La teniente coronel farmacéutica que ha servido en doce misiones: “Una niña en Afganistán me marcó para siempre como sanitaria militar”

Pilar de Ribera Pieras también es especialista en análisis clínico y advierte de que la sangre es el "recurso crítico que decide vidas en una misión"

La teniente coronel Pilar de Ribera con una ambulancia en misiones (1)
La teniente coronel Pilar de Ribera con una ambulancia en misiones.
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La teniente coronel Pilar de Ribera Pieras aprendió a mirar la vida desde dos lugares: el laboratorio y la guerra. Formada en Farmacia en la universidad de Granada, se especializó en Análisis Clínicos en el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla y acumuló cursos que hablan de una profesional que quiso saberlo todo desde medicina tropical, hemoterapia, control de plagas, legionela, oxígeno respirable, Soporte Vital Avanzado en Combate, Derecho Internacional Humanitario… Con esa mochila de conocimiento ha desplegado en 12 misiones, desde Kabul hasta el Índico, garantizando sangre, diagnósticos, medicamentos y oxígeno en los escenarios donde la vida se sostiene por milímetros. Ha visto dolor, resistencia y humanidad en su forma más cruda. Y aun así, sigue levantándose cada mañana movida por la idea de servir.

¿Qué la llevó a elegir la vía militar cuando podía haber desarrollado una carrera civil en farmacia hospitalaria o investigación?

Vocación de Servicio, siempre quise ser militar.
Las funciones que desempeñan los farmacéuticos militares son muy amplias. La farmacia militar ofrece algo que es difícil de encontrar en la vida civil: la posibilidad de desarrollar prácticamente todos los perfiles de la profesión dentro de una misma carrera.

Además del perfil operativo, presente en misiones de disuasión, defensa y estabilidad, en farmacia militar se desarrollan actividades de dirección   de servicios farmacéuticos, abastecimiento y mantenimiento de recursos sanitarios, formulación de especificaciones técnicas, catalogación, análisis clínicos, biológicos y toxicológicos, y protección sanitaria NBQ.

“Siempre quise ser militar”

En el ámbito hospitalario, podemos acceder a especialidades FIR como Análisis Clínicos, Microbiología y Parasitología, Farmacia Hospitalaria, Inmunología o Radiofarmacia. O también, el perfil docente e investigador que nos permite desarrollarnos en este ámbito en el Centro Universitario de la Defensa, la Escuela Militar de Sanidad, la Universidad de Alcalá y como tutores de residentes en el Hospital Central de la Defensa.

En resumen, un oficial farmacéutico alcanza la formación, instrucción y capacidad para ejercer funciones operativas, técnicas, logísticas, administrativas y docentes dentro de una misma trayectoria profesional.

¿En qué misiones ha estado?

He tenido la oportunidad de participar en 12 misiones internacionales a lo largo de estos años: Kabul, Kosovo, Herat, Iraq, embarcada en el Juan Carlos I y en el Buque de Asalto Anfibio Castilla en el Océano Indico. Recientemente he vuelto de un ejercicio en Eslovaquia. En algunas he desplegado como farmaceutico y en otras como analista clínico pero en todas con el mismo objetivo: el apoyo a la Fuerza.

¿Qué es lo que más le ha marcado de ellas?

La gente, las personas. He presenciado mucho dolor: atentados, heridos, accidentes, consecuencias de la guerra que se quedan para toda la vida. Pero si hay una imagen que nunca olvidaré es la de un niño que nos mostró lo que el ser humano es capaz de llegar a hacer para sobrevivir.

¿Y de qué es capaz?

Por respeto a la víctima y por seguridad operativa no debo entrar en detalles concretos, pero si puedo decir cómo eso impacta en nuestro trabajo y en el plano personal, te marca y te recuerda cada día por qué llevas el uniforme. Al final te vas con la lección de que nuestro trabajo, por duro que sea, es esencial.

Despliegue SVK Teniente Coronel Farmacia.
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¿Fue de las primeras en la farmacia militar? 

Me han precedido 16 promociones de mujeres farmacéuticas, mujeres magnificas que abrieron camino y a las que debemos muchísimo.

¿Cómo recuerda sus inicios?

Lo que recuerdo en mis inicios es normalidad, mi trabajo se valoraba por lo que aportaba y nunca sentí que tuviera que “romper barreras”. Lo que sí tuve claro desde el primer día es que tenía una responsabilidad: estar a la altura de las que me antecedieron y de las que vendrían después. Así que si hay que hablar de que se han “roto barreras”, el mérito es de ellas. A mí solo me queda seguir su ejemplo.

