadanos tienen de la Guardia Civil de Tráfico y la realidad diaria del trabajo. La percepción más extendida suele asociar a los agentes con multas, controles y sanciones. Ella insiste en que esa mirada es incompleta.
“La gente tiene una imagen errónea nuestra, sancionadora, no se dan cuenta de que tenemos un perfil más preventivo que sancionador”, señala. Su explicación va al centro de la labor de Tráfico: “Lo que queremos es que haya menos heridos, los menos accidentes posibles. Si estamos en la carretera es para velar por su seguridad y ayudar en lo que se puede”.
La frase resulta especialmente relevante en el contexto de la campaña de vigilancia y control de motoristas desarrollada en Ciudad Real entre el lunes 11 y el domingo 17 de mayo. Una actuación preventiva en un colectivo especialmente vulnerable. Los motoristas están más expuestos en caso de accidente. Y por eso los controles no se limitan a comprobar documentación o infracciones. También buscan recordar normas, detectar riesgos y evitar siniestros antes de que se produzcan.
