TENIS

Serena y Alcaraz, la pareja del millon de dolares en el US Open

La mediática pareja de dobles mixtos se estrenaron con victoria. "Estaba muy nervioso", confesaba Carlos Alcaraz al terminar el encuentro

Serena Williams vuelve a pisar el US Open cuatro años después de su última participación en el torneo y lo hace de la mano de Carlos Alcaraz. La leyenda estadounidense y el campeón español han unido sus raquetas en el dobles mixto de Nueva York, una imagen inédita que reúne a dos generaciones de un deporte que ambos han marcado a su manera. El regreso ha sido con victoria. Dos sets a cero frente a la pareja (ambos especialistas en dobles) Routlife y Glasspool. 

Serena regresa a su casa

Nueva York vuelve a recibir a una de sus grandes protagonistas. Serena Williams que levantó seis veces el trofeo en Flushing Meadows, también sabe lo que es ganar allí en dobles mixtos: en 1998 conquistó el título junto a Max Mirnyi. Ahora, a sus 44 años, vuelve a una pista que ha sido escenario de algunos de los capítulos más importantes de su carrera para compartirla con Carlos Alcaraz.

Su regreso a Nueva York forma parte de una vuelta a la competición que comenzó este verano. Después de casi cuatro años alejada del circuito, Serena reapareció en Wimbledon y posteriormente volvió a competir junto a su hermana Venus en Cincinnati. Ahora afronta un nuevo reto en el US Open, un torneo que conoce como pocos y en el que busca añadir otro título a la colección. 

Serena y Venus Williams, durante su regreso juntas a las pistas en Cincinnati

Alcaraz, de nuevo en marcha

El otro gran protagonista de esta pareja también llega a esta cita en pleno regreso. Carlos Alcaraz volverá a competir este martes después de más de cuatro meses alejado de las pistas por una lesión en la muñeca derecha que sufrió en el Barcelona Open. El parón le obligó a perderse Roland Garros y Wimbledon, además de los torneos de pista dura previos al US Open.

El murciano afronta ahora su regreso sin haber disputado ningún torneo de preparación y con una doble misión. Primero, recuperar sensaciones en el dobles mixto junto a Serena; después, defender el título individual que conquistó el pasado año. Será además su primera competición desde abril, por lo que el encuentro ante Erin Routliffe y Lloyd Glasspool servirá como primera prueba antes de iniciar su defensa del trofeo.

La expectación es máxima. Alcaraz llega como número tres del mundo y con siete Grand Slams en su palmarés, pero sobre todo con la incógnita de cómo responderá su muñeca después de una ausencia tan prolongada.

Carlos Alcaraz, en la pasada edición del US Open

El precio de juntar a las estrellas

El nuevo dobles mixto del US Open no ha estado exento de polémica. El torneo modificó el formato para conseguir que las grandes estrellas del circuito se animaran a participar y elevó hasta el millón de dólares el premio para la pareja campeona. Una decisión que ha alimentado las críticas de quienes consideran que el incentivo económico tiene demasiado peso a la hora de reunir a nombres como Serena Williams, Carlos Alcaraz, Novak Djokovic o Aryna Sabalenka en el mismo cuadro.

La apuesta, en cualquier caso, ha conseguido su objetivo en términos de expectación. El cuadro reúne a 16 parejas y concentra a algunas de las mayores figuras del tenis mundial en los dos días previos al inicio del cuadro individual. Alcaraz y Serena son el gran reclamo, pero no los únicos: Djokovic forma pareja con Sabalenka, mientras que Iga Swiatek comparte pista con Casper Ruud. El premio, además, no es una cantidad simbólica: los finalistas se embolsarán 500.000 dólares y los campeones, un millón.

Novak Djokovic y Aryna Sabalenka, durante una exhibición disputada juntos en el Open de Australia

Una imagen para la historia

Hay imágenes que trascienden el resultado de un partido. Serena Williams y Carlos Alcaraz compartirán pista en Nueva York separados por más de dos décadas de diferencia y con carreras construidas en momentos muy distintos del tenis. Ella ya levantaba títulos de Grand Slam cuando él todavía no había nacido; ahora, casi tres décadas después, ambos se encuentran en el mismo lado de la pista. Más allá de lo que suceda con la raqueta, su unión representa algo difícil de repetir.