¿Cómo fue su primera misión en territorio hostil? ¿Qué sintió al enfrentarse a un escenario real de conflicto o emergencia?

Mi primera misión fue inolvidable, no habían transcurrido ni un par de semanas desde mi entrega de Despacho de Teniente cuando recibí la noticia de mi alistamiento para desplegar en Kabul, era el año 2004. Coincidió con un momento muy duro en mi vida personal pero el ansiado momento de desplegar, que todo militar espera, había llegado. Allí entendí lo afortunados que somos. Ves que lo que aquí se resuelve con una intervención sencilla, allí puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Ves una forma de vivir muy dura, con muy pocos recursos, y comprendes de verdad el valor de nuestra Sanidad Militar. Esa primera misión me enseñó humildad, me enseñó a valorar lo que tenemos aquí y me reafirmó en la vocación de Servicio. No fue fácil pero fue el mejor aprendizaje que pude tener.

 

Helicóptero medicalizado en una de las misiones.
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¿Qué papel juega una farmacéutica militar en una operación exterior? 

Eso va a depender del puesto que ocupe y este va a venir dado por su pérfil y las competencias adquiridas por su formación. Según nuestra Doctrina Sanitaria en Operaciones desplegamos personal con la formación, instrucción y capacitación legal necesaria para la aplicación de procedimientos y protocolos de actuación que posibiliten la atención a las bajas. Los famacéuticos generales se van a encargar de la dispensación de medicamentos y material sanitario en Zona de Operaciones (ZO) siendo además los responsables de la planta de oxígeno desplegada, del mantenimiento de equipos de electromedicina, de los análisis de agua y del reconocimiento y la evaluación de recursos sanitarios en la zona.

También realizamos apoyo de aeroevacuaciones en ala fija y rotatoria con la medicalización de aeronaves y helicópteros. Como especialistas en Analista Clínico asumimos las funciones del laboratorio, en campaña hacemos bioquímica, hematología, microbiología y algo clave: garantizamos el procesamiento, trazabilidad, almacenamiento y conservación de los componentes sanguíneos, así como la verificación del estado de los citados componentes a su llegada a ZO.

ISAF bolsas de sangre en misión

¿Qué tareas son críticas para garantizar la seguridad sanitaria de una unidad desplegada?

Personalmente considero que el apoyo sanitario, como capacitador crítico para la Fuerza en operaciones, misiones y ejercicios, debe primar sobre todas las tareas sanitarias asignadas al farmacéutico en territorio nacional. La seguridad sanitaria de una unidad desplegada se garantiza proporcionando un estándar de atención lo más cercano posible a los vigentes, teniendo en cuenta el entorno operativo y no permitiendo que se reduzca el número o grado de especialización del personal sanitario a desplegar. La simple delimitación del ejercicio de las competencias al escenario de las Operaciones Militares no exime del cumplimiento de la legislación vigente.

“La mayor causa de muerte en bajas quirúrgicas es el shock hemorrágico”

¿Qué diferencia hay entre gestionar medicamentos en un hospital en España y hacerlo en un Role 1 o Role 2 en misión?
En un Role 1 y en un Role 2 debe disponerse de un stock suficiente que garantice el mantenimiento de capacidades sanitarias en “situaciones especiales de estrés” como bajas masivas, incremento de tiempos de despliegue y periodos de desabastecimiento, debiendo establecerse un stock de seguridad para hacer frente a cualquier eventualidad. En territorio nacional la reposición es sencilla y la logística requiere un menor esfuerzo.

Neveras de transporte donde se guarda la sangre.
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Respecto a un laboratorio de Análisis Clínicos en un Role 2 la gestión de reactivos, calibradores y material fungible deberá permitir contar con los suficientes recursos en ZO minimizando las pérdidas por caducidad. Es especialmente crítico el control de caducidades e inventario de los reactivos y derivados sanguíneos, así como el planeamiento y la anticipación en la petición de los mismos, en la fase previa al despliegue, debido a las características logísticas de estos recursos.

¿Cuál ha sido la situación más compleja o más límite que ha vivido en una misión desde el punto de vista farmacéutico o logístico?

La mayor causa de muerte en bajas quirúrgicas es el shock hemorrágico. La sangre y sus componentes son un recurso crítico imprescindible para numerosos tratamientos médico- quirúrgicos, siendo necesarios en todas aquellas Formaciones Sanitarias de Tratamiento (FST) desplegadas en operaciones que tengan capacidad quirúrgica. La “transfusión temprana” va a garantizar una mayor supervivencia y la logística de los componentes sanguíneos supone un gran reto que salvar en determinadas circunstancias y en ambientes hostiles.

