Europa lidera actualmente el aumento del gasto global en defensa y además cuenta con una previsión de llegar a 1,02 billones de euros en 2035, frente a los 484.500 millones que se destinan en la actualidad, una tendencia provocada por una mayor demanda de mantenimiento de los equipos debido al elevado uso que se le da al material militar desde 2022, tras la invasión rusa de Ucrania.
Según el informe Global military aircraft fleet and sustainment outlook 2026-2036 de la consultora Oliver Wyman, recogido por Europa Press, el continente europeo afrontaría un crecimiento presupuestario estimado del 7,8% anual entre 2025 y 2035, este aumento también llega tras el compromiso de los aliados de la OTAN de dedicar el 5% del PIB a gasto militar en una década.
6.000 aeronaves más
Este incremento está potenciado por un mayor esfuerzo, de alrededor del 1% anual, en el gasto en mantenimiento, reparación y revisión de equipamiento. El informe detalla que los medios militares aéreos a nivel mundial pasarán de las 44.700 aeronaves actuales a las 50.700, a causa del mayor gasto europeo, el dinamismo de Oriente Medio y Asia-Pacífico y el avance de los sistemas no tripulados.
De esta manera, el continente europeo revertiría décadas de baja inversión y respondería a la necesidad de recuperar sus capacidades y medios militares ante la amenaza que representa la invasión rusa de Ucrania.

Cazas, mayor fuente de gasto
Según el estudio, los cazas son la mayor fuente de gasto, con el F-35 como eje central de la modernización de 11 fuerzas aéreas europeas, seguido del Eurofighter Typhoon en Alemania, Italia, España y Turquía y del Rafale en Francia y Serbia. Asimismo, Europa también refuerza su autonomía en movilidad y repostaje con programas como el A330 MRTT y el A400M (ambos de Airbus) en España, de desarrollo de aeronaves cisterna y de abastecimiento.
La investigación, prioritaria en Estados Unidos
Por su parte, Estados Unidos (EE.UU.) prioriza la investigación y el desarrollo de capacidades de nueva generación a las adquisiciones militares. La propuesta presupuestaria para el ejercicio fiscal 2026 aplaza parte de la compra de aeronaves a la segunda mitad del periodo y contempla menos adquisiciones, 173 aeronaves, que en ejercicios recientes.
Esta estrategia permite retirar recursos de plataformas antiguas para financiar la transición hacia sistemas avanzados como el F-47, el MV-75 o las Collaborative Combat Aircraft. Además, los sistemas no tripulados, los drones, son una de las transformaciones más relevantes del presente ciclo. Por ello, el estudio prevé que las entregas de drones de gran tamaño registrarán el mayor ritmo de crecimiento de entre todos los segmentos, con un aumento del 10% anual durante la próxima década.
El informe anticipa que las aeronaves no tripuladas orientadas al combate, incluidas las Collaborative Combat Aircraft (CCA), aumentarán su presencia operativa hacia el final de la presente década.
Estas plataformas suponen un cambio en el modelo de sostenimiento, con ciclos de vida más cortos y necesidades distintas a las de aeronaves tripuladas.
Nuevos drones en lugar de helicópteros
Este cambio puede modificar el peso relativo del mantenimiento de gran revisión frente a otras actividades, aunque su capacidad para reducir los costes de ciclo de vida aún requiere validación operativa. Frente al avance de dichos sistemas, la aviación de ala rotatoria afronta un periodo de ajuste tras la experiencia operativa reciente que refuerza las dudas sobre la supervivencia de helicópteros en escenarios sin superioridad aérea.
Este cambio de panorama ha llevado a algunas fuerzas avanzadas a plantearse recortes de estructura, mientras que crece el interés por soluciones de mayor velocidad, como los convertiplanos, y por el traslado de parte de misiones tradicionales a sistemas no tripulados.
