Como una montaña rusa de sensaciones ha sido la temporada del Atlético de Madrid. Con las ganas intactas daban comienzo a una campaña ilusionante, cuatro años después el conjunto rojiblanco volvía a la Champions League. Todo parecía pronosticar qué en Alcalá de Henares se viviría un tsunami cargado de buenas sensaciones, pero nada más lejos de la realidad. Aunque los primeros compases de la temporada fueron buenos, en pocos meses llegaron la peor de las tormentas. Derrota tras derrota el conjunto dirigido por aquel entonces Víctor Martín no conseguía levantar cabeza.
En Liga F Moeve llegaron a cosechar hasta diez partidos sin sumar los tres puntos. Y, cuando peor estaba el equipo llegó uno de los golpes más duros de la temporada, el adiós en la Supercopa de España ante el Real Madrid. Esta eliminación ante el eterno rival fue el detonante para un cambio de entrenador, José Herrera volvía a España para coger las riendas de un equipo aparentemente bajo de ánimos. Y, Víctor Martín ponía fin a su andadura en el conjunto rojiblanco.
Tras la llegada del canario parecía que el Atlético de Madrid veía la luz al final de un túnel demasiado largo. Los primeros encuentros del tinerfeño al mando del equipo dieron buenas sensaciones. El conjunto rojiblanco parecía que volvía a encontrarse con su mejor fútbol. Pero, llegaron las noches de Champions, primero en Alcalá y luego en Manchester, donde el equipo volvió a la peor de las oscuridades. La eliminación en Europa dejó tocado a un vestuario que actualmente ha vuelto a renacer gracias a la Copa de la Reina.
La Copa alegra al Atlético de Madrid y a José Herrera
Cuando parecía que el conjunto rojiblanco ya había perdido toda la esperanza de la temporada (en Liga están en sexta posición con 35 puntos) llegó la Copa. Ese torneo que siempre alegra al conjunto rojiblanco al que tiene especial cariño. Tras colarse en las semifinales al derrotar por goleada al Athletic Club en casa, les toca verse las caras con el Costa Adeje Tenerife. Una eliminatoria a doble partido que se decidirá en la isla maldita para el cuadro colchonero, llevaban seis años sin ganar en Tenerife – pero, en el fútbol las estadísticas están para romperlas. Y, eso hizo el Atlético de Madrid.
No solo consiguieron pasar la eliminatoria, si no que también pudieron ganar en Canarias. Sin dejar de creer hasta el final, se colocaron en una nueva final copera. Volverán a poder pelear por un nuevo título, su tercera Copa de la Reina y el séptimo título de sus vitrinas. El pase a la final supuso volver a recuperar la alegría en un vestuario, en una afición y en cuerpo técnico que parecía más triste que nunca.
Tocaba celebrar y el primero en festejar fue un José Herrera que vivió una noche especial, como siempre se dice, “donde fuiste tan feliz siempre regresarás“. El técnico rojiblanco volvió a la que fue su casa, y su emoción por colarse en una final era difícil de disimular. “Lo primero felicitar a toda la familia del Atlético de Madrid, creo que nos merecíamos algo así. Nuestra afición es incansable, siempre nos apoya e incluso en los momentos complicados y hoy estoy muy feliz porque creo que en Madrid vamos a pasar una buena noche y vamos a dormir muy bien”, confesaba al acabar el encuentro.
“Hay que celebrar”
Y, con una sonrisa que no se le iba de la cara, José Herrera desveló el mensaje que mandó a sus jugadoras tras colocarse en la final copera. “Les he dicho que toca celebrar porque en la vida cuesta mucho conseguir objetivos deportivos, hoy lo hemos hecho. Celebraremos, descansaremos, y prepararemos con toda la responsabilidad que implica defender este bonito escudo el fin de semana de nuevo en Liga. Yo creo que el otro día hemos dado un paso adelante contra el DUX Logroño y hay que hacerlo igual en Murcia”, concluyó.
Con todo el Atlético de Madrid ya cuenta las horas para medirse al FC Barcelona en esa final del próximo 16 de mayo en Gran Canaria. Misma final que el año pasado, donde el Barça ganó por dos a cero. Este año, las pupilas de José Herrera buscará cambiar el desenlace para poder algo de luz a una temporada turbulenta en cuanto a resultados.
