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Los bancos enfrían la guerra hipotecaria, pero aún hay ofertas fijas al 2,5%

Aunque el Banco Central Europeo ha optado por mantener los tipos, el repunte del Euríbor y la incertidumbre energética anticipan un giro en el mercado que empieza a reflejarse ya en la oferta de crédito

Los bancos han comenzado a ajustar su estrategia hipotecaria tras meses de fuerte competencia. Aún hay ofertas a tipo fijo con precios muy competitivos –entre el 2,1% y el 2,5% para los perfiles más solventes-, pero se anticipa un cambio de ciclo, que, para algunos perfiles, puede ser interesante aprovechar. El Euríbor -el principal índice de referencia para los hipotecados- se sitúa ahora en el 2,431%, una tasa superior a la del mismo mes del año anterior. Tras la reunión del 19 de marzo del BCE y las declaraciones de su presidenta, el Euríbor subió la día siguiente un 5,3%, la segunda mayor subida del mes. Una revalorización que se interpreta en el sector como una anticipación del nuevo escenario de tipos con tendencia al alza.

“Estamos viendo pequeñas revisiones al alza en Euríbor, por ejemplo, de hipotecas que pasan del 2,10% al 2,15%”, explica Laura Martínez, portavoz del comparador iAhorro. En su opinión, el escenario es de “tensa calma” ya que la decisión del BCE  de mantener los tipos no introduce cambios inmediatos en este índice, pero sí consolida un contexto en el que las entidades comienzan a reposicionarse.

Euríbor

¿Hasta dónde puede llegar el Euríbor? Para Laura Martínez, la incertidumbre actual impide dar una respuesta a esta pregunta. “Lo que anticipábamos hace tres semanas no tiene nada que ver con la situación en la que estamos ahora”, admite la experta. Con todo, el cambio que se percibe con mayor claridad es que el Euríbor cerrará el mes de marzo por encima del 2,5%. Hay que remontarse a enero de 2025, para encontrar una tasa equivalente (2,525%).

Este hito confirmaría un punto de inflexión en la tendencia tras varios meses de moderación. En este sentido, Martínez recuerda que el Euríbor funciona como un indicador adelantado y que ya estaría reflejando el posible endurecimiento de la política monetaria en los próximos meses.

BCE: “vigilar atentamente”

La clave en este cambio de tendencia está en los mensajes de la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, en un contexto marcado por el repunte de los precios energéticos. Aunque una subida de tipos no está sobre la mesa de forma inmediata, el cambio de lenguaje refleja un aumento del nivel de alerta. El BCE recuperó en su comunicación la expresión “vigilar atentamente”, una fórmula que -como identificaron los analistas- históricamente ha anticipado fases de mayor tensión monetaria.

En este sentido, los analistas recuerdan que su uso -ya empleado en episodios como las turbulencias bancarias de marzo de 2023 o en el ciclo inflacionista de 2022- es una señal de que la institución se prepara para actuar si el escenario se deteriora. “La decisión de mantener los precios en marzo era la más sencilla este año, ya que era demasiado pronto para reaccionar al fuerte aumento de los precios del petróleo y el gas. Si los precios se mantienen cerca de los niveles actuales hasta la próxima reunión a finales de abril, la decisión será mucho más ajustada”, advierten desde CIMD Intermoney.

Proyecciones del BCE

Así, Christine Lagarde dejó entrever que la autoridad monetaria distingue entre un shock de oferta puntual -como el actual- y un proceso inflacionista más persistente. Solo en este segundo caso se justificaría un endurecimiento de la política monetaria. Las nuevas proyecciones refuerzan este diagnóstico. El BCE prevé un crecimiento del PIB del 0,9% en 2026, del 1,3% en 2027 y del 1,4% en 2028, mientras que la inflación se situaría en el 2,6% este año, para moderarse posteriormente hacia el objetivo del 2%. Un escenario que, en su hipótesis central, no requeriría una subida de tipos.

No obstante, la institución trabaja con escenarios alternativos más adversos. En el más severo, un encarecimiento prolongado de la energía podría llevar a la economía de la eurozona a una recesión técnica en 2026, con una inflación significativamente más elevada. Es en este punto donde el BCE deja abierta la puerta a actuar. “El BCE hablará con firmeza, pero no actuará con contundencia” si el shock es transitorio, resume Carsten Brezeski, director global de análisis de ING. La clave estará en si el alza de la energía termina filtrándose a salarios y precios de forma generalizada.

¿Qué hacer si tienes hipoteca?

Con el Euríbor repuntando y el BCE elevando el nivel de alerta, la clave para los hipotecados está en anticiparse a los próximos movimientos del mercado. Para quienes ya tienen una hipoteca variable, el impacto dependerá del momento de revisión y de la situación individual. “Dependiendo de la circunstancia, se puede analizar si compensa amortizar parte del préstamo o explorar un cambio de condiciones, especialmente si el diferencial es elevado”, aclara Laura Martínez. No obstante, conviene sopesar todos los elementos, ya que un cambio de entidad conlleva costes asociados.

Según estimaciones de comparadores como Kelisto, para una hipoteca media de 150.000 euros a 25 años con un diferencial del 1%, una subida del Euríbor de tres décimas puede encarecer la cuota en torno a 20 euros al mes, es decir, unos 240 euros más al año.

Para quienes están pensando en firmar una hipoteca, el mensaje es más claro: “Aún hay ofertas competitivas”, advierte Laura Martínez. De ahí que, en el contexto actual, pueda ser interesante asegurar una buena oferta a tipo fijo ante el cambio de tendencia.

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