Carol Tomé, consejera delegada de UPS desde 2020, dirige una de las mayores redes logísticas del mundo. Su nombre no suele ocupar portadas, pero sus decisiones influyen a diario en qué productos llegan a nuestras casas, cuándo y a qué coste.
En un momento en el que el debate económico gira en torno a la inflación, el comercio global y la fragilidad de las cadenas de suministro, hay una figura clave que rara vez aparece en primer plano: quién controla la logística. Mover mercancías no es un asunto secundario. Es una de las infraestructuras invisibles sobre las que se sostiene la economía.
Desde 2020, Carol Tomé está al frente de UPS, una de las mayores compañías de transporte y gestión de cadenas de suministro del mundo. Lo que ella decide en esa empresa afecta a millones de consumidores.

Especializada en el análisis económico
Tomé nació en 1957 en Jackson, Wyoming, y se formó en finanzas. Cursó sus estudios en la Universidad de Wyoming, donde empezó a desarrollar un perfil claramente orientado al análisis económico en un entorno todavía muy masculinizado, y posteriormente cursó un máster en la Universidad de Denver.
Su paso por la formación superior coincidió con una etapa en la que el papel de las finanzas dentro de las empresas empezaba a ganar peso estratégico. No se trataba solo de controlar cuentas, sino de anticipar riesgos, orientar decisiones y definir el rumbo de las compañías. Esa mirada, más amplia que la puramente técnica, marcaría su manera de entender la gestión empresarial.
Se especializó en un ámbito tradicionalmente dominado por hombres. En ese contexto, desarrollar una carrera en finanzas implicaba no solo competencia técnica, sino también una capacidad de adaptación a entornos exigentes y poco diversos. Ese perfil sería clave en su evolución profesional posterior.
Inició su carrera en banca comercial antes de dar el salto al ámbito corporativo, donde fue construyendo un perfil muy ligado a la gestión financiera.

La primera mujeres en dirigir UPS
Su gran punto de inflexión llegó en 1995, cuando se incorporó a ‘The Home Depot’, una gran cadena estadounidense que vende productos y materiales para bricolaje y hogar. Allí desarrolló la parte central de su trayectoria profesional y acabó ejerciendo como directora financiera durante casi dos décadas. Fue una etapa de expansión masiva para la compañía, que pasó de varios cientos de tiendas a convertirse en un gigante del comercio minorista. Tomé participó en ese crecimiento y también en la gestión de uno de sus momentos más delicados: la crisis financiera de 2008.
En 2019 decidió retirarse hasta que un año después, otra empresa la tentó: UPS la nombró consejera delegada. Su llegada marcó un doble hito: se convirtió en la primera mujer en dirigir la compañía y también en la primera persona externa a la casa en asumir ese cargo.
Dirigir UPS supone gestionar una infraestructura global decisiva para el funcionamiento del comercio. La compañía opera en más de 200 países, emplea a cientos de miles de personas y desempeña un papel central en la circulación de mercancías en todo el mundo. Eso se traduce en decisiones sobre precios de envío, tiempos de entrega, capacidad operativa y prioridades logísticas que acaban afectando al consumo cotidiano.
Una gestión bajo la sombra
A diferencia de otras ejecutivas al frente de grandes tecnológicas o marcas de consumo, el poder de Carol Tomé no es especialmente visible. No lidera una empresa asociada al glamour de la innovación, por ejemplo. Pero su influencia es estructural. Si la economía es una cadena que une producción, distribución y consumo, UPS está en el corazón de ese sistema.
Y quien dirige UPS gestiona, en buena medida, el ritmo al que circula la economía real. En un tiempo dominado por el discurso sobre la inteligencia artificial, las plataformas o los nuevos modelos de negocio, la figura de Tomé recuerda algo básico: la economía no depende solo de lo que se diseña o se vende. También de lo que llega. De cómo llega. De si llega.
