La crisis de la vivienda en España ha dejado de ser un problema concentrado únicamente en Madrid y Barcelona. Durante años, ambas ciudades han simbolizado la imposibilidad de comprar una casa para buena parte de la población, especialmente para los jóvenes. Sin embargo, el mapa se ha ido desplazando y hoy la dificultad para acceder a un inmueble ya no se limita a las grandes capitales. Hay provincias donde la combinación de precios al alza, escasez de vivienda nueva y falta de stock disponible ha convertido la compra en una carrera todavía más cuesta arriba.
Eso es lo que refleja un estudio de Remitly, que analiza distintos factores para medir la facilidad de compra de vivienda en España. Entre ellos figuran el precio del metro cuadrado, el número de viviendas nuevas terminadas por cada 1.000 habitantes o la actividad de compradores internacionales. El resultado dibuja una realidad que confirma hasta qué punto la crisis de la vivienda se ha extendido más allá de los grandes focos tradicionales.
Galicia emerge como uno de los grandes epicentros del problema
Uno de los datos más llamativos del estudio es el peso de Galicia entre los territorios donde más cuesta comprar una vivienda. De las diez provincias peor situadas, cuatro son gallegas: Pontevedra, Ourense, Lugo y La Coruña. Esta última encabeza directamente el listado como la provincia con peores condiciones para acceder a un piso.
En el caso coruñés, la situación se explica por varios factores que retratan bien la actual crisis de la vivienda. Por un lado, la subida interanual del precio es una de las más fuertes del país, con un incremento del 21,8%. Por otro, el precio del metro cuadrado alcanza ya los 2.572 euros. A eso se suma la escasez de vivienda nueva, que termina hundiendo la puntuación de la provincia hasta un 2,37 sobre 10.
Lugo y Ourense también aparecen muy arriba en este ranking de dificultad. Lugo obtiene un 2,75 y combina una oferta limitada de vivienda nueva con un fuerte aumento interanual de precios, superior al 17%. Ourense, por su parte, logra un 3,10, igualmente penalizada por la falta de obra nueva. Pontevedra completa este bloque gallego con un 3,45, afectada sobre todo por una subida anual del 16,4%, a pesar de que presenta un volumen alto de licencias de obra.
La vivienda nueva, el gran cuello de botella
Si hay un elemento que se repite una y otra vez en las provincias peor posicionadas, ese es la falta de vivienda nueva. La crisis de la vivienda no solo tiene que ver con lo que cuesta comprar, sino con la escasez real de oferta disponible. Y eso se aprecia con claridad en el estudio.

Salamanca, segunda provincia donde más difícil resulta adquirir un inmueble, obtiene un 2,68 sobre 10. En su caso, pesan la ausencia de stock de vivienda nueva sin vender y una subida interanual relevante de los precios. Badajoz también aparece en la lista con un 3,72, afectada por una producción insuficiente de vivienda nueva terminada, apenas 1,8 por cada 1.000 habitantes, y sin stock nuevo disponible.
Jaén cierra el top 10 con una puntuación de 3,76. Aunque el precio del metro cuadrado no figura entre los más elevados, la provincia andaluza se ve penalizada por otro síntoma claro de la crisis de la vivienda: la escasez de licencias de obra por cada 1.000 habitantes. Es decir, incluso donde el precio no se ha disparado tanto, la falta de construcción sigue dificultando el acceso.
El factor precio ya no es el único enemigo
Durante mucho tiempo, hablar de la crisis de la vivienda equivalía casi de forma automática a hablar de precios desorbitados. Pero el nuevo escenario muestra que el problema es más complejo. Ya no basta con fijarse solo en cuánto cuesta el metro cuadrado. También cuentan la velocidad a la que suben los precios, la disponibilidad de vivienda nueva y la presión adicional que puede ejercer la demanda internacional.
Valencia es probablemente uno de los ejemplos más claros. La provincia obtiene una puntuación de 3,18 y combina varios elementos que tensan el mercado: un metro cuadrado por encima de los 2.500 euros, un crecimiento interanual de precios del 22,3% y una notable actividad de compradores internacionales. Todo ello convierte a Valencia en uno de los territorios donde la crisis de la vivienda se percibe con más intensidad.

Álava y Cantabria siguen una lógica parecida. En la provincia vasca, el precio del metro cuadrado supera también los 2.500 euros, mientras que la escasez de vivienda nueva sin vender empeora el panorama. Cantabria, con un 3,41, se ve afectada por precios por encima de los 2.300 euros, ausencia de stock nuevo y un aumento anual superior al 11%.
Un problema que desborda a las grandes capitales
La gran conclusión que deja este retrato es que la crisis de la vivienda en España ya no puede explicarse solo a través de Madrid y Barcelona. Las grandes capitales siguen siendo mercados muy tensionados, pero la dificultad para comprar se ha expandido a territorios donde hasta hace no tanto no se percibía con la misma crudeza.
Ahora el problema aparece en provincias donde coinciden menos oferta, más presión sobre los precios y escasas oportunidades para quienes intentan entrar por primera vez en el mercado. El resultado es una sensación de cierre progresivo: incluso fuera de los grandes núcleos urbanos, comprar una vivienda empieza a parecer una meta cada vez más lejana.