¿Cómo se asegura la cadena de frío, la esterilidad o la disponibilidad de fármacos esenciales cuando el entorno es hostil, inestable o remoto?

Con planificación, tecnología y cero improvisación. Para evitar que se rompa la cadena de frío se usan neveras de transporte. Dichas neveras están provistas de baterias, son enchufables y registran la temperatura constantemente. Se usan para el envio de vacunas, medicación y concentrados de hematíes. Las plaquetas y plasma fresco congelado se mantienen en nieve carbónica hasta su recepción en ZO lo que hace necesario su transporte como mercancía peligrosa, MERCAPEL. A la recepción se monitoriza y se registra la temperatura alcanzada durante todo el proceso de transporte.

La esterilidad del material quirúrgico se garantiza con autoclaves que se despliegan junto al resto de equipos quirúrgicos, radiológicos y de laboratorio. Los disponibilidad de medicamentos esenciales está asegurada ya que tras el estudio de las capacidades requeridas en cada despliegue son enviados según necesidades calculadas por combatiente y día teniendo en cuenta, entre otras variables, las posibilidades de reposición.

Hospital de campaña en zona de misiones.

¿Qué tipo de incidentes sanitarios son más frecuentes en un despliegue y cómo se prepara una farmacéutica militar para anticiparlos?
Los traumatismos, dolencias comunes y algún que otro problema agudo. También y dependiendo de la naturaleza del escenario bélico pueden ser frecuentes pacientes críticos: politraumas, heridos y quemados. La asistencia en estos casos iría desde la atención primaria del día a día hasta la intervención quirúrgica, control de daños y puesta en estado de evacuación del combatiente. En las misiones en las que he desplegado como farmaceútica el trabajo es de constancia, material preparado y tener controlados todos los aspectos relativos al sostenimiento de los recursos sanitarios implicados.

“Es importante la rapidez en el diagnóstico y la atención a las bajas debe ser inmediata”

En las que he desplegado como analista el trabajo requiere una respuesta inmediata que debe adecuarse al momento. Es importante la rapidez en el diagnóstico y la atención a las bajas debe ser inmediata. Se deben realizar analíticas urgentes, pruebas de hematimetría y coagulación, bioquímica, gasometrías y sobre todo garantizar el uso correcto de hemoderivados, lo que implica realizar tipajes y pruebas de compatibilidad.

El apoyo sanitario prestado debe aproximarse a los estándares de calidad que se aplican en territorio nacional, con los condicionantes de misión, ambiente y situación. Para eso nos preparamos, revisando protocolos, realizando simulacros y teniendo todo previsto antes de que ocurra.

¿Hay algún paciente que vuelva siempre a su memoria cuando piensa en sus misiones?

En el recuerdo siempre estará una niña violada en Afganistán que se suicidó quemándose porque pensó que así restituía la honra de su familia. Este tipo de situaciones te hacen entender que nuestro trabajo va mucho más allá de la logística y del apoyo a la Fuerza. A veces es dar atención, otras es intentar poner un poco de humanidad en entornos muy duros. Son momentos que te recuerdan que el apoyo sanitario en Operaciones salva vidas, pero también que detrás de cada cifra hay personas. Al final, te llevas la responsabilidad de que cada recurso, cada decisión, puede marcar la diferencia para alguien.

La teniente coronel farmacéutica Pilar de Ribera en el laboratorio.

¿Qué ha cambiado en la Farmacia Militar desde que usted ingresó hasta hoy?

Ha cambiado para mejor y en dos sentidos muy claros: en capacidades y en política de recursos humanos. En capacidades porque actualmente y por lecciones identificadas en el pasado se ha incrementado el esfuerzo de mantener y actualizar las competencias exigibles para el desempeño de los cometidos a los que nos vamos a enfrentar. En personal, el número de plazas para acceder al Cuerpo Militar de Sanidad con nuestra especialidad se esta incrementando, en mi época ingresaba un farmaceutico al año y en 2026 se han ofertado 15 plazas. Que el número se haya multiplicado por 15 dice mucho, es un reconocimiento a la Farmacia Militar y a su futuro. Hay más oportunidades para los compañeros que vienen detrás y esto supone un refuerzo para todo el Cuerpo Militar de Sanidad.

