Rosario Jiménez acaba de asumir el cargo de decana del Colegio de Registradores en un momento clave para la institución, tras la implantación del registro plenamente electrónico. El reto, ahora, pasa por reforzar su eficacia, su utilidad social y su papel como garante de la seguridad jurídica en un entorno marcado por la complejidad normativa y la digitalización.
Registradora desde hace más de dos décadas y con una extensa trayectoria en tareas corporativas, Jiménez defiende un colegio más moderno, accesible y cercano, sin renunciar a la esencia de la función registral. Rechaza hablar de “conflicto” con los notarios y sitúa las discrepancias actuales en el ámbito del debate jurídico y las diferencias interpretativas de la norma.
La nueva decana repasa sus prioridades de mandato, en una entrevista con Artículo14, en la que también analiza el papel del registro en el mercado inmobiliario y en la lucha contra el fraude, y reflexiona sobre liderazgo femenino, conciliación y responsabilidad institucional.
Prioridades
– Acaba de asumir el cargo de decana del Colegio de Registradores. ¿Cuáles es la prioridad que se marca para este mandato?
Como junta de gobierno, en estos cuatro años, tenemos varias líneas de actuación. En primer lugar, consolidar los avances tecnológicos y la modernización del registro. Sabemos que el registro electrónico se ha consolidado y es una realidad. Pero ahora conviene desarrollar su eficacia y todo su potencial, de manera que el registro siga siendo eficiente, útil y seguro, así como accesible para los ciudadanos.
Quedan por desarrollar y desplegar totalmente aspectos relacionados con la interconexión plena con todas las administraciones, así como mejorar la automatización de algunos procesos mecánicos y repetitivos auxiliares. Son aspectos técnicos que nos permitirán ser plenamente eficientes y poder presentar, consultar información y tramitar completamente y de forma telemática todo tipo de documentación.

– ¿Cuáles son los otros retos que identifica?
Otro desafío es la cooperación institucional con el resto de operadores jurídicos que forman parte de nuestro entorno profesional, con universidades, academias y con los ministerios y administraciones con los que habitualmente trabajamos. El registro se encuentra en un punto intermedio entre el ciudadano y la administración.
También consideramos prioritaria la divulgación social de la importancia del registro, para mantener la estabilidad económica, la protección de los ciudadanos, del mercado y la seguridad jurídica. Creo que a veces damos por sentado que los ciudadanos conocen lo que hacemos y la importancia de lo que hace el registro, pero no es así. Tenemos que profundizar en una labor divulgativa.
Es esencial que se entienda, por ejemplo, que sin registro no hay crédito hipotecario o protección del propietario frente a usurpaciones o fraudes. Es muy difícil luchar contra el fraude, el blanqueo de capitales o la criminalidad organizada sin registro.
Lucha contra el fraude
– En relación con esto último, cuando asistimos a investigaciones judiciales de la UCO, ¿qué papel desempeña el registro?
Venimos desarrollando una labor de colaboración con la administración, especialmente en temas de blanqueo de capitales y persecución de prácticas fraudulentas o de criminalidad organizada. La información fiable la obtienen a través del registro de la propiedad, mercantil y de bienes muebles. Somos un pilar fundamental de la seguridad jurídica.
Recordemos la Operación Malaya o la Operación Ballena Blanca, que tuvieron como origen las alertas emitidas por los registradores de aquel momento, que detectaron este tipo de prácticas y las comunicaron a la administración.

Mercado inmobiliario
– Ha mencionado también su importancia en el mercado inmobiliario. ¿Qué destacaría?
La inscripción es un acto voluntario en la mayor parte de los casos. Pero constatamos que el ciudadano acude al registro porque confía en la oponibilidad de sus derechos y en la seguridad que nosotros le ofrecemos para protegerlos. Vivimos una etapa exigente y compleja; y precisamente la seguridad jurídica que ofrecemos es un valor en alza.
Ofrecemos, además, la consulta de información fiable. Contamos con la estadística registral inmobiliaria, donde se publican gratuitamente los datos que cualquier operador jurídico puede necesitar para un análisis riguroso del mercado, tanto a nivel académico como divulgativo.
– Acabamos de conocer la sanción del Ministerio de Consumo a Airbnb. ¿Cómo valora el registro obligatorio de los pisos turísticos?
Precisamente las nuevas necesidades del mercado inmobiliario hacen que el trabajo de los registradores haya sido muy útil para detectar este tipo de prácticas y poder sancionarlas. El trabajo que desarrollamos se está adaptando a las necesidades de la sociedad y lo que nosotros ofrecemos es cada vez más demandado.
Situación con los notarios
– En los últimos meses se ha hablado de un supuesto conflicto entre notarios y registradores. ¿Comparte ese diagnóstico?
Yo no hablaría de conflicto. Notarios y registradores tenemos funciones distintas y complementarias. Ellos aportan la fe pública y un asesoramiento cualificado al ciudadano. Nosotros aportamos la calificación registral y la oponibilidad frente a terceros de los derechos inscritos y su publicidad.
– Pero algunas resoluciones han acabado judicializadas. ¿Eso no evidencia un conflicto?
En un sistema jurídico complejo de garantías, la posibilidad de recurrir resoluciones es habitual. Que existan recursos frente a resoluciones es normal y no es significativo de un conflicto como tal, sino que incluso enriquece el debate jurídico. Son diferencias técnicas e interpretativas de normas muy técnicas. No son sintomáticas de un conflicto, sino muestras de que hay un debate jurídico que enriquece el sistema.
Desde el punto de vista del ciudadano, ¿qué es lo relevante en este debate?
Al ciudadano lo que le interesa es que los servicios públicos funcionen y funcionen bien. Tenemos funciones diferentes y complementarias, y el ciudadano gana con la existencia de las dos funciones.
Liderazgo femenino

– La profesión registral es una de las más feminizadas del ámbito jurídico, más del 70% son decanos y en la última promoción, las mujeres lograron el 65% de las nuevas plazas. ¿Cómo lo ha vivido en su caso?
La función del registrador es una función altamente feminizada y absolutamente paritaria. No he percibido ninguna distinción. Llevo más de veinte años ejerciendo como registradora y he estado dedicada a tareas corporativas casi desde el principio.
Como mujer -y es un sentir que he constatado con otras profesionales de diversos ámbitos- la conciliación es un asunto sin resolver. Personalmente, tengo una red de apoyo logístico que me ayuda. Y aquí cito a mis padres, a mi equipo de La Carolina y al resto de mi Junta de Gobierno que me apoyan siempre incondicionalmente de manera personal y profesional. Pero es un problema pendiente tanto en el ámbito público como privado. Las mujeres estamos llegando a los órganos directivos y a puestos de máxima responsabilidad, pero nuestra forma de gestionar y prioridades deben evolucionar.
– ¿Cuál es su frase vital?
En mi caso, hablaría de principios vitales: hacerme acreedora de la confianza de la gente, ser comprometida, coherente y dialogante.
– Para terminar, ¿cómo le gustaría que se recordara su mandato como decana?
Me gustaría que después de este mandato el Colegio de Registradores fuera más moderno, robusto, cercano y prestigioso. Que los ciudadanos lo percibieran como accesible y que los colegiados se sintieran bien representados e integrados. Creo en la unidad de la corporación y en el mantenimiento de esa cohesión. Si conseguimos eso, habremos hecho un buen trabajo.
