Isabel Sánchez-Arán ha sido 23 veces campeona de España dentro de las distintas modalidades de competición existentes en la práctica de la apnea y también se ha colgado dos bronces en otros tantos campeonatos del mundo. Su sueño es descender has la cifra “mágica” de los cien metros. Su récord está en 96 metros, pero conseguir el hectómetro es la meta a la que aspiran todos los apneistas “aunque no todos llegan a alcanzarla”.

ChatGPT dice que la apnea es una interrupción temporal de la respiración que dura al menos diez segundos. Pues con eso no da para sumergirse ni tres metros.
Es que dice lo que le da la gana. Apnea es una palabra griega que significa contener la respiración, así que cualquier cosa que hagas mientras contienes la respiración es apnea. Puede ser del sueño, que es una enfermedad que tiene la gente mientras duerme, o producto de un truco de magia que hagas conteniendo la respiración. Sin embargo, la realidad es que la apnea es algo que ha acompañado ancestralmente al ser humano en la caza submarina. De hecho, hay pinturas rupestres donde se ven personas yendo debajo del mar cazando peces. Es una de las habilidades del ser humano como correr, escalar o saltar.
Y ahora gente como Vd. lo ha convertido en una actividad deportiva.
Eso es. Empezaron a practicarla cuatro locos con la idea de ver quién conseguía bajar más profundo. En un principio los científicos calcularon que no se podía bajar más de 30 metros o se aplastarían los pulmones. Cuando alguien consiguió superar la marca se vieron obligados a recalcular un nuevo límite ya que se dieron cuenta de que había algo que no estaban teniendo en cuenta que era el reflejo de inmersión mamífero que aún no se había descubierto.
¿En serio se puede estar siete minutos y medio sumergido en el agua?
Y más. El récord del mundo en mujeres está en más de nueve minutos y en hombres en más de diez.
Vd. ha descendido hasta los 96 metros de profundidad. ¿Se pone límites?
No, lo que mi cuerpo me vaya diciendo. Mientras esté bien y sienta que estoy preparada para dar el siguiente paso, lo hago. Es mi propio cuerpo el que me va guiando junto con mi motivación y mi ambición.

