Cristina Sanandrés es ingeniera industrial y CEO de Adevex. Desde su perspectiva, la industria de la Defensa en España está atravesando por un momento de muchos cambios. A raíz del contexto geopolítico europeo y la guerra de Ucrania, se ha generado en el sector una aceleración tecnológica, acompañada por la inteligencia artificial y los sistemas no tripulados. En este nuevo escenario, la agilidad, innovación y la soberanía tecnológicas se han convertido en pilares fundamentales para las exigencias de las Fuerzas Armadas.
¿Qué futuro tiene el sector de la Defensa en España?
Es evidente que estamos en un momento transformador para la Defensa en España y en Europa. La necesidad de alcanzar un nivel de soberanía tecnológica y operativa mucho mayor que la que hoy tenemos nos está llevando a realizar un volumen de inversiones como no habíamos visto en muchos años. Sin embargo, para que esta inversión sea efectiva, debe cumplir dos criterios. Primero, sentar las bases de un tejido industrial sólido, innovador y capaz de dar respuesta técnica al cliente. Segundo, debe ser sostenida y predecible, permitiendo trazar estrategias tecnológicas a largo plazo que nos sitúen al nivel de nuestros socios europeos.

¿Qué impacto tienen estos avances sobre terreno?
En el campo de batalla todo está cambiando muy deprisa, como desgraciadamente vemos en Ucrania. La proliferación tecnológica, la irrupción de la IA y la revolución de los drones están creando un escenario hiper-sensorizado, un campo de batalla transparente que exige soluciones nuevas, disruptivas e inmediatas. Para poder dar respuesta a estas nuevas amenazas, el gran desafío es la agilidad y la rapidez de respuesta. El modelo tradicional de adquisiciones y la regulación actual son demasiado lentos; no podemos esperar diez años para desarrollar capacidades que generan sistemas que nacen obsoletos. Y ahí es donde startups Deep-tech como Adevex y muchas otras que tenemos en España deben jugar un papel relevante aportando soluciones y tecnología que llegue en muy poco tiempo en forma de equipos y sistemas que mejoren la eficacia operativa de nuestras FFAA.
¿Cómo está cambiando el perfil de liderazgo en un sector tradicionalmente masculino?
Es innegable que, históricamente, la Defensa ha sido un sector predominantemente masculino, tanto en las FFAA como en la industria. Cifras como el 13,2% de mujeres en las FFAA o el escaso 10% de fundadoras de startups de defensa lo confirman, especialmente frente al 32% de mujeres matriculadas en carreras técnicas. Sin embargo, soy optimista y creo que también estamos viviendo un punto de inflexión, que nos llevará a un escenario a medio y largo plazo de mayor equilibrio. Más que una cuestión de género, el liderazgo hoy debe ser una cuestión de talento orientado a la innovación, la agilidad y la búsqueda de otro modo de hacer las cosas. Como CEO, mi papel no es rellenar una estadística, sino demostrar que la innovación no entiende de género, pero sí se beneficia directamente de la diversidad en la toma de decisiones estratégicas.

¿Es la brecha salarial el mayor reto de talento en la industria de defensa?
Las estadísticas están ahí, pero debemos huir del victimismo. En el ecosistema deep-tech, esa brecha es casi inapreciable (3%-5%). El verdadero reto es convertir nuestro sector en un imán para el pensamiento disruptivo. En Adevex la diversidad es una ventaja competitiva. Atraemos y retenemos talento mediante una cultura de confianza y autonomía real. Rompemos con la rigidez del sector ofreciendo una flexibilidad que permite integrar la vida personal y profesional. No hablamos solo de conciliación, sino de una cultura de resultados: si una ingeniera tiene autonomía total sobre su tiempo, su compromiso se multiplica. El talento busca entornos donde no tenga que elegir entre su carrera y su vida. En mi experiencia en el mundo empresarial y del mundo del emprendimiento, no percibo que el hecho de ser mujer suponga un obstáculo. Siempre nos podemos encontrar con ciertas actitudes incómodas, pero diría que entran en el capítulo de lo anecdótico.
¿En qué proyecto se encuentra ahora?
Estoy volcada en consolidar Adevex como un referente en autonomía estratégica de las FFAA mediante respuestas tecnológicas ágiles. Mi objetivo es demostrar que se puede innovar al más alto nivel en defensa con una estructura flexible y moderna, resolviendo retos críticos que antes solo afrontaban las grandes corporaciones, pero con una velocidad de respuesta mucho mayor. Dotamos a las Fuerzas Armadas de capacidades de guerra electrónica y C-UAS (Contra Drones) desarrolladas íntegramente en España. No solo creamos tecnología; creamos soberanía. Ahora mismo estamos escalando soluciones que combinan la robustez y fiabilidad militar con la agilidad del mundo startup. Queremos que, cuando se piense en innovación en defensa, se piense en talento español capaz de competir globalmente. Lo que hemos aprendido escuchando a nuestras FFAA es a no diseñar lo que nosotros creemos que es válido para ellos, sino aquello que nos dicen que necesitan y de la forma que más les conviene, y prueba de ello son los nuevos equipos y software que desarrollamos. Como ingeniera, no entiendo el emprendimiento sin el componente Deep-tech, pero mi mayor orgullo es el equipo humano; ellos son quienes permiten alcanzar metas ambiciosas disfrutando del camino.

