La caída de la Verja: del IVA del 15% al televisor de 1.000 euros

Lo importante no será la fotografía del presidente, sino la desaparición de muchas de las barreras que todavía frenaban el intercambio de personas, mercancías e inversiones

Gibraltar
Imagen del Peñón
Efe

Este miércoles 15 de julio, Pedro Sánchez va a la Línea de la Concepción para asistir a la demolición de la Verja que separa Gibraltar del resto de España. Demolición es la palabra que los medios de comunicación han empleado para explicar el desmontaje físico de la verja de metal que separa esos dos territorios. Ese día, se firmará el acuerdo entre la UE y Reino Unido y, después, ya habrá libre tránsito terrestre en ese punto.

Mucha gente pensará entonces que el acto es un gesto de liberación histórica como cuando se derribó el Muro de Berlín que separaba físicamente las dos Alemanias. Pero la verdad es que la demolición de la Verja tiene mucho de lo que los estadounidenses llaman photo-op (foto-oportunidad), puesto que la integración económica entre Gibraltar y el Campo de Gibraltar lleva produciéndose desde hace cuatro décadas. Lo que cambia ahora no es la economía, sino la desaparición de muchas de las fricciones que todavía la dificultaban.

La historia contemporánea de la Verja comienza durante el franquismo, cuando se cerró totalmente para presionar al Reino Unido y reclamar la devolución de Gibraltar a España. Pero con la llegada de la democracia las cosas empezaron a cambiar. La Verja fue abierta a personas en 1982, y a personas y mercancías en 1985, cuando Felipe González era presidente de Gobierno.

Una economía de servicios de alto rendimiento

A partir de ahí, Gibraltar pasó de depender casi por completo de la industria militar británica y de los astilleros a convertirse en una economía de servicios de alto rendimiento impulsada por el turismo, los servicios financieros, las apuestas online y la tecnología digital. La economía registró uno de los mayores crecimientos de Europa, según las cuentas nacionales del Gobierno de Gibraltar. Hoy, se calcula que tiene uno de los PIB per cápita más elevados del mundo: por encima de los 100.000 dólares anuales,  cifra parcialmente inflada porque una parte importante del PIB la generan trabajadores que viven en España.

Con el paso de los años, ese crecimiento generó una paradoja: la economía gibraltareña necesitaba una mano de obra que no podía aportar una población local de apenas 34.000 habitantes. Hoy se calcula que esa fuerza laboral es de 15.000 trabajadores transfronterizos, en su mayoría españoles, que cruzan diariamente la Verja desde el Campo de Gibraltar para trabajar en el Peñón.

LA LÍNEA DE LA CONCEPCIÓN (CÁDIZ), 27/06/2026.- La Verja de Gibraltar, considerado uno de los pasos fronterizos más pequeños del mundo, se prepara para su desaparición en apenas dos semanas, el próximo 15 de julio, una vez que comience a aplicarse el acuerdo entre la UE y Reino Unido sobre el encaje del Peñón tras el brexit y arranque una nueva etapa en este enclave. EFE/A. Carrasco Ragel
La Verja de Gibraltar.
EFE

Es decir, desde los años ochenta, la reapertura de la frontera favoreció un creciente intercambio de trabajadores, turistas e inversiones entre ambos lados. Esa intensa integración económica ayuda a explicar que el 95,9 % de los gibraltareños votara por permanecer en la UE cuando Reino Unido planteó en 2016 salirse de la Unión Europea. Pero como los llanitos eran solo unos cuantos miles contra millones en las islas británicas, en la medianoche del 31 de diciembre de 2020 se impuso el Brexit, de modo que los controles de personas y mercancías se endurecieron.

Desde entonces, cada individuo, vehículo privado o transporte de mercancías que pasa por ahí tiene que someterse a controles de pasaporte y mercancías por proceder de un territorio tercero respecto de la UE. En ocasiones se forman colas que duran horas, pero el tránsito de personas y mercancías ha continuado desde el Brexit, aunque con más trabas.

Antes y después del Brexit los españoles que han cruzado la Verja han sido el motor del crecimiento de Gibraltar y se han beneficiado de él trabajando en servicios financieros y seguros, hostelería, comercio, construcción, sanidad, limpieza y cuidados. Suponen cerca del 44% de los empleos existentes en Gibraltar.

Las empresas españolas han suministrado a Gibraltar alimentos, materiales de construcción, energía y agua, transporte, mantenimiento, servicios, profesionales y asistencia sanitaria y educativa durante estos años. Esto se debe a que Gibraltar es un territorio muy pequeño. Apenas 6,8 kilómetros cuadrados. Una gran parte corresponde al macizo rocoso y a espacios protegidos. El resto está destinado a viviendas (un 30%), a instalaciones militares, al puerto y al aeropuerto. No hay espacio para la agricultura, industria pesada, grandes fábricas o parques logísticos.

En estos años, los gibraltareños también se han beneficiado cruzando al otro lado de la Verja para acceder a viviendas más amplias y baratas fuera de Gibraltar, segundas residencias, centros comerciales, playas y restaurantes en la Costa del Sol, hospitales y especialistas, aeropuertos, colegios, ocio y turismo.

Es decir, después del Brexit ha seguido habiendo un intercambio fluido aunque sometido a engorrosos controles de tránsito.. En 2025 España y Reino Unido llegaron a un acuerdo para eliminar esos controles. Establecieron que la fecha de la apertura sería el 15 de julio de 2026.

¿Qué va a cambiar?

