Opinión

El salto a la era digital

María Jesús Güemes
Actualizado: h
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Ha llegado la hora de rendir cuentas. La semana pasada arrancó la campaña de la Renta que se extenderá hasta el próximo 30 de junio. Queda tiempo, pero yo trataré de quitarme la Declaración cuanto antes. Ahí estamos muchos contribuyentes recopilando la documentación para ver si nos sale a pagar o a devolver. Lo primero es un trauma. Lo segundo, una alegría. Hasta aquí nada nuevo. Es un ritual económico que abordamos todos los años.

Aunque este, en concreto, ha llegado con una recomendación. La Agencia Tributaria ha pedido que no se utilice ChatGPT. La directora general de dicha entidad, Soledad Fernández, dijo que ella no se arriesgaría a hacerla de esa forma porque las herramientas facilitadas por la administración ya sirven para completar el proceso.

No es el único aviso que se ha producido. La Comisión Nacional del Mercado de Valores publicó este lunes un estudio que alerta de que los modelos de inteligencia artificial (IA) no solo fallan cuando toman decisiones de inversión basándose en modelos predictivos, sino que también alucinan.

Hay cosas bastante serias y todavía no nos la podemos jugar. Aunque lo cierto es que cada vez hay más gente que utiliza la IA para todo. Tengo amigos que planean con ella sus vacaciones, elaboran sus menús semanales, hacen búsquedas y le preguntan todas sus dudas, hasta las médicas. A lo mejor no las resuelve, pero orienta o inspira. Los jóvenes consideran que su uso es de lo más normal y, sin embargo, la gente de mi edad se resiste. ¿Por qué? Bienvenido sea todo aquello que nos pueda facilitar la vida. Sería un error quedarse atrás.

Recuerdo que cuando nació Twitter (ahora X) estaba trabajando en un diario y la dirección nos pidió que nos hiciésemos una cuenta para ir poniendo en ella nuestras noticias y comentarios. Hubo periodistas que se negaron tajantemente porque sabían que eso les iba a dar más trabajo. Otros simplemente se sentían mayores y patosos para adaptarse a ese entorno tan moderno.

Se aventuraban cambios y, sin duda, se produjeron. El impacto de las redes sociales es indudable. Un tuit nos sirve para elaborar una información y un artículo lo subimos a Instagram para que tenga mayor repercusión.

Ahora pasa un poco lo mismo que en aquel entonces. Hay un cierto rechazo. A muchos les da vértigo el salto a lo desconocido. Puede ser porque sólo se destaca el mal uso que le dan. Por ejemplo, el otro día leí que el Consejo General del Poder Judicial había abierto expediente a un magistrado por emplear la IA para redactar el borrador de una sentencia.

Y en otro medio contaban que un profesor estaba harto de encontrarse con que sus alumnos hacían todos igual los deberes de clase. No se plagiaban. Era un chatbot que respondía a las preguntas que se le planteaban y nadie se molestaba en cambiar una coma.

La clave es gobernar bien la era digital sea y eso está en nuestras manos. Mantengamos nuestra identidad y criterio por encima de todo. No perdamos nuestra imaginación o nuestra capacidad creativa. Sigamos desarrollando nuestro pensamiento crítico y no dejemos que nos conviertan en clones, pasotas y pasivos. Pero no nos cerremos en banda al progreso. Su contribución nos completará. Nos ayudará a crecer. Vayamos adquiriendo cada avance con calma, aprendiendo, desenvolviéndonos en entornos seguros y éticos. Nosotros podemos ser los protagonistas de la próxima película de ciencia ficción.

Hace mucho tiempo vi una que me impresionó. ‘Her’, un film de 2013 en el que Joaquin Phoenix interpreta a Theodore, un hombre solitario que desarrolla una relación romántica con un avanzado sistema operativo desarrollado para satisfacer las necesidades del usuario.

Hubo una frase a la que durante mucho tiempo di mil vueltas. “Sabes, a veces siento que ya he sentido todo lo que voy a sentir jamás. Y de aquí en adelante nunca voy a sentir algo nuevo. Sólo versiones más pequeñas de lo que ya he sentido”. Esto es lo que el actor principal le cuenta a la máquina tras su ruptura sentimental.

Por cierto, la voz de esta, la que le responde, es la de Samantha (interpretada por Scarlett Johansson). Cuando a la actriz, ya después en una entrevista, le preguntaron qué le parecía lo que se nos avecinaba con todos estos sistemas en el futuro, supo pulsar la tecla correcta: “Usémoslo en beneficio de la humanidad y no dejemos que nos consuma”.