El dúo formado por Lidia Ruba y su marido, el catalán, Juan Morera, pone fin a su participación en este Rally Dakar 2026. Y lo hacen no por una avería o una mala posición, si no por una fuerte polémica con la organización, tras una penalización que consideran inaceptable.
Una sanción a traición
El detonante del abandono fue una penalización de 5.000 puntos impuesta por la organización por exceder el tiempo máximo permitido en la etapa. Según la versión de Ruba y Morera, esta sanción fue consecuencia de seguir un consejo del propio responsable de la prueba, quien les indicó esperar al camión de asistencia tras una avería en el alternador.
“Cuando reparamos, el camión todavía no había llegado y (David Seiryes, máximo responsable de la prueba) nos mal aconsejo que lo esperásemos y que dejáramos pasar a los camiones de la categoría H1, por nuestra seguridad, para tener una distancia prudencial y evitar adelantamientos peligrosos. Le preguntamos si esto no nos penalizaría y nos comentó que nuestra penalización ya la teníamos y que podía ser de entre 60-90 puntos, pero nada más”.
Tras esto su carrera continúo con normalidad y pese a la avería consiguieron mantener el segundo puesto en la general. Pero por la noche saltó la sorpresa, su penalización final fue de 5000 puntos. Lidia y Juan fueron a hablar con los jueces y les explicaros la situación vivida con David. Además, les invitaron a hablar con él para corroborar la sucedido. Pero lejos de confirmar la versión, dijo que él no les había aconsejado eso y que por supuesto no era responsable de la gestión del tiempo de cada participante. Incluso la tripulación del camión de asistencia dio la razón a Lidia y a su marido, pero este no lo admitió.

Un Dakar de luces y sombras
La pareja llegaba al Dakar 2026 con el objetivo de reeditar sus buenos resultados de ediciones anteriores. Además de haber construido un gran respaldo de los aficionados al rally español. Su espontaneidad y espíritu competitivo la habían situado como una de las escuderías a seguir en la categoría Classic, donde la dureza de las etapas exige no solo habilidad sino también una gestión técnica precisa y permanente.
Sin embargo, a pesar de afrontar y superar con éxito una avería mecánica durante una etapa crucial, el golpe emocional y deportivo de la penalización, junto con las dudas sobre la gestión de la carrera, eclipsaron su rendimiento. Otros participantes que este mismo año sufrieron un accidente y también excedieron en más de una hora el tiempo máximo, no recibieron penalización alguna. Además, Juan explica otros puntos en los que chocan con la organización: “Ya antes de todo esto teníamos que haber ido primeros porque ha habido coches con trampas”, en referencia al vehículo que va primero en la clasificación, con un motor con potencia superior a la permitida. Decidieron entonces abandonar antes de que los últimos días de competición transformaran la frustración en resignación.

Una trayectoria difícil de empañar
Lidia Ruba ha forjado su trayectoria en el Rally Dakar a lo largo de cinco participaciones en la categoría Dakar Classic, consolidándose como una de las copilotos españolas más sólidas y respetadas de la especialidad. Junto a Juan Morera, ha destacado por su precisión en la navegación, su capacidad para gestionar la dureza mecánica del rally y una regularidad que la llevó a lo más alto del podio en el Rally Dakar 2023. Al volante del Porsche 959, su evolución constante y su carácter competitivo la situaron entre las grandes favoritas para 2026, convirtiéndose además en una voz crítica en defensa de la igualdad deportiva y la transparencia dentro de la prueba más exigente del motor.


