El escenario de los hechos es de lo más terrenal, aunque en origen era una de las rutas de peregrinaje hasta el monasterio de Montserrat. Ahora, el Camí de las Feixades en un sendero de matorral y guijarros frecuentado principalmente por excursionistas. De los tramos más sencillos, según constataron los Mossos. De hecho, ese dato fue uno de los que levantó las sospechas del principal investigador de la precipitada muerte de Isak Andic, el 14 de diciembre de 2024. Desde entonces, el caso ha avanzado por otros terrenos hasta acomodarse en el diván donde padre e hijo se sometieron durante años a terapia psicoanalítica.
Sigmund Freud ha adquirido peso en el caso Andic, para enojo de la defensa. “Se trata de una terapia con unos códigos concretos en que se anima a los miembros a expresarse dentro de un marco siempre metafórico”, han aclarado los abogados de Jonathan Andic ante la última arremetida en la que la Fiscalía ha recurrido a un cruce de mensajes que se produjo en julio de 2024; del hijo al padre y del padre a la terapeuta. Aunque entre todos destacado uno especialmente delator a ojos de los Mossos y la fiscal Teresa Yoldi: “No me extraña que pensaras que era capaz hasta de matarte”. Lo escribió el acusado cinco meses antes de que su padre cayera al vacío.
La batalla del relato
Visto desde la perspectiva del acusador, la frase no necesita ni análisis sintáctico para saber quién dice qué a quién y, supuestamente, por qué. Visto desde la perspectiva de la defensa, la frase está sacada fuera de contexto. Le falta un principio: “Hola Viejo, ¿qué tal, habéis llegado bien? Me quedé un poco preocupado con lo del avión”. Y un final: “Espero que disfrutes de este verano, te mando muchos besos”. Aunque en realidad falta el mensaje completo para entender por qué Jonathan escribió ese mensaje delator para la Fiscalía que, según su defensa, formaba parte de un proceso de terapia familiar.
Lo cierto es que la familia se ha convertido en parte de la estrategia para salvar al primogénito. En el recurso de la fianza y las medidas cautelares, ya recurrieron a lo que declararon en comisaría. En ese momento, lejos del diván, negaron que hubiera mala relación entre ellos, ni siquiera los habían visto discutir salvo “algún rifirrafe pero nada grave”. El propio Jonathan aseguró que su relación estaba mejor que nunca.
De preguntarle a Nietzsche, la explicación sería otra: no hay hechos, solo interpretaciones. Para el filósofo alemán, la verdad absoluta no existe sino que todo está filtrado por nuestras experiencias y el lenguaje que usamos para explicarnos. Lo que otros han traducido como la importancia del relato; el cómo y el qué se nos cuenta de los hechos. Y, en el caso Andic, esa batalla del relato ha traspasado las puertas del juzgado al que estamos asistiendo semanalmente.
Las metáforas que matan
“Afirmaciones descontextualizadas” y “un relato que retuerce la verdad”. En esos términos ha contraatacado la defensa al filtrarse los mensajes en los que basa la Fiscalía parte de su acusación. Al margen de las pruebas periciales que se han llevado a cabo, desde la geolocalización a la única polémica pisada hallada o el ángulo de caída y los registros de llamadas y mensajes. El teléfono móvil “robado” aún es una pista irresoluta y lo que declarará la psicoterapeuta -o podrá declarar de acuerdo con el secreto profesional- sigue siendo una incógnita.
Aunque el equipo del abogado Cristóbal Martell ya ha criticado esta línea acusatoria basada en lo que considera “parte de una esfera íntima” pues lo compartieron en el contexto de una terapia psicoanalítica en el que los ejercicios son “metafóricos”. Llegan a aclarar que el “matar al padre” de Freud es un paradigma de la terapia psicoanalítica, justificando así que cuando Jonathan lo escribió estaba en un proceso de terapéutico y no de planificación de un crimen.
Un millonario engrilletado
Solo buscan la “condena social previa”, han apuntado, como ya hicieran en el escrito anterior en el que hablaron de una investigación policial “calculadamente filtrada” y de un “tortuoso oprobio” toda la exposición mediática de su defendido, al que habían visto desfilar engrillado ante las cámaras el pasado 19 de mayo cuando fue conducido detenido hasta el juzgado de Martorell, en Barcelona.
Como era de esperar, en este mes la Fiscalía no se ha movido un ápice de su acusación. Por contra, se ha reafirmado ante cada contrarréplica. La última, el recurso de apelación sobre la fianza millonaria que le fijaron para esquivar la prisión preventiva. Martell pidió recuperarlo y que le devolvieran el pasaporte. Pero Yoldi lo ha negado tajante, recurriendo a elevar el relato. Donde hay quien no da detalles o habla de solvencia, la fiscal ha destacado la “altísima” capacidad económica del acusado para entender que existe riesgo de fuga por el que no puede recuperar el pasaporte. También apunta la severidad de las penas a las que se enfrenta.
En esta fase de la instrucción, homicidio. Con lo que si todo sigue su curso, el primogénito del emporio Mango se sentará ante un jurado popular al que en casos mediáticos como este muchas veces se le presupone contaminado, por lo visto y escuchado. Y es precisamente en esa previa en la que están ahora mismo colocando los pilares las dos partes. La acusación con la intención de que aguanten hasta el juicio, y la defensa con la intención de poder derribarlos antes y evitar así sentar al millonario engrilletado ante el juez. De ahí que en su último comunicado ya adelanten lo siguiente con miras al futuro: “No se puede resumir ni sacar conclusiones de todo un proceso a través de una o dos frases dirigidas a inculpar a Jonathan Andic”. Hasta entonces, habrá que esperar al siguiente movimiento semanal.