¿Qué avances han transformado la capacidad sanitaria desplegable?

La telemedicina + Conectividad satelital 5G/Starlink, contenedores de campaña modulares y refrigerados, energía solar + baterías, diagnóstico portatil con IA, labotarorios en una maleta, telemonitorización y wearables, impresión en 3D y drones sanitarios, robótica y cirugía a distancia. Los avances han sido enormes, sobre todo en los últimos 15 años. Lo que más ha transformado nuestra capacidad sanitaria desplegable es la tecnología y la logística.

¿Cómo se gestiona la presión de saber que un fallo logístico o un medicamento que no llega a tiempo puede comprometer una vida?

Se gestiona con responsabilidad, con protocolos y, sobretodo, con equipo. Es la confianza en el trabajo de nuestros compañeros farmacéuticos que se encargan de la logística desde TN lo que nos permite gestionar esa presión de la que me habla. En definitiva, es su trabajo el que nos permite hacer el nuestro. Cuando estás en zona sabes que hay mucha gente detrás, trabajando para que no falte nada. Eso te da la tranquilidad y el foco para centrarte en el paciente.

Contenedores donde se transporta todo el material sanitario necesario para una misión.
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¿Qué ha aprendido sobre liderazgo en situaciones límite? 

En materia de liderazgo, en el Ejercito tenemos algo muy claro: no decimos “ID”, decimos ”SEGUIDME”. Jamás le pediría a mi equipo que hiciera algo que yo no hubiera hecho antes o que no esté dispuesta a hacer con ellos.

¿Cómo se dirige a un equipo sanitario cuando el entorno exige precisión absoluta?

Sabemos que el entorno nos va a exigir precisión absoluta. Por eso la única forma de llegar es prepararse, trabajar, entrenar y repetirlo las veces que sea necesario hasta alcanzar la excelencia. Como decía el general George S. Patton: “The more you sweat in peace, the less you bleed in war” -cuanto más sudas en tiempos de paz, menos sangras en tiempos de guerra-. Nuestro trabajo es fácil, cumplir órdenes.

“La igualdad real se da cuando desaparecen tanto las barreras como las etiquetas. Ni cuotas ni artificios. Solo mérito”

¿Qué papel juega la mujer farmacéutica en un entorno como el militar? ¿Ha sentido que tenía que demostrar más?

Es el mismo que el de cualquier otro militar: aportar su capacidad, su formación y su comprosiso con España. En mis 23 años de profesión nunca he sentido o presenciado ningún tipo de discriminación negativa hacia la mujer. No lo habría tolerado. También confieso que considero que sería conveniente, en esta materia, hacer una revisión de la discriminación positiva ya que nosotras somos las primeras interesadas en que desaparezca completamente.

Nunca he sentido que tuviera que demostrar más que mis compañeros. Lo que sí he tenido siempre claro es que los puestos de responsabilidad, las comisiones de servicio, los tribunales o los comités deben asignarse por capacidad y experiencia. Creo firmemente en la igualdad y la igualdad real se da cuando desaparecen tanto las barreras como las etiquetas. Ni cuotas ni artificios. Solo mérito. Porque, al final, a España y a las Fuerzas Armadas lo que les interesa es tener a los mejores profesionales en cada puesto, sean hombres o mujeres.

“Si de algo podemos estar orgullosos es del compañerismo imperante en nuestro Cuerpo de Farmacia”

¿Qué le diría a una joven farmacéutica que se plantea entrar en las Fuerzas Armadas?

Le diría que las Fuerzas Armadas le ofrecen una excelente oportunidad de desarrollo profesional y personal, que es una gran opción para quienes tengan vocación militar y quieran desarrollar nuestra profesión en un ámbito diferente. Que la elección le va a proporcionar formación continua y experiencias apasionantes. Añadiría que va a iniciar un ilusionante camino en el que nunca va a estar sola porque si de algo podemos estar orgullosos es del compañerismo imperante en nuestro Cuerpo de Farmacia. En definitiva, la animaría a formar parte de esta pequeña-gran familia de Oficiales Farmacéuticos.

Después de tantos años de servicio, ¿qué la sigue moviendo a ponerse el uniforme cada mañana?

La responsabilidad, la vocación de Servicio y las ganas de seguir aportando. Después de tantos años, lo que me levanta cada mañana es saber que queda trabajo por hacer, que tenemos que seguir mejorando. Y sobre todo, la ilusión de dejar terreno abonado a las promociones de farmacéuticos militares que nos sucederán. Espero y trabajo que nos superen.