¿Ha probado a ver cuántos metros recorre bajo en agua en una piscina olímpica?
Con la apnea hay dos familias de modalidades: la de piscina y la de mar. En la primera el objetivo es el tiempo o la distancia horizontal por el método de avance con aletas tradicionales o sin ellas. La distancia más larga con aletas es de 230 metros, o sea, cuatro piscinas y media. Sin aletas tres.
¿Cómo acaba una profesora de idiomas en un instituto trabajando de instructora de apnea recreativa y siendo codirectora del club la Caretta en L´Estartit?
Siempre he sido muy inquieta y me ha gustado mucho viajar. Perdí a mi madre siendo joven, y a pesar de ser un evento muy triste en mi vida, también me sirvió para darme cuenta de muchas cosas como la suerte que tenemos por existir. Quería conocer nuevas culturas. Además, me gustan los idiomas porque es la manera de comunicarte con la gente para poder moverte por el mundo, y los deportes al aire libre entendidos como forma de exploración de la naturaleza como la escalada, el montañismo, el barranquismo o el buceo con botella, hasta que la apnea me conquistó.
Por lo que cuenta, le da para escribir un libro de aventuras.
Eso me dice la gente. Y eso que no lo he tenido fácil. No vengo de una familia rica. Mi padre hace zapatos y mi madre era profesora de un colegio muy humilde, donde yo también iba. Todo lo he conseguido a base de trabajo y esfuerzo. Mi idea siempre fue la de salir por ahí fuera y hacer algo con mi vida que no fuera quedarme en casa mirando la televisión o en un trabajo fijo. Con mis estudios me esperaba una vida así, hasta que un día me lie la manta a la cabeza.
Ya, pero de algo habrá que comer.
Claro. En mi caso compagino mi carrera deportiva con los ingresos que vienen de mis mecenas, y luego lo complemento con mi actividad de entrenadora y codirectora del club deportivo donde trabajo que está federado y no es privado.
¿Hay más mujeres en España que se dediquen a esta actividad?
El 99 por ciento de mis compañeras tienen un trabajo de verdad, no como yo. Eso te genera síndrome de la impostora que no te deja dormir por las noches pensando durante años que no vas a salir adelante y que vas a estar con el agua al cuello hasta que por fin ahora me gano la vida de manera digna. La gente me dice que hay que estar un poco loca para hacer lo que hago, y no me refiero a la apnea, sino por dedicarme a una actividad con tanta inseguridad. Lo que no se imaginan es lo que cuesta sacar adelante una carrera profesional de apneista siendo mujer en un deporte no mediático
¿Y de dónde viene su afición por el buceo?
De la isla de Tobago, situada en sur del Caribe. Hace unos años me fui a trabajar a la Guayana francesa donde tuve la suerte de que me contrataran como profesora de español para el gobierno francés. Antes ya había convencido a unos amigos para que se vinieran a vivir conmigo. Una del grupo era buceadora y en unas pequeñas vacaciones nos fuimos a uno de los pocos sitios a los que podíamos ir porque, al estar en medio de la selva, todo estaba mal comunicado y esa isla era uno de los pocos sitios donde se podía hacer una escapada.
En una entrevista decía que el mar es como una madre que te abraza cuando te tiras, pero es que hay abrazos que matan.
El mar, como cualquier elemento natural, te puede aportar mucho bienestar y te puede incluso elevar el espíritu. No soy una persona muy espiritual. Al contrario, soy de tener un poco los pies en la tierra. Sí puedo sentir una conexión con la naturaleza como le puede ocurrir a cualquier alpinista que se sube a una montaña para mirar el paisaje desde arriba. En mi caso, cuando voy a hacer un buceo importante, saco las aletas por fuera del barco y me quedo un rato mirando al mar y dando las gracias por la vida tan bonita que tengo y la suerte de poder disfrutar de las cosas que me llenan. Después miro al agua y cultivo el deseo de querer entrar. Es algo parecido a cuando te pones delante una comida suculenta y te quedas mirándola, la hueles, y sabes que no vas a poder comértela toda.

Para permanecer durante tanto tiempo sin respirar necesitará algún entrenamiento específico…
Cada modalidad es diferente. Por ejemplo, en estática, que es simplemente flotar boca abajo sobre la superficie aguantando la respiración y a ver quién aguanta más como los niños, es determinante tener unos pulmones grandes y un metabolismo bajo. Por eso las personas altas y delgadas suelen rendir bastante bien. Cada modalidad tiene sus factores determinantes de rendimiento. Por ejemplo, las dinámicas requieren más fuerza. Otra parte fundamental es entrenar el físico, estar fuerte y tener un buen cardio. Y luego está la parte mental, porque aparte de lo que es la concentración o la visualización del ejercicio, también entrenamos para controlar las sensaciones de asfixia que te envía el cuerpo.
Pues da un poco de miedo escuchar todo lo que dice…
En realidad, la asfixia viene desencadenada por el exceso de CO2 que se está acumulando en el cuerpo. Cuando haces una apnea, el oxigeno se va transformando en dióxido de carbono, y como no estás respirando, se empieza a acumular en tu organismo. Eso al cerebro no le gusta y te manda impulsos de ganas de respirar para que sueltes ese CO2. Lo que hacemos los apneístas es entrenar mentalmente para tolerar esas ganas de respirar. Después también trabajamos para bajar el umbral hipóxico porque cuando los niveles de oxígeno bajan, llega un momento en el que te desmayas. Para una persona normal ese nivel está a partir del 50 por ciento de saturación de oxígeno en sangre, pero en el caso de los apneistas pueden descender hasta el 30 por ciento.
La verdad es que parece que todo está relacionado con la mente.
Claro. También puedes controlar la capacidad de tolerar la acumulación de ácido láctico en tus piernas cuando aleteas porque esas sustancias de deshechos de la actividad muscular y metabólica del organismo, normalmente, cuando vamos respirando, se va reciclando para tener de nuevo energía. Sin embargo, al estar en apnea, ese proceso se interrumpe y el ácido láctico se va acumulando en los músculos y duelen, así que después de una cantidad de metros se ponen pesadas. Aparte, tampoco te llega mucho la irrigación de sangre porque el flujo de inmersión está concentrado en los órganos nobles que son corazón, pulmones y cerebro.

