Lo que hace apenas unas temporadas era una hegemonía indiscutible, hoy es un paisaje de ruinas. El fútbol en la Comunidad Valenciana atraviesa su momento más oscuro desde la profesionalización de la disciplina. Con el Valencia CF en el pozo de la Segunda División, el Villarreal luchando por un ascenso incierto y el Levante UD —el club más laureado de la región— hundido en el fondo de la tabla y con su estructura en venta, la posibilidad de que la Comunidad Valenciana se quede sin representación en la Liga F por primera vez en la historia ha dejado de ser una pesadilla para convertirse en una realidad matemática inminente.

El Valencia CF: El líder del ‘play-off’ que busca el milagro
Tras el traumático descenso en 2025, el Valencia CF Femenino encara el tramo final de la Primera Federación con la obligación de no fallar. En este 10 de abril de 2026, la tabla muestra una situación peculiar: con el Barcelona B liderando la categoría sin posibilidad de ascender y el Alavés afianzado en la plaza de ascenso directo, el Valencia se sitúa como el equipo mejor posicionado para el play-off.
Ocupando la tercera plaza real, las blanquinegras son las favoritas para liderar la lucha por la promoción. Sin embargo, el margen de error es mínimo. El proyecto de Mestalla no contempla otro año en el pozo de la plata, y la presión por devolver al club a la Liga F es el único motor que mantiene viva la esperanza de evitar el vacío de poder valenciano en la élite.
El Villarreal CF: Objetivo cumplido y billete al ‘play-off’
A diferencia de la tensión que se vive en otros frentes, en Castellón ya se respira una relativa calma competitiva. El Villarreal de Jordi Ferriols certificó el pasado fin de semana su clasificación matemática para el play-off de ascenso. El empate sin goles en Cáceres fue suficiente para sellar un billete que permite a las groguetes centrarse exclusivamente en la preparación de las eliminatorias finales. Con el trabajo liguero hecho, el reto ahora es recuperar la frescura física para afrontar la fase decisiva que podría devolver el fútbol de élite a Villarreal.
Este margen es clave para el vestuario, ya que permite rotar y proteger a las jugadoras antes de los cruces definitivos. Con los deberes hechos, el reto ahora es mantener el tono competitivo para una promoción que debe devolver la élite a Miralcamp y asegurar la viabilidad de un proyecto que necesita regresar cuanto antes a la máxima categoría.
El Levante UD: La agonía de un pionero en venta

El caso más dramático es el del Levante UD. Colista de la Liga F con apenas 8 puntos en 25 partidos, el descenso parece una sentencia firme. Pero el drama granota va más allá de los goles: la entidad está inmersa en un proceso de venta de la sección femenina. Con una deuda global de 160 millones de euros, el club negocia la entrada de capital extranjero —con nombres como Michele Kang sobre la mesa— para salvar la estructura de un equipo que es historia viva del fútbol español. Sin permanencia deportiva y con la propiedad en el aire, el Levante simboliza como nadie la fragilidad de este modelo.
Un vacío histórico en el mapa nacional
La crisis valenciana es una señal de alerta para el fútbol nacional. La región ha pasado de aportar tres transatlánticos a la Liga F a depender de una promoción de ascenso y de una venta desesperada para no desaparecer del mapa. Si el Valencia y el Villarreal no logran superar el muro de la Segunda, y el Levante consuma su caída, la temporada 2026-2027 comenzará, por primera vez en la historia de la competición, sin una bandera valenciana en la máxima categoría. El fútbol femenino en la región no solo está perdiendo puntos; está perdiendo su alma profesional.
