Mujer, soltera y mayor de 75 años es el perfil más vulnerable a la pobreza y el que más tiene que ahorrar porque la pensión no le basta, cuando la brecha de la pensión media entre hombres y mujeres ha sido de unos 400 euros en 2025. Por debajo de esa edad se empieza a notar que las carreras de las mujeres son cada vez más sólidas y las viudas por encima tienen una buena cobertura en comparación con otros países.
El complemento contra la brecha de género en vigor desde 2021 puede empeorar la situación, según ha advertido CCOO, ya que más de la mitad -el 55%- de las nuevas solicitudes de noviembre de 2025 se sumaron a las pensiones masculinas. Del total de 37.000 generadas por este concepto, más de 15.324 las recibe un hombre por aplicación de una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) que dictaminó que deben acceder en igualdad de condiciones a las mujeres a este beneficio.
Tasa de pobreza
Los ingresos relativos de las personas mayores es el indicador en el que mejor desempeño ha tenido España, situándose unos 10 puntos porcentuales por encima de la media en hombres y en mujeres. Además, este indicador ha aumentado más de 15 puntos porcentuales desde el año 2000. Sin embargo, la brecha entre hombres y mujeres es elevada, de unos 10 puntos, pero aún es más significativa la diferencia que hay entre los mayores de 75 y el grupo de entre 66 y 75 que casi llega a 20 puntos porcentuales.
Estas brechas son dos de las asignaturas pendientes de España y, en general, de la mayoría de los países analizados, advierte el Grupo de Investigación en Pensiones y Protección Social del Instituto Santalucía, formado por Enrique Devesa, Mar Devesa, Borja Encinas, Inmaculada Domínguez, Miguel Ángel García y Borja Meneu, en El Pensiómetro (El Barómetro de las pensiones IV Trimestre, diciembre 2025).f
La tasa de pobreza relativa presenta en España peores resultados y se sitúa para los mayores de 65 años en el lugar 19 de la UE22, sin embargo, su valor, 13,1%, no está muy alejado de la media europea: 12,2%. Desde 2011 ha empeorado el porcentaje de pobreza relativa de los mayores de 65 años en cuatro puntos. Aunque la tasa de pobreza de las personas mayores es mejor que la de la población general, que llega al 13,7%, siguen observándose brechas importantes por género y por grupos de edad dentro de los mayores de 65 años, con peores resultados para las mujeres y para los mayores de 75 años, advierten estos expertos.
Con todo, señalan que en el caso de las mujeres, esta diferencia podría ser aún mayor si España no tuviera una cobertura tan alta de la prestación por viudedad, ya que es de los pocos países donde esta pensión es vitalicia.
Jubilaciones anticipadas y demoradas
La edad media de retiro ha pasado de 64,2 años en 2018 a 65,2 en 2024, superando por primera vez el umbral de los 65 años. Asimismo, se ha observado un descenso significativo de las jubilaciones anticipadas, que han caído del 43% al 29,6% del total de altas en 2024. En paralelo, la jubilación demorada ha aumentado del 4,5% al 9,3% en el mismo periodo.
No obstante, los efectos de la jubilación demorada no se han distribuido de manera equitativa entre mujeres y hombres, señala el informe Coste de oportunidad de la brecha de género en pensiones y ahorro previsional, Closing the gap del pasado septiembre. En 2024, el 10,5% de las nuevas pensiones concedidas a hombres correspondieron a jubilaciones demoradas, frente al 7,8% en el caso de las mujeres.
Esta diferencia podría explicarse por las mayores dificultades que afrontan las mujeres para cumplir con los años mínimos de cotización necesarios para acceder a este incentivo, así como por la necesidad de anticipar su retiro laboral para asumir responsabilidades de cuidado.
Tipos de pensiones
Las diferencias en el tipo y cuantía de las prestaciones que perciben hombres y mujeres son significativas y persistentes para este estudio.
En 2024, solo el 57% de las mujeres pensionistas recibía una pensión por jubilación, frente al 82% de los hombres. En cambio, tres de cada diez mujeres mayores eran beneficiarias de una pensión de viudedad –una modalidad prácticamente residual entre los hombres (1%)–.
En 2024, la tasa de actividad femenina siguió 10 puntos porcentuales por debajo de la masculina. A ello se suman otros factores estructurales: las mujeres cotizan, en promedio, tres años menos. La brecha salarial se mantiene en torno al 20%.
Mientras estas diferencias no se corrijan, las mujeres seguirán afrontando un menor acceso a pensiones de jubilación adecuadas. Como consecuencia, las mujeres siguen siendo mayoría entre quienes reciben pensiones no contributivas o asistenciales. En 2024, el 72% de las pensiones no contributivas por jubilación y el 83% de las pensiones asistenciales fueron percibidas por mujeres.
Ingresos privados y alquileres
La brecha de género en ingresos privados en su conjunto alcanzó los 680 euros en 2022, pero mostraba diferencias importantes en función de la categoría de ingreso privado. Entre los ingresos por alquileres de inmuebles, la brecha de género es inexistente y, de hecho, ligeramente favorable a las mujeres. Sin embargo, los ingresos por intereses y dividendos, así como los ingresos por retiradas de planes de pensiones privados mostraban abultadas diferencias de género, según detalla Closing the Gap.
Esta brecha de género en ingresos privados ha mostrado cambios relevantes desde 2016. Entre 2016 y 2020 creció rápidamente, impulsada en exclusiva por un fuerte incremento de la brecha de género en ingresos derivados de retiradas de planes de pensiones, que pasó de 635 euros por persona en 2016 a 774 euros en 2020. Sin embargo, esta situación se revirtió rápidamente en 2021 y 2022.
Por una parte, la brecha de género en los ingresos por alquileres creció en niveles positivos, compensando parcialmente la brecha de género en el resto de las categorías de ingresos privados. Y la brecha de género en ingresos privados derivados de retiradas de planes de pensiones se redujo con rapidez, pasando de 774 euros en 2020 a 465 euros en 2022.