¿Qué paradigma del liderazgo femenino le gustaría romper?
El mito de que el liderazgo femenino es “blando” o que la empatía resta autoridad. Estoy convencida de que el liderazgo debe ser diverso no solo por género, sino por edad, formación y cultura. Mi visión se apoya en tres pilares: empatía, para entender las motivaciones de tu equipo y las necesidades reales del cliente. Firmeza, siendo firme en los objetivos, rigurosa en la seguridad y ambiciosa en los resultados. Y resiliencia, para pivotar rápido cuando una tecnología o el contexto geopolítico cambia.
¿Qué significa para usted liderar?
Para mí liderar es conseguir que todo el equipo esté alineado para un objetivo común, y ese objetivo solo se consigue con un esfuerzo colectivo. Al tratar a todos por igual, eliminas el miedo y fomentas la responsabilidad compartida. No somos “recursos humanos”, somos personas unidas para proporcionar soluciones de defensa que ayuden a mantener la paz.
¿Cuál ha sido la decisión más arriesgada en su carrera profesional?
Sin duda fue romper con la seguridad para apostar por una visión propia. Tenía una posición estable en una gran compañía, pero sentía que mi capacidad para transformar el sector estaba limitada por estructuras rígidas que no compartían mi urgencia por innovar. La decisión difícil no fue solo dejar esa estabilidad, sino el salto al vacío que supuso cofundar Adevex. Fue difícil porque el sector de la Defensa es extremadamente complejo, con barreras de entrada muy altas. Pero entendí que, si quería liderar bajo mi propia filosofía —esa donde el valor humano es transversal, donde el soldador y el CTO son igual de determinantes para el éxito de un proyecto, tenía que contribuir a construir los cimientos.
¿Qué le enseñó es decisión?
Que el liderazgo real nace de la coherencia: no puedes liderar la innovación si no estás en un entorno que te permita ser creativa. Y que, para crear soberanía tecnológica en España, necesitamos empresas con un ADN diferente, más ágiles y humanas. Hoy, al ver lo que estamos logrando en Adevex, sé que aquel riesgo fue la inversión más importante de mi vida profesional, porque ayudé a crear el espacio donde el equipo y yo misma podemos hacer las cosas como creemos que deben hacerse: con excelencia y con respeto absoluto a nuestros clientes y a nosotros mismos.
¿Qué lección de un error pasado aplica hoy para garantizar la solvencia de su empresa?
Antes tendía a asumir las tareas ajenas para ‘ayudar’, pero eso me convertía en un cuello de botella y les restaba autonomía a ellos. En Adevex he cambiado el enfoque: mi labor no es hacer el trabajo de nadie, sino ser una facilitadora del de otros. Si alguien está saturado, analizamos el proceso, no el parche. He aprendido que exigir con respeto es una forma de cuidar al equipo. Mi papel es despejarles el camino para que cada uno sea dueño de su responsabilidad. Ese equilibrio entre la empatía y la disciplina operativa es lo que hace que hoy Adevex sea una empresa sana, eficiente, que aporta soluciones a gusto del cliente y, sobre todo, escalable.
