Aunque ahora no pueden pagar el alquiler, el 38% de los jóvenes será la generación más rica de la historia

Varios informes apuntan a que en las próximas décadas los jóvenes ganarán un fuerte peso económico

Varios jóvenes debaten sentados en una plaza.
EFE

La paradoja define como pocas cosas el momento que vive la Generación Z. Nunca tantos jóvenes habían llegado al mercado laboral con más formación, más herramientas digitales y más capacidad de adaptación, pero tampoco con una sensación tan extendida de fragilidad material.

El poder adquisitivo de los jóvenes está hoy condicionado por alquileres imposibles, salarios que no siempre acompañan al coste de la vida y un acceso a la vivienda que se ha convertido en una carrera de fondo casi inalcanzable en muchas ciudades. Sin embargo, varios informes financieros sostienen que esa misma generación podría convertirse en una de las grandes potencias económicas del futuro.

La tesis que más ha llamado la atención en los últimos meses procede del Bank of America Institute. Su informe sobre la Generación Z señala que este grupo, que será aproximadamente el 30% de la población mundial durante la próxima década, podría acumular unos 36 billones de dólares en ingresos globales hacia 2030 y alrededor de 74 billones en torno a 2040, frente a los 9 billones estimados en 2023. Es una proyección descomunal que, leída sin contexto, parece chocar de frente con la realidad diaria de muchos jóvenes que apenas pueden sostener un alquiler.

Una generación asfixiada en el presente

El gran problema del poder adquisitivo de los jóvenes no está en su potencial futuro, sino en su debilidad actual. El propio informe de Bank of America describe a una generación sometida a una fuerte presión por el coste de vida. Más de la mitad de los jóvenes encuestados aseguraban en el estudio Better Money Habits 2024 que no ganan lo suficiente para llevar la vida que quieren, y dos tercios afirmaban haber tenido que recortar gastos cotidianos para adaptarse a esa presión.

El poder adquisitivo de los jóvenes
Un grupo de jóvenes de la generación Z haciéndose un ‘selfie’.
Shutterstock

Los datos internos del banco refuerzan esa imagen. En febrero de 2025, el ratio entre gasto y ahorro de la Generación Z se situaba en 1,93. Eso significa que, de media, estaban gastando casi el doble de lo que tenían ahorrado. El dato explica bastante bien la contradicción de fondo: el poder adquisitivo de los jóvenes parece limitado en el presente, incluso aunque sus ingresos crezcan a buen ritmo en comparación con otras generaciones.

Más ingresos, más peso económico y más capacidad de consumo

Ahí entra en juego el otro lado de la historia. Según Bank of America, la Generación Z no solo verá aumentar sus ingresos, sino también su capacidad de gasto. La entidad estima que su gasto global podría alcanzar 12,6 billones de dólares en 2030, muy por encima de los 2,7 billones calculados para 2024. En otras palabras, el poder adquisitivo de los jóvenes podría convertirse en uno de los motores más influyentes del consumo mundial en los próximos años.

El banco también subraya que, dentro de sus propios datos agregados, la Generación Z muestra un crecimiento del gasto superior al de la población general tanto en partidas necesarias como en otras más discrecionales, como entretenimiento o viajes. Eso sugiere una pauta de consumo muy particular: una generación presionada por los precios, sí, pero también muy orientada a seguir gastando en experiencias, tecnología o bienestar personal cuando puede permitírselo.

El poder adquisitivo de los jóvenes
Una imagen simbólica del ahorro.
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El poder adquisitivo de los jóvenes, por tanto, no se define solo por lo que poseen, sino por el peso económico que irán ganando como consumidores.

La gran transferencia de riqueza cambia el tablero

La otra gran clave está en las herencias. El llamado Great Wealth Transfer o gran transferencia de riqueza lleva años siendo una de las grandes obsesiones de la industria financiera. Cerulli Associates actualizó en 2024 su previsión y calcula que hasta 2048 se transferirán 124 billones de dólares, de los cuales 105 billones irán a herederos. La mayor parte de ese dinero procederá de los baby boomers y generaciones anteriores.

Eso no significa que todo vaya a caer de forma inmediata ni equitativa sobre la Generación Z. De hecho, el propio informe de Cerulli destaca que los millennials heredarán más que ninguna otra generación durante los próximos 25 años. Mientras que gran parte del traspaso inicial pasará antes por cónyuges supervivientes y otros herederos.

El poder adquisitivo de los jóvenes
Una imagen simbólica de tres generaciones en casa.
Artículo14/Grok

Aun así, esa ola de patrimonio acabará reconfigurando el poder adquisitivo de los jóvenes y, sobre todo, el equilibrio económico entre generaciones.

Más poder, pero también más desigualdad

La lectura optimista de estos informes es clara. Los jóvenes de hoy podrían convertirse en una generación mucho más determinante de lo que su precariedad actual sugiere. Pero hay una lectura menos complaciente. Que el poder adquisitivo de los jóvenes mejore en el futuro no implica que vaya a hacerlo para todos por igual. Buena parte de esa riqueza futura dependerá de la evolución del empleo, de los salarios y, sobre todo, del acceso desigual a herencias y patrimonio familiar.

El poder adquisitivo de los jóvenes
Un grupo de jóvenes vascos en la universidad.

Por eso, más que ante una promesa de prosperidad universal, estamos ante un cambio de ciclo generacional que puede traer más poder económico agregado y, al mismo tiempo, nuevas brechas internas. La Generación Z parece destinada a pesar mucho más en la economía global. Lo que todavía no está tan claro es cuántos de esos jóvenes podrán notar de verdad ese giro en su vida cotidiana. Y esa es, probablemente, la pregunta más importante de todas.

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