Con 6.200 millones de dólares en ventas anuales, Christie’s es la mayor casa de subastas del mundo. Sin embargo, los desafíos de Bonnie Brennan, consejera delegada de la compañía desde 2025, van mucho más allá de adjudicar obras millonarias. La ejecutiva estadounidense debe adaptar una firma fundada en 1766 a una nueva realidad marcada por la digitalización, la irrupción de la inteligencia artificial y la llegada de nuevas generaciones de compradores que están modificando los hábitos de consumo.
Brennan conoce bien el negocio. Acumula casi tres décadas de experiencia en el sector de las subastas. Tras iniciar su carrera profesional en publicidad en la agencia J. Walter Thompson, se incorporó a Sotheby’s en Nueva York en 1997. Quince años después dio el salto a Christie’s, donde fue asumiendo diferentes responsabilidades hasta convertirse en presidenta de Christie’s Americas, la división más importante de la compañía.
Su llegada al máximo cargo coincidió con una reorganización dentro del grupo controlado por la familia Pinault. Guillaume Cerutti dejó la dirección de Christie’s para asumir la presidencia de la Colección Pinault, mientras Brennan tomó las riendas de una empresa líder en el mercado mundial del arte, pero obligada a responder a cambios cada vez más profundos en el sector.
Resultados
Los resultados de 2025 reflejan la capacidad de resistencia de la compañía en un entorno todavía incierto. Christie’s cerró el ejercicio con unas ventas globales de 6.200 millones de dólares, un 7% más que el año anterior. Las ventas en subasta alcanzaron los 4.700 millones de dólares, con un crecimiento del 8%, mientras que las ventas privadas permanecieron estables en 1.500 millones.
Entre las operaciones más destacadas del año figuraron la pintura Number 31 (Yellow Stripe), de Mark Rothko, que se vendió por 62,1 millones de dólares en Nueva York; el Huevo de Invierno de Fabergé que alcanzó los 22,9 millones de libras en Londres; y una obra de Pablo Picasso que estableció un récord en Hong Kong al adjudicarse por 25,4 millones de dólares.
Transformación
Pero se está produciendo una transformación en la forma de vender. Históricamente, las casas de subastas dependieron de una reducida red de coleccionistas capaces de mover millones de dólares en una sola operación. Hoy, una parte importante de los nuevos clientes llega a través de internet.
En 2025, el 46% de los nuevos postores de Christie’s pertenecían a las generaciones millennial y Z, cinco puntos más que un año antes. Además, el 63% de los nuevos compradores realizó su primera adquisición de forma digital. El comprador online medio gasta unos 22.700 dólares, una cifra que confirma que internet es una herramienta cada vez más relevante para el negocio.
Además, las grandes casas de subastas estudian cómo utilizar la inteligencia artificial para identificar nuevos clientes, analizar tendencias de mercado, personalizar recomendaciones y mejorar determinados procesos internos. El reto consiste en incorporar innovación tecnológica sin perder el componente humano que sigue siendo esencial.
Nuevos nichos
La diversificación es otro de los pilares de crecimiento. El negocio del lujo registró un aumento del 17% durante 2025 y se ha convertido en la principal puerta de entrada para nuevos compradores. Al mismo tiempo, Gooding Christie’s, la división especializada en automóviles de colección, alcanzó unas ventas récord de 234 millones de dólares, la cifra anual más elevada de su historia.
La paradoja es que, aunque los compradores son cada vez más jóvenes y digitales, buena parte del negocio sigue dependiendo de mercados consolidados y de obras de gran prestigio histórico.
Para Brennan, el desafío consiste en equilibrar tradición e innovación. La empresa que dirige conserva el prestigio acumulado durante más de dos siglos y medio, pero opera en un entorno donde la tecnología, los cambios demográficos y la transformación de los hábitos de consumo están redefiniendo las reglas del juego.