¿Y nunca se agobia cuando siente que se puede desmayar?
Sí, pero cuando empecé a practicar apnea me agobiaba más. Recuerdo que al principio me pasaba cuando me sumergía hasta los 30 metros. Ahora ya he acumulado mucha experiencia y conocimientos lo que me permite entender bien todo lo que está pasando en mi cuerpo. Ya no me agobio porque todo va sobre el plan previsto.
Una curiosidad. ¿Se sumerge con los ojos cerrados?
A veces sí porque no suelo fijarme mucho en todo lo que hay a mi alrededor. Sobre todo, en los detalles técnicos que tengo que ejecutar. La verdad es que voy muy concentrada. La apnea se diferencia del buceo convencional con botella en que es una experiencia para mirar dentro de ti. El buceo es como un paseo por la montaña, solo que debajo del agua, para mirar la vida animal y ver todo lo que tienes a tu alrededor. En cambio, en la apnea quieres ver lo que hay en tu interior y controlar otro tipo de cosas al estilo de cómo el cuerpo se está comprimiendo o conseguir una buena posición. Todo es a base de técnica y concentración.

Se supone que un deporte con tanto riesgo Vds. contarán con muchas medidas de seguridad.
La apnea tiene mucho riesgo, pero poco peligro. El sistema de medidas de seguridad que tenemos es bastante concienzudo y la gente que se apunta a hacer un curso aprende todos los pasos desde el inicio. Los accidentes son extremadamente raros en la apnea deportiva. Para empezar, tenemos una muñequera con un mosquetón. Eso se llama landyar, que es el nombre de la pieza de equipamiento que va siempre conectada al cabo de guía. El final de ese cabo se pone a la distancia de profundidad a la que estás preparado para sumergirte que la sabemos en base a los entrenamientos que vamos haciendo, y al final hace tope y te impide bajar más porque te quedarías colgado del mosquetón.
Bueno, pero tendrán algún de ayuda externa por si las moscas.
Tenemos a los buzos de seguridad que te escoltan en el último tercio de tu buceo. Puede ocurrir que, a lo mejor, aunque crees que ese día estás preparada para ese buceo, si por lo que sea no te va bien y te quedas corto de oxígeno, te ayudan a subir a la superficie. Por ejemplo, en el caso de que una persona perdiera el conocimiento bajo el agua se encargan de llevarla hasta la superficie y de reanimarla.
¿Existe un momento del día mejor para realizar la inmersión?
Siempre por la mañana. No se trata de una manía. Hay una razón. Primero, porque el mar suele estar más tranquilo que cuando ya calienta el sol y empiezan los vientos. Y segundo, porque a esas horas el estómago está vacío. Es que una vez que empiezas a activarte y comes se acelera el metabolismo y la comida molesta mucho en el estómago. Por eso, siempre es mejor hacer la apnea en ayunas o después de un desayuno suave.
Al margen de su club, recomiende un sitio por si alguien empezar a practicar este verano
Mi sitio preferido es el Mediterráneo porque es mi casa, mi mar y el que yo siento dentro. En cambio, el sitio más especial donde he estado es en el agujero azul de las Bahamas, en la isla de Long Island. Imagínate una playa paradisiaca con arena blanca y cocoteros perdida en el Caribe y que, de repente, descubres un agujero negro que puede tener de ancho 15 metros. Pues cuando entras en ese agujero descubres una cueva enorme que tiene forma de campana y que desciende hasta los 200 metros de profundidad. Lo ideal es verlo cuando la marea esta baja y el sol alto porque en esas condiciones el agua está transparente con 50 metros de visibilidad desde la superficie.
¿A dónde no iría Vd. a practicar apnea?
En estos momentos, sin duda, al estrecho de Ormuz.
