Argentina

El plan Milei pone en riesgo las pensiones de las argentinas

Los cambios en el sistema para poder cobrar la pensión perjudicarán a las mujeres que son quienes no cumplen los requisitos mínimos

Jubiladas argentinas

Una jubilada argentina consulta la aplicación del cobro de pensiones. ANSE.

Es cierto que la subida de precios de Argentina empezó a desacelerarse, pero solo en 2024, el país acumuló un alza del 65% de inflación y la medición interanual de abril casi tocó el 290%. Aunque este duro escenario golpea a la población de un modo ancho y “democrático”, en los adultos mayores recae en forma brutal.

Mientras la cesta básica de alimentos que midió hace días el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) llega a 860 euros, la mitad de los 5,7 millones de jubilados solo cobra “la mínima”, que en junio alcanzará los 270 euros. Hasta aquí, el escenario parece suficientemente desolador, pero podría haber más, si prospera en el Senado una polémica ley impulsada por el presidente Javier Milei, que dejará a miles de adultos mayores, en su mayoría mujeres, con dificultades para jubilarse.

Hay que remontarse a diciembre de 2023. Una de las novedades que trajo bajo la manga el Gobierno libertario tras su asunción fue un enciclopédico paquete legislativo, conocido como “ley ómnibus” por su descomunal extensión. Eran 664 artículos explayados en 344 páginas. El rechazo de buena parte del texto provocó que el proyecto se redujera a 232 artículos (182 páginas) y que ya no fuera “ómnibus” sino la ahora famosa “ley bases”, nombre que resume el ambicioso título que le imprimió el Poder Ejecutivo: “Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos”.

Aunque el recorte de distintos artículos fue un alivio para sectores progresistas, conservó muchos puntos discutibles, entre los que destaca un cambio grande en las jubilaciones. Si prospera, repercutirá de modo negativo en la población que no llegue a cumplir con los 30 años de aportación a la seguridad social, condición ineludible para acceder a la remuneración del retiro por vejez.

Es lo que en Argentina todos llaman “moratoria”, una herramienta impulsada por varios gobiernos para compensar las dificultades laborales de la población, que en buena medida nunca llega a cumplir con los 30 años exigidos.

¿Cómo funciona? Antes de jubilarse, el aspirante puede empezar a “comprar” tiempo, o sea, saldar en cuotas la deuda con el Estado de los años faltantes.

El sentido de estas líneas está en que, según datos oficiales, la mayoría de los adultos mayores que en estos años lograron acceder a la jubilación vía moratoria fueron mujeres. De hecho, solo una de cada diez logra cumplir con los 30 años de cotización, cifra que en los hombres se triplica.

Desoyendo esta situación, el Gobierno busca eliminar ese mecanismo e impulsar uno diferente, que básicamente empeoraría los ingresos mensuales actuales.

Una jubilación que se aleja

La fuente de los datos comentados es un informe de agosto de 2023 de la Administración Nacional de la Seguridad Social, la ANSES, nada menos que el organismo que paga las jubilaciones. Es evidente que el documento realza -con tono proselitista- el valor de esa política pública impulsada por el gobierno kirchnerista. Sin embargo, los datos oficiales (es decir, que el 90% de las personas que accedieron a jubilarse por la moratoria fueron mujeres) opaca cualquier relato o grieta política.

María de las Nieves Puglia es magister en Antropología Social, doctora en Sociología por la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y directora del área de Géneros de FUNDAR, organización dedicada a la investigación y el diseño de políticas públicas con foco en el desarrollo, la sustentabilidad y la inclusión. Su resumen sobre el tema fue claro. “Hay dos cuestiones: una es que la derogación de la moratoria se basa en el dato de que el sistema previsional argentino es insostenible porque los que acceden por moratoria son el 45% de los jubilados. Casi la mitad del sistema se compone de beneficiarios sin aportes suficientes, lo que hace que todo tenga su complicación”, explica.

El segundo problema, subraya, es que “de ese 45%, más de tres cuartas partes son mujeres. O sea que la mayor parte de las mujeres logra jubilarse gracias a la moratoria. Creo que eliminarla es ponerle una curita a un problema muchísimo mayor”.

La razón por la que las mujeres tienen menos oportunidades de llegar a los 30 años de aportaciones, lo detalla Cintia Coturel, abogada por la UBA especializada en Derecho Previsional y magister en Derecho del Trabajo por la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF): “Hay más mujeres que necesitan las moratorias porque tienen menos años de aportes al sistema. Y esto es así porque se dedicaron a tareas de trabajo no remuneradas. De cuidado de personas, principalmente niños y adultos mayores. También padecen peores cifras de empleo formal porque quizás cuando intentaron reinsertarse laboralmente tras criar a sus hijos, no accedieron a empleos de calidad, algo evidente en las cifras de aquellas que buscan jubilarse hoy”.

Las mujeres, en la ríspida Argentina del siglo XXI

Cualquier indicador de Argentina que se mire en estos días invita al lamento: el último dato disponible de pobreza se remonta al segundo semestre de 2023 y llega casi al 42% de la población. Además, aproximadamente la mitad de los trabajadores está en la informalidad (sin aportaciones a la seguridad social). En línea con esta dura foto panorámica, Puglia plantea tres problemas de base.

“El primero es que buena parte del empleo es no registrado. El segundo, que las mujeres continúan usando el doble de sus horas semanales en el cuidado de niños y adultos mayores. El tercero es que el envejecimiento de la población en Argentina es aún mayor que en el resto de la región”, enumera.

Yendo a lo que en concreto se debate en el Senado, el cambio impulsado por el oficialismo eliminaría la Prestación Básica Universal (PBU), de 1993, e implementaría la Prestación de Retiro Proporcional, según describe el artículo 277 de la “ley bases”. ¿El gran cambio? La moratoria quedaría derogada y en lugar de cobrar “la mínima”, los nuevos jubilados que no cumplan con las aportaciones cobrarán el 80% de esa mensualidad.

Enfática, Coturel explica que, “si bien hubo varias moratorias, la última se sancionó en enero de 2023 y su vigencia debía ser hasta marzo de 2025. Iba a permitir que gran cantidad de mujeres y hombres compraran los aportaciones faltantes. Y lo cierto es que es bastante cara. Ahora la ANSES la suspendería. Quizás no estudiaron que hay gente que está aportando y que es dinero que beneficia al fisco. Derogarla no beneficia al Estado. No se entiende la medida”.

En cualquier caso, remarca la abogada, “nada es el culpa del trabajador no registrado. El que eligió no registrarlo fue el empleador, que evadió sus obligaciones fiscales y se enriqueció a costa de eso”.

Con el mismo desánimo, Puglia concluye con un pronóstico áspero, y es que, “según proyecciones del BID, para 2050 Argentina tendrá un 50% de población mayor de 60 años, lo que va a generar más demanda de cuidados, algo que siempre recae en las mujeres”.

“La transición demográfica y las características de informalidad del empleo son los temas centrales a mirar”, resume la experta, y concluye: “Las moratorias son una forma de decir ‘el cuidado es un trabajo y por eso las mujeres son merecedoras de la jubilación’. Sin este trabajo que hacen las mujeres y nadie paga, no hay economía posible”.

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