Primero: las colas de espera. Este es probablemente el mayor beneficio económico. Cada día cruzan por la Verja unos 15.000 trabajadores transfronterizos. Ahora esas colas casi desaparecerán, pero habrá cierto control. Por ejemplo, un pasajero que venga de Londres al Peñón por barco o avión deberá pasar un control en el aeropuerto. Los agentes de la Policía Nacional española estarán físicamente en el interior del puerto y del aeropuerto de Gibraltar, según Europa Press. Su presencia será plenamente visible, trabajando en un formato de control dual junto a las autoridades gibraltareñas. Y en cuanto a la vieja Verja, será sustituida por otra más alta, con cámaras de reconocimiento facial y vigilancia permanente según el Gobierno de Gibraltar. Es decir, la frontera de Gibraltar pasa al puerto y al aeropuerto. España tiene el deber de comprobar quién entra y quién sale.

Segundo: la apertura significará para las empresas que la inmensa mayoría de las mercancías podrá circular sin controles rutinarios. Les aportará mayor seguridad. Hasta ahora, un camión sufría controles documentales, inspecciones aduaneras y comprobaciones fiscales que retrasaban su tránsito.

Tercero: hasta ahora, Gibraltar no tenía IVA. Era un territorio sin apenas impuestos al consumo. Las autoridades gibraltareñas obtenían los ingresos gracias a los impuestos sobre los beneficios empresariales, los impuestos sobre la renta, las tasas portuarias y los impuestos especiales sobre el tabaco, el alcohol y los combustibles, que eran muy bajos. A partir de ahora, crearán un impuesto interno del 15% denominado Transaction Tax (TT) que poco a poco subirá hasta el 17% o el 18%. Será equivalente al IVA en cuanto a su efecto económico sobre las mercancías, pero jurídicamente seguirá siendo un impuesto gibraltareño, no el IVA de la Unión Europea.

¿Por qué se exige ahora ese 15%? Porque si desaparecen los controles fronterizos y Gibraltar mantiene una fiscalidad muy inferior sobre los bienes, se produciría un fuerte incentivo para comprar allí. Un televisor que cuesta sin impuestos 1.000 euros, en España pagaría un 21% de IVA y en Gibraltar no pagaría ningún impuesto indirecto. Por eso, los gibraltareños tendrán que gravar sus productos con un 15% y elevarlo al 18% en un plazo de tres años. El tabaco, el alcohol, los carburantes o las joyas ya no serán tan baratos pues deben pagar impuestos. Eso sí, por ahora, ese impuesto no se implantará en los servicios financieros, los seguros, el juego online, las fintech y la consultoría. Tampoco se gravará la carne, el pescado o el agua.

Es decir, poco a poco, irán desapareciendo los incentivos para que la gente vaya a comprar gasolina o tabaco en Gibraltar. Y los gibraltareños notarán que esos productos se irán encareciendo poco a poco.

Hay algunos términos del Tratado que han confundido a los expertos. En uno de los puntos se excluye a los trabajadores transfronterizos de los derechos de acceso a la vivienda, una expresión cuyo alcance no queda claramente definido. En un principio, para un país occidental, esta condición suena absurda y discriminatoria. La única explicación que dan los llanitos es la geografía de Gibraltar. No hay mucho suelo disponible y, si aumenta la demanda de vivienda, subirán los precios. En realidad, esa excepción parece una “prioridad nacional” impuesta por el Gobierno de Gibraltar.

GIBRALTAR, 28/06/2026.- En apenas dos semanas la verja de Gibraltar, en pie desde hace más de cien años, será historia, y con su desmantelamiento se pondrá fin a años de colas interminables, a veces de hasta cuatro horas, que sufrían los trabajadores que diariamente se desplazaban al peñón; "por fin cae el otro muro de Berlín, adiós a las colas". EFE/Alicia García
Imagen de las calles de Gibraltar.
EFE

Pese a que no hay un estudio concreto sobre el impacto económico de la eliminación de la Verja, la Cámara de Comercio del Campo de Gibraltar calcula que, si se crease una Zona Económica Especial en el Campo de Gibraltar para aprovechar la apertura de la Verja, el resultado sería la creación de unos 4.000 empleos directos, unos 7.000 indirectos e inversiones cercanas a 7.000 millones de euros. Aunque no se ha explicado cómo sería esa Zona Especial, podría incluir centros logísticos, naves para empresas, almacenes y unas ventajas fiscales especiales. Todo esto ayudaría a mejorar las condiciones económicas del Campo de Gibraltar.

En resumen, cuando se tumbe la Verja este 15 de julio, habrá ventajas económicas para los dos lados. En economía existe una regla sencilla: cuanto menores son las barreras entre dos territorios, mayores suelen ser el comercio, la inversión y la movilidad de trabajadores.

Para otro momento quedará relegada la reivindicación de España sobre ese trozo de tierra. Cuando se cedió a la Corona británica en 1713 como consecuencia de una serie de guerras entre las coronas europeas, se le concedió a los británicos soberanía y propiedad sobre la ciudad, el castillo, el puerto y las fortificaciones con una condición: el Tratado de Utrecht establece que si Reino Unido pretende enajenar Gibraltar, España tendría derecho preferente, y en tal caso, el territorio podría volver a manos españolas.

Para Pedro Sánchez, la imagen de la desaparición de la Verja tiene un evidente valor político y comunicativo: es una foto-oportunidad en un momento de crisis de imagen. Para la economía de ambos lados, sin embargo, lo importante no será la fotografía del presidente, sino la eliminación de muchas de las barreras que todavía frenaban el intercambio de personas, mercancías e inversiones.